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martes, 19 de septiembre de 2017

FIELES AL METAL




Tocando chapa



En España siempre hemos sido muy fieles al metal. Los que hayan crecido en los 80 recordarán las calles de nuestros pueblos y ciudades invadidas por tropas de jevis y melenudos con sus camisetas de Eddy, la mascota de Iron Maiden, sus chupas de cuero claveteadas con parches de los Judas, y sus botas deportivas J’Hayber, mientras que los quioscos lucían legendarias publicaciones con títulos como Heavy Rock, Metal Hammer o Kerrang! 


Pero tranquilo, lector del Tirador Melancólico, no vamos a rememorar aquellos felices tiempos de las salas de juegos y recreos de futbolín, tiempos en los que no podíamos ni soñar con vivir el actual momento del baloncesto español. Y es que la fidelidad de España con las medallas en los grandes campeonatos la sigue situando como la primera potencia mundial en materia baloncestística por detrás de Estados Unidos, con una regularidad asombrosa en todas las categorías posibles. Por mucho que digamos eso de que “nos hemos malacostumbrado”, lo cierto es que resulta casi imposible ser capaz de valorar algo que, como digo, hace décadas resultaba quimérico. 


Sergio Scariolo no ha podido completar su tetralogía dorada. Es el primer Eurobasket que no gana el título. El dato ya de por sí es bárbaro. En cuatro ediciones dirigiendo a nuestra selección senior nos ha llevado a tres oros y un bronce. Nadie como él ha sabido dar con la tecla para mantener la competitividad arrojando muchas más luces que sombras. La edición de 2017, por mucho que parezca un paso atrás al bajarnos del primer escalón, supone uno de los torneos más regulares y menos sufridos que hemos disputado en esta edad dorada. Eslovenia nos pasó por encima, demostrando manejar un ritmo superior, tan superior que ninguna selección ha podido igualarlo, pero en los otros ocho encuentros la mayoría de los minutos hemos dominado y mandado en el marcador. No hemos tenido los comienzos dubitativos de otros torneos ni vivido partidos agónicos como en 2015 ante Grecia o Francia, o incluso el bronce ante Australia en los últimos Juegos Olímpicos resuelto en la última jugada.


Después del excelente 9-0 con el que Eslovenia cierra el campeonato, nuestro 8-1 es el mejor balance del torneo. Hemos sido el equipo más reboteador, y el segundo mejor asistidor y taponador. Pau Gasol engrandece su leyenda con su séptima medalla continental, empatando con Belov y Cosic como jugadores con más preseas, y vuelve a ser elegido en el Quinteto Ideal. Ya son seis veces, más que nadie. Por si fuera poco se ha convertido en el máximo anotador histórico del torneo. Su lugar en el Olimpo aumentando de tamaño en cada nuevo campeonato. 


Pau, evidentemente, ha sido el líder del equipo, nuestro máximo anotador, reboteador y taponador (17.4 puntos, 7.8 rebotes y 1.5 tapones) y lógicamente ha sido el más valorado (21 de media), todo ello jugando 26.3 minutos por partido (el más exprimido en pista), con un notable 54.3% en tiros de campo. Tras Pau los mejores números los presenta su hermano Marc, pese a que su campeonato no ha sido muy regular, deja una exhibición ante Alemania y un partidazo ante Rusia. Lo peor han sido sus porcentajes de tiro (45.3%, bajo para un jugador interior), pero deja unas buenas medias de 13.6 puntos, 7.2 rebotes y 1.4 tapones para un 18.2 de valoración en 24.4 minutos por partido. La diferencia respecto al resto de jugadores es bastante significativa, y después de ellos encontraríamos a Sergio Rodríguez (10.3 puntos, 6.8 asistencias, 13.2 valoración) y Ricky Rubio (9.4 puntos, 4.9 asistencias y 1.8 robos para un 12.3 de valoración) como jugadores más destacados, lo cual acentúa más la realidad que hemos simplificado en una frase: hemos sido una selección de bases y pívots.


Nuestro gran hándicap ha sido el tiro exterior y la ausencia de un especialista puro, papel que debía desempeñar Alex Abrines, lesionado en el primer partido y cuya baja ha sido mucho más trascendente de lo que podría esperarse debido a la particularidad de su perfil. Hemos echado de menos también la figura de un “cuatro abierto” que pudiera hacer daño por fuera, abrir el campo, y hacer salir a los pívots rivales. Evidentemente ese papel estaba destinado a Mirotic. A pesar de eso Scariolo ha conseguido mantener un equipo sólido, con una apuesta muy clara por los dos bases, quienes han tenido un reparto salomónico en el minutaje (22.7 Ricky, 22.6 Sergio) y por los hermanos Gasol. Uno de los grandes aciertos de Scariolo en su llegada a la selección fue conseguir que ambos jugadores pudieran estar en pista juntos, pese a las críticas sobre su capacidad para solaparse entre ambos y perder espacios, críticas que se han recrudecido en esta ocasión, pero es justo reconocer que en otros torneos ha funcionado (o frente a Rusia en la lucha por el bronce, sin ir más lejos) También es cierto que el Pau Gasol de 37 años no tiene la movilidad de antaño ni su capacidad para jugar por fuera, y vive más cómodo cuanto más cerca del aro mejor.  


En definitiva se ha solventado un verano complicado plagado de adversidades. No hemos sido los únicos que hemos tenido que luchar contra los elementos, pero es que precisamente por eso viendo el decepcionante papel de selecciones habitualmente medallistas (o al menos aspirantes) como Francia, Lituania o Grecia hay que reconocer que sólo España y Serbia, Scariolo y Djordjevic, han sido capaces de adaptarse a las posibilidades que tenían y han seguido manteniendo equipos ganadores y fiables. 



En definitiva, seguimos rockeando, fieles al metal. 



lunes, 18 de septiembre de 2017

EL AÑO DEL DRAGÓN





El Puente de Los Dragones, en Ljubljana




Cuenta la leyenda griega que Jasón, acompañado de los argonautas, después de encontrar el vellocino de oro en Cólquida (en la actual Georgia), en su regreso al hogar se detuvo junto a sus compañeros en el río Ljubljanica para transportar la nave hasta el Adriático, y allí, entre Vhrnika y Ljubljana, tuvo lugar su enfrentamiento contra un feroz dragón que tenía secuestrada una virgen, dando origen a la peculiar relación entre la capital eslovena y el animal mitológico que George R. R. Martin ha puesto de tanta actualidad. Si usted tiene la suerte de viajar a Ljubljana y pasear por sus calles, encontrará que uno de los puntos de visita obligada es el famoso Puente de Los Dragones, que conmemora tal acontecimiento mitológico, y que aun a día de hoy se asegura que cuando una virgen cruza dicho puente los dragones esculpidos en tan majestuosa obra menean la cola. El dragón figura también como símbolo de la ciudad dentro del escudo de la misma.


Posiblemente el nativo de Ljubljana más respetado por sus paisanos sea, después de estas últimas semanas (si no lo era ya), el base de Miami Heat Goran Dragic, apodado precisamente “The Dragon” desde su llegada a la NBA por uno de sus más célebres compañeros, o ex –compañero en este caso, como fue un Steve Nash de quien seguro el jugador esloveno aprendió parte de su repertorio de movimientos endiablados, ese con el que ha martirizado a sus rivales en el recién finalizado Eurobasket en el que Eslovenia ha hecho historia y del que ha sido justo MVP.


Y Eslovenia ha hecho historia a lo grande. Finalizando el campeonato invicta, contando sus nueve partidos por victorias, anotando 90.3 puntos por encuentro, y pasando de los 90 puntos en cada partido eliminatorio, superando incluso los 100 ante Letonia en un partido inolvidable que con rigor puede ser considerado el mejor del torneo. Pero anoche en la final ante Serbia nos vuelven a dejar un partido para la historia plagado de calidad pero también de épica, ante un rival serbio que no llegó a descolgarse del encuentro en ningún momento para deleite de los espectadores que pudimos disfrutar de una de las finales más bonitas de las últimas ediciones de este torneo.


Eslovenia parecía capacitada para repetir la exhibición ofensiva realizada ante España. Sin apenas circulación de balón y con un “run&gun” más descarado que nunca, mientras Djordjevic era fiel a su estilo y buscaba hacer daño por dentro (los 10 primeros puntos serbios los firman entre Kuzmic, Macvan y Marjanovic) El duelo de estilos quedaba al descubierto desde el primer momento. A Serbia le iba bien, ya que en el empeño esloveno de apenas mover la bola y recurrir a individualidades la inspiración anotadora no era relevante. Dragic parecía controlado, con 6 puntos pero 3 de 7 en tiros de campo, y el 20-22 favorable a Serbia con el que finalizaba el primer cuarto arrojaba unos guarismos perfectamente asumibles para los de Djordjevic, que tenían el partido donde querían.


Parecía que Eslovenia no estaba cómoda y que no encontraba aro con fluidez, pero siguieron siendo fieles a su estilo, a jugar sin red, a penetrar sin miedo y tirar en cuanto hubiera la mínima posibilidad. Y entonces todo voló por los aires con la exhibición de Dragic, que con 20 puntos en el segundo cuarto sentenciaba la candidatura al MVP siempre y cuando los de Kokoskov se colgasen el oro. Canastas de todos los colores, en penetración, bandejas, por elevación, triples lejanos (fundamentales bloqueos y pantallas de Vidmar en todo momento, lo que en la NBA llaman “screen assists”), un recital de fundamentos basados en velocidad, primer paso, dribling y sobre todo bote y manejo de balón para conseguir esos centímetros de ventaja con los que tener un tiro claro. A los amantes del “basket control” les debía estar dando un pasmo, pero para quienes siguen reivindicando el baloncesto como un deporte eminentemente espectacular e imprevisible en el que lo más interesante sucede cuando los guiones preestablecidos se hacen trizas, el segundo cuarto esloveno fue un regalo servido en bandeja de plata por un Dragic majestuoso rodeado de un ejército en el que cada soldado ejecutaba perfectamente su papel, alguno de ellos, al igual que Goran, también moviéndose en terrenos imprevisibles y fantasiosos (ese triple de Prepelic tras saque de banda) Doncic dejaba el highlight del partido con un “coast to coast” en el que los serbios sólo pudieron contemplar como hundía el balón en el aro, mientras que Bogdanovic no encontraba a sus pívots para jugar 2x2 (buenísima defensa de Prepelic sin comerse los bloqueos) El propio Bogdanovic evitaba con una canasta a falta de diez segundos para el descanso que la sangría eslovena se quedase en 9 puntos de desventaja, 56-47 al descanso. Lo mejor que podía decir Djordjevic era que su equipo había sobrevivido a una tormenta ofensiva de primer nivel. 56 puntos al descanso por parte del equipo de Kokoskov… hay selecciones que con pocos puntos más en 40 minutos han ganado campeonatos (Rusia gana el oro en 2007 con 60 puntos en la final, sin ir más lejos)


Serbia subió las líneas en defensa en el tercer cuarto y pese a que Dragic seguía de exhibición, con un triple en la primera posesión eslovena (después de un tapón del imperial Vidmar a Marjanovic), el ritmo anotador esloveno se veía sensiblemente reducido. Dragic volvía a estirar la diferencia a diez puntos (63-53), pero como si fuera un escalador clavado en un puerto de montaña, Eslovenia se quedó varios minutos en ese punto 63 ante la buena defensa serbia que llevaba incluso a hacer agotar posesión al rival. Eslovenia sufría si le obligaban a realizar ataques largos mientras Dragic daba muestras de flaqueza y comenzaba a alternar la pista con el banquillo para evitar unos amenazadores calambres. Los serbios llegaron a ponerse a dos puntos (63-61) tras canasta de un hipermotivado Stimac (al borde la técnica constantemente por sus constantes reclamaciones a los árbitros), pero el regreso de Dragic abría de nuevo una pequeña brecha (69-61), parecía que Eslovenia había pasado un momento crítico, pero Serbia reaccionaba con dos triples consecutivos para volver a ponerse a dos, hasta que Dragic con dos tiros libres cerraba el tercer cuarto en 71-67.


Las alarmas se habían encendido en el banquillo esloveno con la caída de Doncic mediado el tercer cuarto tras un golpe con Randolph. No volvería a entrar a la pista, aquejado del tobillo, y Kokoskov perdía a su jugador multidisciplinar y el esloveno que mejor cierra el rebote defensivo. Casi nada. Por otro lado los calambres de Dragic ya eran una realidad y su presencia en la pista casi parecía una rémora para su equipo más que su tabla de salvación. Todo se ponía de cara para Serbia pese que una antideportiva de Guduric y la aparición fulgurante de Jaka Blazic (cuatro puntos consecutivos para estirar el marcador a 77-70) daban aire a Eslovenia. Aun así las sensaciones no eran buenas y volvieron a estancarse en el punto 77. Macvan culminaba un parcial de 0-8 y Serbia se ponía por delante. Eslovenia necesitaba algo a lo que aferrarse, y Prepelic y Randolph decidieron tomar el mando. Pero sobre todo el escolta de Maribor acabaría convirtiéndose en el héroe del partido. Con el partido en el alambre el oro parecía decidirse en el duelo Prepelic-Bogdanovic. Kokoskov no se la jugaba con un Dragic fundido y acalambrado. Cada posesión valía su peso en oro y Kuzmic elegía el peor momento para fallar dos tiros libres, mientras que Prepelic volvía a dar ventaja a su equipo (84-82 a 2.20 para el final) Tras tiempo muerto Bogdanovic fallaría un triple vital y Randolph anotaría un canastón con falta adicional que obligaba a Serbia a jugar contra reloj (precisamente lo que menos gusta a Djordjevic) No es fácil manejar la presión en momentos así, y hasta un tirador de primera clase como Randolph fallaba el tiro libre adicional. Bogdanovic no se escondía y en el ataque siguiente volvía a tomar la responsabilidad encontrándose con el muro de Vidmar, taponando toda esperanza serbia y encarrilando un oro histórico para Eslovenia sentenciado finalmente desde los tiros libres.


Un triunfo con buen baloncesto y con épica, sin sus dos mejores jugadores en pista. Dragic se quedó en unos enormes 35 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias, pero por momentos parecía amenazar el record de puntos en una final, en posesión de su entrenador rival, Sasha Djordjevic, con los 41 que les endosó a la Lituania de Sabonis y Marciulonis en la final de 1995 (Marciulonis, por cierto, MVP de aquella edición, de hecho Djordjevic pese a aquella exhibición en la final no llegó ni a entrar en el Quinteto Ideal del torneo) Eslovenia ha hecho un campeonato enorme y su triunfo es una buena noticia para el baloncesto, que agradece así su propuesta de juego valiente y descarada. Goran Dragic, el Dragón esloveno, esta vez vence a Jonás y se retira de su selección llevándola a lo más alto. Bat-Man cede el testigo a Robin, y Luka Doncic será a partir de ahora el líder del baloncesto de su país. Klemen Prepelic, qué duda cabe, es otro de los jugadores que sale reforzado de este campeonato. Sus horas en una liga menor como la francesa parecen contadas, y vuelve a estar en el foco mediático como sucediera a principios de la década, cuando llegó a sonar como futurible NBA y los ojeadores de la mejor liga del mundo tenían su nombre en las agendas tras sus actuaciones con el KK Helios cuando todavía era adolescente. Gasper Vidmar ha sido otro de los hombres claves para Kokoskov. En un baloncesto moderno en el que el cinco grande, que no sale de la zona, cada vez tiene menos relevancia, este veterano 2.08 ha sido una pieza clave para el oro esloveno muy por encima de lo que digan sus números. Ayer se retira con una tarjeta de dos puntos, cinco rebotes y tres tapones, pero su estratosférico +17 con él en cancha, en un partido que nunca estuvo roto, demuestra su incidencia en el juego esloveno. Ha sido uno de los grandes generadores del ataque de su selección con la eficiencia de sus bloqueos y pantallas para sus tiradores. Y por último hay que destacar también a Anthony Randolph, un superclase a veces bajo sospecha por su ausencia de temperamento o, al contrario, por exceso del mismo. En esta ocasión en todo caso habrá sido lo segundo, y es que hemos visto a un Randolph a partir de las eliminatorias tremendamente motivado en la lucha por el título como si fuera un nativo de Ljubljana de toda la vida. Su juego de cuatro abierto ha sido clave para Eslovenia, a pesar de su mal arranque de torneo. Falló sus nueve primeros intentos triples, realizados en los cuatro primeros partidos, pero a partir del choque contra Francia ha hecho una serie brutal de 10 aciertos de 15 intentos. Tampoco han faltado sus exhibiciones taponadoras, y además no ha rehusado la lucha en ningún momento, al contrario, le hemos visto encararse constantemente con sus rivales.


¿Y qué decir de Igor Kokoskov? No podría entenderse el éxito esloveno sin la mano de un entrenador que aceptaba el reto de dirigir a una selección con un potencial superior después de sus notables actuaciones con Georgia, donde, como no podía ser de otro modo, dependía del juego interior de los Pachulia y Shermadini, todo lo contrario que en la actual Eslovenia. Kokoskov representa la inteligencia baloncestística capaz de obtener lo mejor del baloncesto europeo junto al de la NBA. Después de aprender y evolucionar al lado de entrenadores tan dispares como Alvin Gentry, Larry Brown o Flip Saunders, ya no puede haber dudas sobre su capacidad como primer entrenador.


Serbia se cuelga la plata… otra vez. La selección de Djordjevic se está acostumbrando a ser subcampeona de todo. Suman ya cinco medallas en su corta década de vida, todas ellas de plata, dos en Europa. Con Sasha han conseguido una enorme fiabilidad competitiva, nadie puede dudarlo. Desde que se hiciera cargo del banquillo serbio relevando al legendario Ivkovic, después del verano de 2013, sus cuatro veranos como seleccionador de su país se han saldado con cuatro semifinales, tres finales y tres medallas de plata. El mérito, qué duda cabe, es haber llegado a esas finales en tan corto espacio de tiempo y con tanta regularidad. Pero ese baremo hay que aplicárselo entonces a otros entrenadores (Pablo Laso, por ejemplo), a los que no se les perdona perder finales. Djordjevic sigue sin ganar ninguna, y pocas ocasiones mejores que la de ayer se va a encontrar tal y como comenzaba a desarrollarse el partido en su acto final con Eslovenia desprovista de sus dos mejores jugadores.


El tercer lugar del cajón lo ocupa España, despidiéndose del campeonato con muy buenas sensaciones tras un gran partido ante una Rusia que sólo inquietó con un arreón final. A nuestra selección ya le dedicaremos una entrada aparte, pero hay que reconocer que después de Eslovenia, e incluso por delante de Serbia (pese a obtener una presea de menor valor), es el equipo que se va con mejores números. Sólo una derrota (Serbia se va con dos) y ante los campeones. Ocho victorias. La despedida de Navarro (también merece entrada aparte), el relevo que va llegando (los Hernángomez, Sastre, Oriola…), una décima semifinal continental consecutiva, y un romance con los metales histórico. Sin duda alguna, Estados Unidos al margen, el mejor combinado del baloncesto de selecciones del siglo XXI. Sepamos valorarlo, aunque este haya sido el año del dragón.




El Dragón de Eslovenia



viernes, 15 de septiembre de 2017

ESPLENDOR ESLOVENO



Pau asiste al festival esloveno.



Según Wikipedia Eslovenia tiene una población actual de 2046120 habitantes. Menos que toda Galicia, por poner un ejemplo. No sabemos cuántos de esos poco más de dos millones de habitantes se dedican al baloncesto, pero en relación población/jugadores profesionales pocos ejemplos habrá que superen al país centroeuropeo. No hace mucho llegó a ser el país de Europa con más jugadores en la NBA, repetimos, con una población de dos millones de habitantes.


Eslovenia accede por fin a la primera final continental de su historia, y lo hace sin el mejor roster de su historia. Hombre por hombre años anteriores el aficionado podía encontrar nombres más deslumbrantes. Además de Goran Dragic… su hermano Zoran, los hermanos Lorbek, los hermanos Udrih, Slokar, Lakovic, Nesterovic, Nachbar, Smodis… ¿hace falta seguir? ¿Qué diferencia a esta selección de aquellas entrenadas por Maljkovic o Zdovc, aparte de la explosión de uno de los mayores talentos precoces que se puedan recordar en décadas como Luka Doncic? En mi opinión principalmente el estilo de juego. La apuesta en su día por un maestro del ritmo lento y la contención como Boza Maljkovic no era la mejor propuesta para unos jugadores que sin perder rigor táctico siempre han entendido el baloncesto de una manera un tanto libre (el famoso “juego libre” de la vieja escuela yugoslava, con todos los jugadores en posición de amenaza) Jure Zdovc, esloveno de cuna, si entendió mejor la identidad a desarrollar y llevó a su selección a las semifinales del Eurobasket de 2009, hasta ahora la mejor clasificación en un gran torneo internacional. Pero la “revolución” ha llegado con un entrenador de pedigrí NBA como Igor Kokoskov. No ha inventado nada, como tampoco lo han hecho Pablo Laso o Dimitris Itoudis en Europa o Steve Kerr en la NBA, simplemente ha vuelto a llevar al baloncesto a una dimensión que no todos los equipos y jugadores pueden seguir por mucha calidad táctica y técnica que tengan, aquella en la que se  debe atacar el aro rival antes de que la defensa contraria se haya formado. Una querencia por el ritmo alto y el juego desbocado, sin red, a tumba abierta. Libertad absoluta tanto para lanzar desde 7 u 8 metros como para penetrar y cortar y buscar al forward abierto. Posesiones de 10-12 segundos. Circulación rápida de balón, mínimo bote. Mover la bola hasta hipnotizar al rival. Y por supuesto defensa agresiva, sobre todo en las líneas de pase (si al viejo axioma de defensa-rebote-contraataque le quitas el rebote porque tu defensa ha sido tan buena que ha recuperado el balón sin que el rival haya podido tirar, mejor todavía) Todo ello ejecutado por jugadores polivalentes, rompiendo, como debe ser en 2017, toda ortodoxia posible. Eslovenia, al fin y al cabo, es el equipo que más está demostrando comprender el baloncesto moderno, y es una buena noticia su éxito, el cual perpetua esta nueva edad dorada del deporte de la canasta y que evitemos volver, por el momento, a aquellos infames años de marcadores exiguos y dictaduras tácticas y por supuesto, pabellones vacíos. Si el baloncesto debe ser una fiesta, Eslovenia son los actuales reyes del baile, independientemente de lo que suceda el domingo.


92 puntos a España. A la selección que llegaba a semifinales invicta y con la mejor defensa del campeonato. Los partidos ante Turquía y Alemania habían mostrado a una España rocosa, con capacidad para sufrir y bajarse al barro, pero quedaba por ver si sería capaz de aguantar un partido a velocidad de crucero como el que presumiblemente iba a proponer Eslovenia. Aguantamos la primera parte, gracias a Ricky Rubio en el primer cuarto y la inspiración de Sergio Rodríguez en el segundo. Sobrevivimos incluso a un triple casi sobre la bocina de Dragic acabando el primer acto que fue un puñal para el alma de nuestros jugadores. Como hicieran frente a Letonia, los eslovenos salieron con su mejor versión defensiva tras el descanso. Tres minutos y medio sin anotar de España, y la inspiración de Blazic en ataque llevó el partido a la máxima diferencia. Diez puntos. La renta psicológica. Estábamos obligados a seguir el ritmo anotador del rival y a duras penas lo conseguíamos. Algún triple de Marc y San Emeterio, alguna canasta de Ricky, y poco más. 12 puntos anotados en 10 minutos como certificado de defunción. Enfrente, la fiesta eslovena no cedía. Randolph, Prepelic, Vidmar… todos sumaban. La segunda parte fue un paseo triunfal esloveno. Había que hasta ponerse gafas de sol de lo que deslumbraba su juego, originado por los Bat-Man y Robin de este Eurobasket. Dragic se fue a los 15 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias. Lo de Doncic fue de otra galaxia, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos del jugador más joven de todos los octavofinalistas. Rozó el triple-doble (11 puntos, 12 rebotes y 8 asistencias) Baloncesto total.


Como suele ser habitual en las pocas ocasiones que la selección de Scariolo muerde el polvo, no han tardado en saltar a la palestra los entrenadores de sofá, acusando al italiano de aprovechar poco nuestro juego interior. Como si fuera fácil en un ataque de cinco contra cinco ponerle el balón en bandeja al pívot. Los Gasol sólo consiguieron recibir alejados del aro, ya no hablamos del triple, donde tampoco son mancos, pero si la mayoría de las ocasiones al poste bajo, donde están sobrados de recursos. Pero se encontraron con una extraordinaria actitud defensiva eslovena, en intensidad, agresividad y ayudas. Nuestras carencias en el tiro exterior quedaron una vez más al descubierto, y aun con todo eso yo creo que faltó más juego dentro-fuera por parte de nuestros pívots a nuestros exteriores. No obstante muy difícilmente hubiéramos llegado a alcanzar el ritmo de partido de Eslovenia. No teníamos hombres para el “run&gun” más allá de Sergio Rodríguez. 



Hay que esperar al domingo para poner la nota final a España. El balance de momento y pese a lo de ayer es contundente. Siete victorias por una derrota, y presencia en semifinales por décima edición consecutiva. Hay que saber valorarlo y dejarse de tanto derrotismo, negatividad y linchamiento. Sinceramente creo que estamos haciendo uno de los campeonatos más sobrios y regulares que recuerdo, y esto lo digo después de ver perder a España por 20 puntos por primera vez en un Eurobasket desde 2005 (aquel partido por el bronce en el que Francia nos aplastó por 30 puntos) Llevábamos once años sin ganar siete partidos seguidos en un gran torneo. Es la primera vez que llegamos invictos a unas semifinales desde el Mundial de 2006. Todo ello a pesar de las circunstancias y la extraña configuración del roster. Estamos siendo una selección de prácticamente bases y pívots y Scariolo está haciendo auténticos malabarismos para encajar el juego exterior. Hemos llegado más lejos que Italia, Francia, Grecia, Lituania o Croacia, y veremos si somos capaces también de quedar por encima de Serbia o Rusia. ¿Consuela este dato? No, para nada. Simplemente se trata de poner en valor lo que supone un torneo como el Eurobasket a estas alturas de la historia del baloncesto. Una historia que ahora se rinde al esplendor esloveno. 


jueves, 14 de septiembre de 2017

ESPAÑA CONTRA LA VIEJA ESCUELA




Bazarevich, y su breve paso por Atlanta.




Definidas las semifinales del Eurobasket 2017, España, el habitual, se ve rodeado de tres representantes de las extintas escuelas balcánicas y soviéticas.


En el caso de Rusia son sus primeras semifinales desde la edición de 2011 en Lituania, cuando al igual que en Estambul tuvieron como rivales en cuartos de final a Grecia. Eran buenos tiempos para la Rusia de David Blatt y Kirilenko (al año siguiente harían bronce olímpico) No ha llovido tanto, de hecho seis jugadores repiten de aquel roster: Vorontsevich, Mozgov, Fridzon, Antonov, Khvostov, y por supuesto Shved. Por aquel entonces él que ha sido jugador mejor pagado de Europa desde su infructuosa aventura NBA vivía feliz como joven escudero de Kirilenko, actual presidente de la federación rusa. Del talentoso exterior de Belgorod se ha criticado en ocasiones su falta de liderazgo y su carácter disperso. Esa sensación, a lo Teodosic (o a lo Teodosic de los primeros años de carrera profesional) de ser capaz de lo mejor y de lo peor. Ayer frente a Grecia por momentos Shved volvió a estar bajo sospecha. Pero hay algo que no se le puede reprochar: no se esconde. Grecia logró dejarle en bajos porcentajes de tiro durante la primera parte, dominada por el equipo de Missas, que moría en defensa y vivía en ataque de Calathes y Printezis y exprimía su quinteto titular (considerando a Bourousis más titular que Papagiannis, por mucho que el jugador de Sacramento salga en el cinco inicial) La cosa funcionaba hasta que Shved despertó y las piernas helenas flaquearon (y su muñeca en los tiros libres, una de las condenas de Grecia ayer) Que Bazarevich sólo pusiera a Vorontsevich por encima de los 30 minutos es una de las claves del partido, viendo la poca clarividencia del ataque griego y los tremendos despistes defensivos especialmente en el juego interior, donde Mozgov hizo estragos. Un mate del coloso ruso ponía un 60-67 mediado el último cuarto que parecía una losa para los griegos, pero la ciclotimia de Shved volvió a aparecer, con tiros precipitados y pérdidas de balón. Es su naturaleza. Grecia estuvo en el partido, pero el citado cansancio hizo mella con fallos incomprensibles (Bourousis debajo del aro sin oposición), aun así Calathes (enorme partido el suyo con 25 puntos, 7 asistencias y 3 robos) se sacaría un triple increíble para poner a su equipo a 3 puntos a falta de 12 segundos, pero Fridzon sentenciaría desde el tiro libre. No fue un gran partido, pero sí muy emocionante. El duelo final entre Calathes y Shved liderando a sus equipos, tanto con sus aciertos como con sus muchos errores ha sido de lo más bonito del Eurobasket.


No ha sido un buen torneo para Grecia, que ha echado de menos a su gran figura Giannis Antetokounmpo. Es cierto que en 2015 también cayeron en cuartos (aquella agónica victoria de España), pero habían arrasado en la fase de grupos y se marcharon con un balance de 6 victorias por una derrota (la de España en cuartos), muy por encima del 3-4 con el que se despiden este verano.


Rusia se enfrentará en semifinales a Serbia. Otro duelo clásico. Djordjevic sigue encajando las piezas de su puzzle, fiando sus posibilidades a los centímetros de su juego interior, donde Marjanovic y Kuzmic se han convertido en un dolor de cabeza para los rivales. No es de extrañar, porque con su 3 de 17 en triples ante Italia desde luego no parece que vayan a vivir del juego exterior. Claro que esto no es nuevo para Djordjevic. En los Juegos de Río aplastaron a Australia en semifinales (el único gran partido realmente de Serbia en todo el campeonato, y les valió para hacer plata) anotando… ¡sólo cinco triples!, inaudito hoy día.  El triple, arma predilecta de los de Messina, fue un argumento previsible para la defensa serbia, amargando el día de Belinelli (2 de 11) y Datome (algo mejor, con 2 de 6) La otro gran arma italiana es, como no podía ser de otro modo con Messina al mando, la defensa. Los transalpinos salieron a morder, buscando una vez más uno de esos fortísimos inicios de partido a los que nos tienen acostumbrados en este torneo. Serbia tardó más de cuatro minutos en anotar. El problema es que el precio a esa intensidad defensiva fue muy caro. Serbia llegó a cobrarse hasta tres faltas del rival en la misma posesión, y jugadores como Hackett, Cusin o Datome se fueron poco a poco cargando de faltas personales. Parecía cuestión de tiempo que Serbia se hiciese con el partido, y no hizo falta ni esperar al segundo cuarto. Milosavljevic con dos tiros libres ponía por delante a Serbia a 2 segundos del final del primer parcial. Era la primera ventaja de los de Djordjevic, y ya nunca volverían a estar por detrás en el marcador.


Italia vuelve a caer en cuartos de final, como en las dos ediciones anteriores. Un Rubicón que no logran traspasar. Tampoco su juego ha enamorado. La “Grande Bellezza” no acaba de florecer mientras van pasando los años por sus jugadores y no se atisba ninguna figura en ciernes, aunque Melli y el ausente Gentile todavía tienen suficiente margen de progresión como para mantener a su selección en el futuro. Pero no deberían estar muy contentos con este Eurobasket. Esta Serbia parecía batible, lo cual da más valor todavía a Sasha Djordjevic, quien todavía sigue sin convencer como técnico de grandes clubes, pero cuya fiabilidad con la selección de su país está fuera de toda duda. Gestión magnífica de los recursos humanos de una Serbia venida a menos. Como, de momento, podemos decir de Bazarevich en Rusia. 



Djordjevic y Bazarevich, dos de los mejores bases de los 90, ahora enfrentados como técnicos en un duelo que se prevé apasionante.





miércoles, 13 de septiembre de 2017

MARC ENCUENTRA EL CAMINO



Marc alcanzó su mejor nivel para destrozar a Alemania.



La selección española disputará sus décimas semifinales consecutivas en un Eurobasket. Demoledor dato que confirma, como si todavía hiciera falta, el dominio de nuestro baloncesto a nivel continental durante el siglo XXI. Algo que no se veía desde las décadas en las que la URSS y Yugoslavia impusieran su férrea dictadura de talento estableciendo una barrera que parecía insalvable entre las escuelas del Este y el resto de Europa.


No ha sido fácil llegar hasta aquí (¿alguien pensaba que lo sería?), pero lo cierto es que no se recuerda un campeonato más regular del combinado de Scariolo. Como en este país no nos gusta estar nunca contentos ahora criticaremos nuestras bajas anotaciones o que no enamoramos como antaño, pero basta recordar el Eurobasket 2015 para darnos cuenta de que llegar hasta la lucha por los metales siempre ha sido un camino de sangre, sudor y lágrimas. De hecho desde el ya legendario Mundial de 2006 de Saitama es la primera vez que llegamos a unas semifinales invictos. En el citado 2015 que tanto nos gusta recordar como ejemplo de testiculina patria (ya saben, lo de ganar a los “gabachos” en su casa para muchos aficionados compensa cualquier mal trago) demostramos que la capacidad de sufrimiento de estos jugadores iba pareja a la de su calidad técnica. No hay problema en ponerse el mono de trabajo. 


España sigue invicta, sin perder un partido, sin tener todavía ese temido “día malo” que te puede echar fuera en un torneo. En este Eurobasket en el que apenas hay remontadas e incluso un primer cuarto horrible te puede condenar. Pero España se sobrepuso a un mal inicio en el que Alemania concentraba sus fuerzas defensivas, como suele ser habitual en nuestros rivales, en el interior. Poco importaba que entre nuestros jugadores interiores sumasen los 16 puntos del primer cuarto, lo que le importaba a Alemania era ver como nuestras canastas tardaban en llegar, hasta el punto de que mediado el primer cuarto y tras un mate en contrataque de Voigtmann cortando un balón que iba para Marc Gasol el luminoso registraba un preocupante 11-2 para los de Schroder, genial en la batuta y en la anotación, sólo empañada su exhibición por algunos tiros y penetraciones precipitadas, sobre todo cuando el partido entró en el terreno del alambre y ya se jugaba sin red. Pero durante varios minutos lo del base de los Hakws fue una (otra) exhibición de liderazgo y dirección, masacrando el aro rival y conectando con sus jugadores interiores en pick&roll y pick&pop indefendibles para una España que si bien mordía por dentro y funcionaba en rebote, permitía tiros librados de media distancia a los “forwards” rivales. Scariolo tiró de recursos tácticos (Sastre sobre Schroder) para frenar la sangría de la primera parte y la segunda unidad respondió, quizás no tanto en números, pero si en intensidad y brío para contagiar a los pesos pesados. Si no se puede entender el sufrido oro de 2015 sin el oscuro trabajo del siempre criticado Víctor Claver, tampoco se pueden entender estas semifinales sin la aportación de Juancho Hernángomez. Ayer se quedó en sólo dos puntos, pero con un brutal +28 en los 20 minutos que permaneció en cancha. Si jugadores como Sergio Rodríguez, Pau, o Marc Gasol lograban entonarse todavía un poco más en ataque, que fuéramos capaces de remontar en el segundo cuarto, aunque la renta final de un punto no pudiera ser más exigua, entraba dentro de la lógica. 


Claro que lo de Marc en el tercer cuarto agotó todos los calificativos. 12 puntos consecutivos para romper el partido, destrozarlo, dinamitarlo, como lo quieran llamar… para llevarlo a otra dimensión inalcanzable para Alemania, que no esperaba que nuestro ataque despertara para llegar a anotar nada menos que 31 puntos en uno de nuestros mejores cuartos del campeonato. El jugador de los Memphis realizó el partido de su vida con la camiseta de España. 28 puntos, 10 rebotes, 4 asistencias y 2 tapones. Sideral. En los seis partidos anteriores había lanzado 6 triples, anotado sólo uno. Sólo ayer mismo lanzó otros seis… pero anotando 4. El mediano de los Gasol ha despertado a tiempo para seguir marcando el camino hacia los metales. 


La diferencia de doce puntos para encarar el último acto era oro puro, impensable unos cuantos minutos atrás. A España sólo le bastó con imponer su mayor experiencia en estos terrenos y ver como Alemania era presa de la precipitación. Ricky Rubio, pese a volver a sus inseguridades en el tiro, estuvo sobrio en la dirección (finalizó con 8 asistencias) repartiendo juego a los interiores, y el acierto en los tiros libres hizo el resto. Después de sufrir durante toda la primera parte sólo un cataclismo podía dejar fuera a una selección como la española, cataclismo que de momento tendrá que esperar, porque la mejor generación de jugadores de baloncesto de nuestro país sigue haciendo historia. 


Alemania se despide del torneo con la cabeza alta. Han hecho un buen torneo y han apuntado hacia donde puede ir su futuro alrededor principalmente de Schroder, Theis y Voigtmann, a la espera de la explosión de Hartenstein. No obstante hay que recordar que sólo Paul Zipser y Tibor Pleiss eran bajas significativas este verano, por lo que no parece que el techo de los germanos vaya a estar mucho más arriba de lo visto en este torneo, pero sí que manejan una base sólida para estar entre los ocho mejores de Europa durante varios años. Hay vida después de Nowitzki. 


A España le espera ahora la deslumbrante Eslovenia en lo que será el duelo entre los únicos invictos del torneo. Los antecedentes nos hacían prever que el partido de la selección de Kokoskov ante Letonia sería uno de los mejores del torneo, pero lo visto anoche en el Sinan Erdem superó todas las expectativas. 200 puntos entre ambos equipos y un baloncesto de muchísimos quilates entre las selecciones de dos países que juntas no alcanzan los cinco millones de habitantes. Un vendaval de baloncesto ofensivo que Letonia no pudo seguir a medida que finalizaba el primer cuarto. Con un parcial de 17-8 conducido por Dragic y Doncic en los últimos cuatro minutos, los eslovenos se marchaban de once. El festival continuaría en el segundo acto, y un triple de Prepelic ponía la máxima diferencia eslovena (38-25 a 8.40 del descanso) ¿Sería otro partido sentenciado desde casi el primer cuarto? ¿Tampoco veríamos aquí reacción ni remontada del rival? Por fortuna para el espectáculo no fue así. Porzingis (como siempre) y Davis Bertans con sus triples dieron la vuelta al partido y un triple de Blums en la última posesión letona ponía el 51-55 al descanso. Letonia sobrevivía, y de hecho mandaba.


Un parcial de 11-0 tras el descanso volvía a dar alas a Eslovenia, haciendo su mejor baloncesto a ambos lados de la cancha. Los de Kokoskov comenzaron a manejar ventajas de entre 6 y 10 puntos y un mate de Vidmar conducía al éxtasis esloveno con el 76-64 a punto de acabar el tercer cuarto, pero una canasta casi sobre la bocina de Smits dejaba la diferencia en esos siempre decisivos 10 puntos, en la renta fronteriza entre un partido roto y decidido (si es que puede haber partidos decididos en este deporte) Un triple de Randolph (clavó 3 de 5 para irse a 16 puntos, además de sumar 9 rebotes) ponía de nuevo la máxima diferencia, 13 puntos a falta de 9 minutos. Visto el desarrollo del torneo parecía difícil que a un equipo se le pudiera escapar un partido con esa diferencia a falta de ese tiempo, pero esta Eslovenia no sabe especular y no mira al reloj en ningún momento. Unan a eso que el juego de Letonia también es un canto al baloncesto moderno, móvil, a la circulación rápida y al juego abierto sin apenas retención del balón en las manos de los jugadores, y sobre todo al ritmo alto. Se ha hablado mucho de la calidad en el juego de este torneo (el choque de anoche desde luego sube el nivel medio), acusando de cierto retroceso en la evolución del baloncesto (aquellos infames mediados y finales de los 90) En mi opinión estamos viendo un juego coherente con la gloriosa era actual, con predominio del lanzamiento triple y poca preponderancia del juego interior y de los grandes pívots (pero con 7 pies moviéndose por fuera como bases o aleros), lo cual siempre resulta más dinámico y espectacular, el problema es que en el ritmo de juego y tiempo de las posesiones si se está volviendo, en mi opinión para mal, a posesiones largas y demasiado amase de la bola. Eslovenia y Lituania, por suerte, han tirado eso por la borda en este torneo.


Unan a todo lo dicho anteriormente que el partido de ayer fue tenso, bronco y caliente, nada exento de dureza (hay quien ve un marcador de 100 puntos y piensa que no se ha defendido) Letonia sacó petróleo de todo ello cuando una técnica al banquillo esloveno supuso 6 puntos seguidos y los de Porzingis metidos de nuevo en el choque. Eslovenia no se descompuso. Bat-Man y Robin (Dragic y Doncic) no iban a dejar escapar la oportunidad de llevar a su país a las primeras semifinales europeas desde 2009 (un joven Goran Dragic ya andaba por allí, bajo el ala de un Jaka Lavokic ahora asistente de Kokoskov) Goran volvió a comportarse como un líder (26 puntos y 8 asistencias), pero ver a Luka comportarse de esta manera en un escenario así resulta impropio de su edad. 27 puntos y 9 rebotes. Lanzó nada menos que 11 triples (entraron 4), pero aciertos al margen llama la atención la confianza y el rol que tiene a su edad. Otra muestra más de la falta de conservadurismo de Kokoskov. Sus dos últimos triples parecían sentenciar el partido (91-83, minuto 36), pero Letonia encontró otro arreón en Bertans y Porzingis, y un triple del gigante de los Knicks ajustaba el marcador en un apretado 93-92 a menos de dos minutos. El propio Porzingis tendría otro triple después de un fallo de Doncic para poner por delante a los suyos, pero erró el tiro y Eslovenia demostró que también sabe jugar finales igualados cerrando el pase a semifinales desde el tiro libre. Letonia se queda fuera en una oda al baloncesto en toda regla. Volveremos a verlos. La era Porzingis no ha hecho más que comenzar. 


Es obvio explicar esto, pero el escalón de semifinales supone un paso más en la dificultad para España. La tormenta ofensiva que puede desatar Eslovenia no tiene parangón con nada de lo encontrado hasta ahora en el torneo por los hombres de Scariolo. Vamos a necesitar de nuevo el mono de trabajo, pero también el frac de las grandes ocasiones.  



Bat-Man y Robin amenazan a España.






lunes, 11 de septiembre de 2017

EUROBASKET 2017: OCTAVOS DE FINAL





Peligro para España. Schroder en el horizonte.


Segunda criba del Eurobasket con ocho equipos obligados a hacer las maletas y otros ocho que siguen en liza. Como siempre, sorpresas, pero que hay que relativizar y saber contextualizar. Es cierto que se quedan fuera selecciones del calibre de Francia, Croacia o Lituania, pero lo hacen cayendo ante selecciones del poderío de Alemania, Rusia o Grecia. No obstante para franceses y lituanos, acostumbrados a luchar por las medallas, el torneo es un fracaso. Especialmente para la selección de Vicent Collet. Sin Parker ni Batum el liderato de Evan Fournier arroja alguna sombras, aunque poco se le puede reprochar en el partido ante Alemania (en todo caso sí en el encuentro ante Eslovenia que les condenó a la tercera plaza de grupo) Boris Diaw también se marcó un gran partido, tirando de veteranía y de su habitual buena lectura del juego (15 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias), y junto a Fournier (27 puntos y varios robos de balón en momentos decisivos) hicieron soñar a Francia con la remontada después de verse 9 puntos abajo a falta de dos minutos. Nando de Colo llegó a tener un lanzamiento triple franco y centrado para llevar el partido a la prórroga pero erró el tiro. Su cuarto triple fallado. El jugador del CSKA tuvo un día para olvidar, quedándose en seis puntos y un triste 3 de 11 en tiros de campo. La Alemania de Schroder (21 puntos, 4 rebotes y 8 asistencias) se cuela entre los ocho mejores. Ya es un éxito para una selección en manos de la genialidad de su base NBA... y de un Daniel Theis que confirma aquel jugador que se esperaba y que no acababa de llegar. 22 puntos sin apenas fallo (8 de 9 en tiros de campo) y 7 rebotes para demostrar que Schroder no está solo.


Antes del que fue el choque más emocionante e igualado de los octavos de final, Eslovenia se dio otro homenaje ante una inferior Ucrania. Ni siquiera les hizo falta el mejor Dragic, quien se quedó en cinco puntos y 2 de 12 en tiros de campo. Bat-Man no apareció esta vez pero le dejó el trabajo a Robin, y es que su aventajado escudero Luka Doncic dejó otra lección de baloncesto total, con 14 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias, aunque la gran noticia eslovena fue que por fin apareció Randolph, con 21 puntos (3 de 3 en triples) y 3 rebotes y además dejó un par de gorrazos de esos que ya son marca de la casa y con los que tanto hemos disfrutado en ACB la pasada temporada. Partido plácido para los de Kokoskov, quien pudo plantear rotaciones metódicas dosificando perfectamente a la plantilla y con Vidmar como jugador con más minutos, sólo 24.50. A prepararse para empresas mayores. 


Italia puso fin al sueño finlandés. Quizás sea por la poca confianza en su banquillo, pero lo cierto es que los de Messina están teniendo muy buenos arranques de partido. En cuatro de sus seis partidos disputados, su mayor anotación la han logrado en el primer cuarto. Frente a Finlandia anotaron por primera vez 30 puntos en un parcial, para poner un 17-30 que les valió para mantener la delantera en el marcador durante todo el partido. Nos quedamos sin Markkanen, una de las sensaciones del torneo, quien se despidió con su peor partido, poco utilizado por su técnico, y nada resolutivo de cara al aro rival. Sus 4 puntos y 3 rebotes empañan en cierta manera su magnífica primera fase. Italia avanza siendo fiel: sacrificio defensivo y mucho triple (llegaron a lanzar 28 triples, por 25 tiros de dos) Belinelli en versión ejecutor, letal con 5 dianas de 8 intentos.


Lituania-Grecia era posiblemente el partido estrella de la ronda. Ligero favoritismo para los de Adomaitis, tras una buena primera fase liderando su grupo, y una Grecia con muchas dudas que sólo había podido vencer a Islandia y Polonia. Parece que los helenos se sienten cómodos con el papel de tapados. Al igual que sucediera en el anterior partido entre Finlandia e Italia, la ventaja griega del primer cuarto condicionó el desarrollo del partido, y pese a los arreones lituanos apoyados en Valanciunas y Kuzminkas, lo cierto es que los actuales subcampeones no dieron en ningún momento sensación de poder tomar el mando del partido. Llegaron a colocarse a cuatro puntos mediado el último cuarto, pero a partir de ahí errores, pérdidas, precipitación, además de una gran defensa griega fueron la losa para Lituania. El triple de Thanasis Antetokunmpo para poner 9 arriba a 3.47 para el final ya fue definitivo para una Lituania voluntariosa pero en la que algunos de sus jugadores claves, como Kalnietis o Maciulis, no estuvieron a la altura. La Lituania post-Kazlauskas no empieza con buen pie. 




Nos quedamos sin Lituania



Todo lo contrario que la Letonia de la era Porzingis, que sigue adelante con paso firme sin encontrar oposición en Montenegro. El 100-68 final lo dice todo. La dupla Timma-Porzingis (40 puntos, 11 rebotes y 9 asistencias entre ambos) sigue haciendo estragos. Tampoco hubo demasiada historia en el Serbia-Hungría. Siguiendo la tónica general del torneo, el equipo que comenzó adquiriendo las primeras ventajas no cedió el mando. La relajación serbia del último cuarto permitió a los húngaros maquillar el resultado y caer por una muy digna diferencia de diez puntos, con el joven alero (esa posición en la que están saliendo los mejores jugadores magiares en los últimos años) Zoltan Perl dejando muy buenas sensaciones gracias a sus 22 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias.


Sigue la fiesta rusa. Los de Bazarevich están haciendo un torneo de aúpa y dejando, junto a Eslovenia y España, las mejores sensaciones del campeonato. Destrozaron a una Croacia que aguantó hasta el descanso pero perdió fuelle en el tercer cuarto. El otras veces dudoso Shved confirma que este año sí, que ya sabe ser un líder. Brutal doble-doble con 27 puntos y 12 asistencias. Todo lo contrario que un Dario Saric que todavía no es capaz de llevar a Croacia al nivel que los aficionados llevan años esperando, y es que ya son cuatro años seguidos en los que el conjunto croata no logra pasar del primer cruce en un gran torneo, entre estos dos últimos eurobaskets, el mundial de España, y los Juegos de Río. Frustrante, tanto es así que la rajada de Bojan Bogdanovic (el único que se salva de la quema, con sus 28 puntos)  finalizado el partido fue antológica.


Hemos dejado para el final el partido de España ante Turquía, ya que nuestra selección siempre merece atención aparte. Las sensaciones siguen siendo muy positivas, incluso cuando nos encontramos ante un partido espeso y de poco brillo. Los anfitriones concentraron sus energías en la defensa interior, desactivando a un Pau Gasol que apenas pudo mirar aro (aun así finalizó con un buen partido, con sus 11 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias y 2 tapones) y su hermano Marc del que siguen preocupando sus pobres porcentajes de tiro. Ayer hizo 3 de 9, y acumula un triste 15 de 40 en tiros de campo, demasiado bajo para un jugador interior. Del respeto que producen en nuestros rivales los hermanos Gasol se vuelve a aprovechar un Ricky Rubio que sigue en modo anotador. Ayer lideró al equipo con 15 puntos, 12 de ellos en el último y definitivo cuarto. Sin apenas tiradores, con Abrines KO, Ricky se ha convertido en el inesperado killer exterior del equipo. Nadie está tirando y anotando tanto de tres como él en España, con un espléndido 48% de acierto, 12 dianas de 25 intentos. Resplandece también su brutal 94.7% en tiros libres, 18 de 19, aunque esto no sorprende tanto si tenemos en cuenta que viene de lanzar con un 89% de acierto desde la “charity line” en su último curso NBA. Rubio está eclipsando a Sergio Rodríguez en anotación, pero el Chacho sigue ofreciendo recitales de asistencias. Nada menos que 9 dejó ayer. La conexión y complicidad entre dos bases obligados a jugar muchos minutos juntos en pista está siendo una de las claves del éxito español hasta el momento.


¿Y qué nos deparan los cuartos de final? Pese a las ausencias de auténticos clásicos como Francia o Lituania, vienen emociones muy fuertes, y nos toca a nosotros abrir fuego contra Alemania. Un peldaño más de dificultad respecto a Turquía, ya que los de Chris Fleming tienen capacidad para trabajar tan duro como el equipo otomano en defensa, pero con mucho más talento en ataque. Schroder ya es el máximo anotador del torneo, y junto a Theis, Benzig y Voigtmann forma el núcleo duro de una selección que sobrevive, y de qué manera, a la retirada de Nowitzki. Eslovenia-Letonia apunta a partidazo, si nos atenemos a los 90.7 puntos por partido que los letones están facturando en el torneo (máximos anotadores) frente a los 87.5 de Eslovenia, terceros en esta estadística. Dicho de otro modo y teniendo en cuenta que Francia, segunda, ya está fuera, es el duelo entre los dos equipo más anotadores del Eurobasket que siguen en liza.



Por el otro lado del cuadro dos partidos con sabor a clásicos. Grecia, a seguir llegando con coraje y corazón a donde no puede por calidad. Rusia, ante una oportunidad estupenda para recuperar su papel en la elite tras sus últimos años de desastre. Lo mismo que busca Italia, con muchas posibilidades ante una Serbia en la que Djordjevic ha tenido que exprimir a sus mejores jugadores. Claro que eso también le sucede a Messina, y es que tanto Serbia como Italia no destacan precisamente por amplitud de banquillo.    




España, con buena base.



viernes, 8 de septiembre de 2017

EUROBASKET 2017: APUNTES DE LA PRIMERA FASE




Pau Gasol engrandece su leyenda.




ASÍ FUERON LOS GRUPOS: Eslovenia no dio opción a sus rivales en el grupo A. Sólo Finlandia estuvo a punto de hacerles morder el polvo. Los anfitriones acabaron en una notable segunda posición que complica la vida a Francia, tercera y obligada a ir por el lado de España en el cuadro. Grecia en horas bajas se conforma con pasar como cuarta. Polonia e Islandia, como se esperaba, fuera del torneo.


Pese a su derrota inicial ante Georgia, Lituania acaba como lógico líder del grupo B. Lo sorprendente ha sido ver a los georgianos quedarse fuera, al igual que Israel por debajo de la débil Ucrania. Alemania e Italia se repartieron las previsibles segunda y tercera plazas.  


España imperial en el C, sólo sufrió ante Croacia, segunda. Montenegro lógico tercero y Hungría aprovechó las debilidades checas y rumanas. Sin sorpresas.  


El D se preveía el grupo más incierto y así fue. Triple empate entre Serbia, Letonia y Rusia, y Turquía pasándolas canutas para amarrar una última plaza. Bélgica comenzó ganando a Gran Bretaña (que se va sin ganar ni un partido), pero perdió los cuatro siguientes.


LOS OCTAVOS DE FINAL: Lituania-Grecia y Croacia-Rusia, partidos estrellas. Finlandia, ante una oportunidad magnífica de seguir avanzando ante Italia, aunque ya sin grada a favor. Eslovenia no debería tener problemas frente a Ucrania. Francia, pese a la decepción de su primera fase, tampoco los debería encontrar ante Alemania. España es muy favorita ante Turquía, pero ojo a la condición de locales de los turcos. Letonia, a seguir en su buena línea ante un Montenegro que ya ha cumplido. Serbia tampoco parece tener oposición en Hungría.


LAS SORPRESAS: Finlandia confirma el crecimiento de su baloncesto alrededor del nuevo ídolo Lauri Markkanen. No había dudas de que pasarían de fase, pero hacerlo segundos, con cuatro victorias y perdiendo por sólo 3 puntos ante Eslovenia, es toda una sorpresa. Ucrania en octavos de final era muy difícil de prever si nos atenemos a la debilidad de su roster. Sorpresa pero menos, el buen papel de Rusia en la primera fase, si nos atenemos a lo que había sido una decepcionante gira de partidos amistosos saldados con varias derrotas, incluyendo frente a equipos tan inferiores como Israel o Polonia. En ese grupo hay que destacar también la buena imagen dejada por Letonia, cayeron en el debut ante Serbia y luego sumaron cuatro victorias consecutivas.    


LOS FRACASOS: Principalmente en el grupo B. Georgia lo tenía todo de cara para pasar a octavos después de debutar con victoria ante Lituania. Israel, como anfitriona, hacía esperar más que acabar con un solo triunfo. En el grupo A Francia sólo dejó imagen esperanzadora ante Grecia y también decepciona con su tercera plaza de grupo, al igual que los helenos que finalizan cuartos sólo ganando a las débiles Islandia y Polonia.


EL DOMINADOR: Goran Dragic impone su ley. Segundo jugador más valorado (sólo le supera el británico Olaseni, ya eliminado) y máximo anotador, líder de una Eslovenia invicta. 


EL QUINTETO: Junto a Dragic (24.4 puntos, 3.4 rebotes y 5.2 asistencias por partido), acompañarían en el mejor quinteto del torneo el ruso Shved (23 puntos, 3 rebotes y 5.2 asistencias), el letón Timma (14 puntos, 6.6 rebotes y 3.6 asistencias) y en la zona el lituano Valanciunas (16.4 puntos y 11.4 rebotes)  y el finlandés Markkanen (22.6 puntos y 6.2 rebotes… con un brutal 11 de 22 en triples) Dejamos fuera a Olaseni a pesar de sus números, pero es que Valanciunas y Markkanen también han estado muy bien y además ayudando a conseguir victorias) ¿Sexto hombre?, pues el citado Olaseni con sus 16.8 puntos, 11.2 rebotes y 2 asistencias por partido. 


EL ENTRENADOR: Barremos para casa. Sergio Scariolo dirige a la única escuadra invicta (junto a Eslovenia), la que obtiene mejores averages, la que reparte más asistencias, rebotea más y la segunda que más anota (nos supera Francia) Todo ello a pesar de las limitaciones. Con once jugadores (Abrines sólo jugó 15 minutos ante Montenegro y es baja definitiva), con un solo escolta puro (Navarro, obligado a asumir un rol y un minutaje mayor al que en principio venía destinado), y tirando de riqueza táctica (dos bases juntos, Juáncho Hernángomez de alero) y con rotaciones perfectas.


LAS REVELACIONES:   Desde este mismo blog habíamos avisado de supotencial, pero aun así Lauri Markkanen ha superado todas las expectativas convirtiéndose en la sensación del torneo. Hablamos de un 7 pies de 20 años con movilidad y mano de seda que ha sido capaz de merendarse a pívots como Lauvergne, Seraphin y Bourousis. También es justo citar de nuevo a Gabriel Olaseni, pese a jugar en una de las peores selecciones del torneo como ha sido Gran Bretaña. Su facilidad para anotar en la zona y el rebote son una grandísima noticia para su nuevo club, un Fuenlabrada que sigue demostrando buen ojo con los pívots. De Porzingis ya sabíamos lo que era capaz, por eso queremos destacar a su compañero el alero Janis Timma, al que veremos también en ACB en otro equipo con gran ojo a la hora de fichar como es el Baskonia. También queremos destacar a otro jugador que nos ha sorprendido gratamente, el base italo-argentino Ariel Filloy. Con 30 años juega su primera gran cita internacional de selecciones con un descaro y un hambre propios de un veinteañero. Sus 11.6 puntos y 2.8 asistencias saliendo desde el banquillo para un jugador con el que nadie contaba son una gran noticia para Messina. El “patito feo” de este Eurobasket.


LAS DECEPCIONES: No ha habido jugadores que hayan sido especialmente desastrosos para sus equipos, pero sí que es cierto que este torneo constata que hay un relevo generacional en toda regla al que muchos jugadores históricos no se resisten y se rinden ante la evidencia. Jugadores como Tyrese Rice (horrible 8 de 20 en triples y sumando un -9 con él en la cancha) o Ioannis Bourousis (-18 en pista, tristes 6.8 puntos por partido, 0 de 2 en triples, cuando era una de sus mejores armas) demuestran que actualmente tienen más nombre que juego. Tampoco es para tirar cohetes la participación hasta el momento de una estrella como Evan Fournier. Pese a sus 13.6 puntos por partido, su tendencia es preocupante, ya que anotó 25 ante Finlandia y 21 ante Grecia, y luego ha ido descendiendo sus números (7 ante Islandia, 4 en un horrible partido ante Polonia y 11 frente a Eslovenia)


EL PARTIDO: Ciértamente no está siendo un campeonato con un nivel de juego memorable. Sólo España está dejando un juego realmente espectacular, pero en el contexto de la debilidad de los rivales, y precisamente en nuestro partido más complicado, ante Croacia, la gran baza del rival fue desactivar nuestra circulación de balón. El mejor partido de la primera fase en nuestra opinión, por juego y emoción, fue el Israel-Georgia, resuelto tras prórroga y dejando una de las exhibiciones individuales del campeonato, los 25 puntos, 19 rebotes y 4 asistencias. El problema es que fue un partido entre dos selecciones que no estarán en octavos, por tanto creemos que no merecen tal honor y el premio al Partido con mayúsculas de la primera fase se lo damos al Francia-Finlandia de la jugada individual, con una buena Francia y una Finlandia enorme. También se resolvió en la prórroga por 84-86 y fue la carta de presentación de ese jovenzuelo descarado llamado Lauri Markkanen, haciendo estragos en la zona gala con 22 puntos y 7 rebotes, mientras que todos los pívots franceses en conjunto sólo sumaron 13 puntos.


LA JUGADA: Un tapón que vale un partido, que elimina a un equipo (Georgia), y que asegura la tercera plaza para una Italia que de lo contrario hubiera caído a una cuarta posición y un cruce contra Eslovenia. Luigi Datome, jugador en ocasiones acusado de poco carácter, tapona por dos veces consecutivas algigante georgiano Shermadini (más de 10 cms de diferencia entre ambos) en la última posesión de los ex –soviéticos. Enorme.


 LA LEYENDA: Pau Gasol. Ya es el máximo anotador histórico de la historia del Eurobasket, y eso que se perdió la edición de 2013. Eso sí, en puntos por partido nos tememos que vamos a tardar en ver superar el registro de Nikos Galis, el genio griego anotó la friolera de 30,29 puntos por encuentro.


ESPAÑA: Va bien. Como decía aquel señor de bigote. Pero empieza otra historia. Partidos sin red, un cuadro complicado (Francia, en caso de llegar, demasiado pronto), y Alex Abrines baja definitiva para lo que resta de torneo. El más difícil todavía.