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jueves, 30 de junio de 2011

IT'S CLOSING TIME

Como cualquier noche en el Wurli... 




 


 http://www.elpais.com/articulo/deportes/Colapso/NBA/elpepudep/20110630elpepudep_19/Tes

http://www.abc.es/20110630/deportes-baloncesto/abci-cierre-patronal-201106302137.html

miércoles, 29 de junio de 2011

Y RUDY COGIÓ SU FUSIL... Y LO LLEVÓ A DALLAS

"The best is yet to come, and won't that be fine
the best is yet to come, come the day that your mine" 

(Frank Sinatra, "The best is yet to come") 



La pasada y calurosa noche del jueves de la semana pasada fue la elegida para que las distintas franquicias NBA llevasen a cabo sus elecciones del draft 2011, en una promoción que no parece levantar demasiadas pasiones, y de la que quizás hablaremos un día de estos. Las atenciones por tanto se fijaron tanto o más en algunos movimientos y trades a raíz de esas elecciones que en los propios nombres escogidos en las primeras rondas. Movimientos que afectaron a algún que otro jugador ilustre de la liga, y que en nuestro caso de aficionados españoles nos trajo una noticia que en principio nos da unos cuantos quilates de ilusión: Rudy se  va a Dallas, a los actuales campeones de la NBA.  

Abran paso y dejen sitio, ¡llega Rudy!


El movimiento parece una buena jugada para los Mavericks, otro acierto de Donnie Nelson al que tanto se alaba hoy día tras una década intentando construir un equipo campeón (lástima no se juzgue con el mismo rasero y paciencia a otros managers, presidentes, entrenadores, jugadores, y en definitiva proyectos que también necesitan sus varios años de crecimiento y madurez) Dallas manda sus elecciones en el draft 2011 (26 y 57), dos posiciones bajas, en una hornada de rookies que como decimos no parece que vaya a pasar a la historia, a cambio de un jugador ya consagrado y con buen cartel como Rudy, y los derechos del joven base fines, actualmente en Italia, Petteri Kopenen. 

La noticia lógicamente es recibida con agrado por la afición. Uno de los nuestros se va al equipo campeón, a jugar al lado de un genio como Nowitzki, al calor de los dolares de un Mark Cuban que tampoco ha parado (y le ha costado) hasta conseguir el título para su franquicia. Rudy sale de esos Portland que aunque con mucho mérito y orgullo dan muestras de progreso siguen teniendo cierto halo de equipo maldito y gafado, de "Jail Blazers", y además huye de las garras de un Nate McMillan de quien todos pensamos que podía haber sacado mucho más provecho de nuestro estilista "swingman" mallorquín y no confinarle sólo a esperar en las esquinas para que le llegase algún tiro abierto. Los más optimistas hablan incluso de un Rudy titular con la elástica tejana, predicción que me parece un poco osada viendo la nómina de jugadores que pueden ocupar las posiciones de Rudy en cancha: Marion, Terry, Stojakovic, Butler, Stevenson, Brewer, Beaubois, y hasta el pequeño Barea, o incluso el rocoso Cardinal. Estamos hablando de hasta nueve jugadores de cierto nivel, o de mucho nivel en algunos casos. ¿Es justo entonces tanto optimismo sobre las posibilidades de ser un jugador importante en Dallas para Rudy? Bueno, para empezar hay que esperar los próximos movimientos de la franquicia y la salida de algunos de estos jugadores (aunque Cuban ya ha demostrado sobradamente que el dinero no es un problema... a pesar de que algunos se hayan tragado la "película" de las pasadas finales sobre unos "viejos románticos" que han ganado el anillo a base de esfuerzo y superación frente a unos arrogantes jóvenes millonarios, cuando la realidad es que Dallas se ha gastado por encima de 20 millones de dólares más que Miami esta temporada en salarios), de hecho me atrevería a decir que sólo Marion (alero puro, posición en la que Rudy en principio no debiera jugar demasiado) y Terry parecen seguros. Sobre el resto habrá que ver quienes pueden salir porque el club crea que ya han cumplido su misión para esta franquicia, y cuales otros abandonarán Dallas porque la cantidad de "novias" generosas que van a tener llamando a su puerta va a acelerar su salida de este club (el caso más claro puede ser Barea, revalorizadísimo tras las finales), con lo cual es factible que durante el verano a Rudy se le vaya aclarando un tanto el panorama de su competencia en aleros y escoltas dentro de los campeones. Por otro lado, que nadie me entienda mal, pero en este equipo escolta titular puede ser cualquiera. Permítanme que me explique, cuando quiero decir que en este equipo el escolta titular puede ser "cualquiera", es que no importa el nombre de quien asuma tan preciado estatus, ya que en el caso de Dallas el escolta titular siempre será una figura ficticia, un falso titular, puesto que el peso de esa posición, el hombre importante y la gran amenaza exterior es ese asesino del banquillo llamado Jason Terry. "Jet" Terry es un jugador acostumbrado a esa especialidad del "sexto hombre". Tan ducho es en esa tarea que en 2009 la liga le eligió como el mejor sexto hombre de la NBA, aunque bien podía haberlo ganado cualquier otro año de estos, tal es su regularidad. Terry es un jugador extraño, imprevisible y genial. Una especie de Juan Carlos Navarro en negro y americano. En un baloncesto plagado de músculo y fuerza, este escolta que no llega al 1,90 es, como nuestra "bomba", una "rara avis" que sobrevive en esos bosques de kilos, biceps y triceps a base de tiros imposibles y penetraciones inimaginables. En definitiva, un jugador "raro". Pero hay que admitirlo, un genio, un dinamitador capaz de encender la mecha en los momentos más delicados para su equipo. Él activó el ataque de su equipo en los minutos decisivos de los dos últimos partidos de las finales. Por lo tanto poco importa quien salga de inicio en Dallas en la posición de "dos", ya que el puesto realmente corresponde al menudo y sorprendente "avioncito" que luce el dorsal 31. 

"Jet" Terry, pequeño escolta de altos vuelos.


Por otro lado, Carlisle ha demostrado darle una importancia relativa al rol de titular o jugador de banquillo y rotación. No es un entrenador inmovilista ni al que le tiemble el pulso a la hora de modificar sus planteamientos iniciales sobre las aportaciones de un jugador en concreto o el reparto de minutos de sus hombres. Busca el beneficio del colectivo y lo mejor del equipo, y ya comentamos en este blog que realmente ha sido el hombre clave en el triunfo de Dallas en las pasadas finales, con su capacidad de improvisación y de maniobrar sobre la marcha, con algunos movimientos quizás no muy afortunados, pero otros, los que le salieron bien, realmente geniales de cara al triunfo final. Parece por lo tanto Carlisle un entrenador ideal para “empezar de cero”. 

Por eso no es descabellado pensar que las opciones de Rudy de ser titular son serias, pero insisto en que la competencia en el puesto es feroz, si no consigue desplegar su juego más allá de un especialista exterior, poco más puede ofrecer que un Stevenson que, siendo también certero triplista, ofrece además un mordiente atrás que Rudy, hoy por hoy, en la NBA aún no ha demostrado. Permítanme que no me moje, no sé si Rudy será ese titular que algunos presumen, o será el último de los exteriores en la rotación de Carlisle, simplemente en este blog tratamos una vez más de diseccionar la realidad del mundo del baloncesto que nos rodea. Encuentro puntos tanto a favor del optimismo sobre un mejor futuro del saltarín escolta balear, que le permita desplegar todo su baloncesto de una dimensión similar, como seguimos pensando muchos, a la de un Manu Ginobili, como puntos pesimistas en contra para un jugador español que llega a una plantilla con una serie de jugadores que ya le han demostrado a su entrenador de lo que son capaces y para quien Rudy no era más que un especialista en triples de un equipo de primera ronda de play-offs. Por lo tanto no es fácil hacer un pronóstico claro. 

Aerolineas Rudy, mucho más que un triplista.


Recuerden que Andrés Montes decía aquello de “¡y Rudy cogió su fusil!” cada vez que el mallorquín se levantaba desde detrás de la línea de lanzamiento triple, ahora ese fusil lo traslada de Oregón a Texas. De la lluvia de Pórtland al sol de Dallas. Esperemos que sea para bien, que como cantaba Sinatra, para Rudy, lo mejor esté por llegar.   

Nate McMillan, you ain't no friend of mine.

martes, 28 de junio de 2011

SOBRE GAFES, TELEVISIONES, Y ÉPOCAS DE TRANSICIONES

El pasado domingo los espectadores que nos disponíamos a disfrutar de nuestra exitosa selección femenina de baloncesto por medio de Marca TV en el Campeonato de Europa de Polonia nos llevamos uno de esos mazazos inesperados, de esos que apenas recibimos ya en los últimos veranos cada vez que seguimos a cualquiera de nuestra selecciones del deporte de la canasta, tan mal nos tienen acostumbrados nuestros chicos y chicas de este deporte sea cual sea su categoría y campeonato una vez que se ponen la camiseta que les otorga la defensa de nuestros colores. Sinceramente, se nos quedó cara de tontos. Cierto es que llevábamos una trayectoria renqueante en el campeonato con quizás más luces que sombras, pero las opciones seguían intactas, y, ¿por qué no?, quizás, como sucediera hace dos años en el mismo escenario y torneo con nuestros senior masculinos, la selección, tras un mal arranque, acabase mostrándose tan intratable como los chicos de Scariolo y echándose un oro al cuello. La cara de tontos se acrecentó más si cabe cuando, a pesar del mal partido en líneas generales, y de la desastrosa actuación de Alba Torrens, llegábamos al último cuarto con todo a favor y el partido controlado, con un 61-54 mediado ese último periodo que no podía hacer presagiar esos minutos finales de suicidio colectivo en el que llegamos a sepultar cualquier opción de seguir con vida en el torneo tras encajar nada menos que un doloroso parcial de 0-13. Cierto es que pocos días antes ante Francia habíamos recibido un parcial de 33-7 que nos hizo perder de paliza un partido que se estaba disputando con muy buenas sensaciones. Pero se podía pensar que era Francia, y que no era un partido a vida o muerte como el de Croacia. Costaba imaginar que un grupo de jugadoras tan habituadas a moverse en el filo, a remar contracorriente, y a tener que superar mil y una adversidades para año tras año seguir en la elite del baloncesto europeo y mundial, costaba imaginar, como digo, que tuvieran una segunda mitad de último cuarto del partido como la que vimos, de ese partido que significaba la posibilidad de la gloria o la bajada al infierno, y frente a un rival inferior que sólo parecía mantenerse en el partido gracias al lanzamiento exterior, y que en esos minutos finales encontró una terrible facilidad para penetrar por nuestra zona como si fuera un cuchillo hundiéndose en una onza de margarina. 

Cuando el aro se hace demasiado pequeño...


Como digo se me quedó una enorme cara de tonto este pasado domingo por la tarde, tanto es así que aunque estaba sin internet, y bastante molido tras una noche del sábado bastante movida pensé en buscar un ciber y actualizar el blog para realizar esta terrible confesión, algo que me sacude y que me atormenta desde hace muchísimo tiempo, prácticamente desde que comencé a seguir deportes, es decir, prácticamente desde mi niñez, y algo que hace que viva ciertamente con profundo temblor cada vez que abro este blog y me dispongo a escribir sobre mi deporte favorito. Y es que yo… soy gafe.   

¡Qué mala suerrrrteeeee!


Imagino que se preguntarán como es posible que un tipo lógico como yo, un diseccionador milimétrico de la realidad, alguien que lee el “corpus holmesiano” completo al menos una vez al año y que compulsivamente hace juegos de lógica como pasatiempo favorito, es capaz de caer en una majadería semejante como la de la posibilidad de la gafería. Pero créanme amigos, el gafe, el mal de ojo, consciente o inconsciente, es algo tan antiguo como la propia humanidad y está perfectamente documentado. Hay que distinguir, por supuesto, entre el gafe ante cuya presencia acude solicita la mala suerte para ser el propio gafe el mayor afectado, y el gafador profesional que con su sola mirada es capaz de chafar el más grande de los acontecimientos. En mi caso, y en el aspecto concreto del deporte, creo que tengo esa maldita habilidad para cargar de desgracia a cualquier equipo o deportista que deseo que triunfe. Eso hace que tome a veces una postura impostadamente victimista y exageradamente pesimista. Jamás vendo una piel de oso antes de que la caza haya resultado satisfactoria, y en mi caso, hasta el rabo siempre es toro. Así de cuidadoso me veo obligado a comportarme ante la maldición de mi artes gafatorias. Por eso cuando hice una entrada dedicada a nuestra selección femenina, por un lado me eché a temblar, pensando si el hecho de hablar de nuestras chicas como unas justas y dignas aspirantes a medalla no era empezar a labrar el comienzo de su fracaso. 

Luego, para rizar más el rizo, y descargarme de responsabilidades, pensé en echarle la culpa a Marca TV. Y eso que La Sexta, anterior cadena que parecía apostar decididamente por el baloncesto de nuestros combinados nacionales, eran unos especialistas en bravatas antes de tiempo. En proclamar el triunfalismo de nuestra bandera antes incluso de pisar una cancha de juego. Eso me ponía malo, pero oigan, funcionaba. De momento con Marca TV hemos vividos dos grandes tropiezos de nuestras selecciones, el pasado mundial masculino de Turquía, y este europeo femenino de Polonia… 

…claro que resulta injusto porque nos estamos olvidando de precisamente las chicas y el pasado mundial en Chequía, ofrecido por Marca TV, donde obtuvimos un brillante bronce, y con partidos tan épicos y vibrantes y afortunados en su resolución como el pase a semifinales tras vencer a una Francia campeona de Europa. 

Por lo tanto parece claro que debemos olvidarnos de este tipo de disparates y enfrentarnos a la realidad de que se ha fracasado por deméritos propios (junto a los lógicos meritos de las rivales)   

Ahora quizás sea momento de analizar en que se ha fallado, ahora que ya nadie habla de nuestras chicas, ahora que el baloncesto femenino vuelve a ser totalmente silenciado. Ahora que ningún programa deportivo dedicará ni un segundo ni a las Torrens, Valdemoro, etc, ni comentarios, ni análisis, ni entrevistas. Nada. 

Si nuestras jugadoras se pudiesen subir al podio por undécima vez consecutiva sin duda reclamarían ante los medios, y con razón, que el baloncesto femenino tuviese mayor repercusión mediática y mereciese mayor seguimiento por parte de los medios. Pero precisamente esa falta de atención hace que cuando se produce un fracaso como el del pasado domingo, el ruido alrededor no sea tan contaminante como pasaría por ejemplo con el baloncesto masculino, y se pueda hacer un análisis más calmado y sin duda justo de lo sucedido sin pedir decapitación del cuerpo técnico y de la mayoría de las jugadoras. 

Sancho Lyttle, compromiso sin premio.


¿Qué ha sucedido para que un grupo de jugadoras que unos días antes de comenzar el campeonato estaban entre las favoritas al oro, ni siquiera hayan sido capaces de pasar la segunda criba?, ¿cuáles son las circunstancias que nos han llevado, estando en todas las quinielas para la lucha por las medallas, a no vernos ni entre las ocho mejores selecciones?, las jugadores siguen siendo las mismas que partían con el cartel de aspirantes al título hace diez días, luego en la calidad de las jugadoras no está el problema, habrá que apuntar al momento actual, físico y anímico en el que se ha llegado tanto individualmente como a nivel de colectivo.

Desde el primer momento las sensaciones no fueron las mejores, desde el partido contra Alemania. Los problemas físicos de algunas jugadoras, las bajas por lesión que nos han limitado en las rotaciones, y las limitaciones de una Sancho Lyttle recién llegada de la WNBA sin apenas poder entrenar con el grupo y que llegó a jugar hasta coja ahora nos parecen handicaps lógicos con los que tuvo que lidiar José Ignacio Hernandez. El caso de Amaya es el más sangrante. Valdemoro es ese tipo de deportista española que se aferra al presente y lucha contra el paso del tiempo demostrando una enorme competitividad en cada campeonato mientras sigue regalándonos extractos de su talento cada vez más dosificado por el cuentagotas de la edad. Hay una tentación habitual en el deporte español de mirar con sospecha a quienes son capaces de llevar años vistiendo la misma camiseta, se les acusa de acomodados y de mala influencia para el grupo, de tener demasiado peso en el grupo y de ser instigadores de conspiraciones y tramas ocultas creadas dentro de diversas “capillas”, amen de que una vez en el terreno de juego aglutinan demasiado protagonismo. Tanto a nivel de clubes como de selecciones podemos encontrar grandes ejemplos del maltrato con el que han sometido parte de la afición a este tipo de deportistas heroicos. Algo parecido sucede con Amaya, de quien hay una excesiva prisa por sepultarla y que su relevo lo tome de una vez y sin ningún tipo de dudas la genial Alba Torrens. Pero lo cierto es que con una Torrens superada por la presión en ese partido clave contra Croacia, la aportación de Amaya estoy seguro de que nos hubiera dado el pase, porque Amaya tiene algo muy sencillo y natural, pero no tan habitual. Talento ofensivo, una facilidad anotadora y una tendencia ofensiva cuando el resto de jugadoras ven el aro pequeño. Dicho de un modo más llano, Amaya sale del banquillo, te mete tres canastas seguidas, y te soluciona una papeleta. 

A José Ignacio le crecieron las "enanas" en Polonia.


El tropiezo de Torrens es el tropiezo lógico de alguien a quien el futuro le depara muchísimas jornadas de gloria, pero el camino nunca es sencillo. Tras diez podios consecutivos, cinco de ellos en Europa, en cualquier momento podía llegar el traspiés que nos apartase de la elite. Parece una cuestión casi de lógica, de probabilidad estadística. No merece mayor sangre el asunto. Nuestras mejores jugadoras de los últimos tiempos ven poco apagarse su llama, y las transiciones, nunca son fáciles. La facilidad anotadora de Amaya desde el banquillo, o la agresividad atrás de una Nuria Martínez (como la he echado de menos) no son fáciles de suplir. Tenemos el futuro asegurado con la generación de Torrens, y de esa Tamara Abalde a la que seguimos esperando. Simplemente, las transiciones no son fáciles… y menos en un país de gafes.  

La Croacia de la bellísima Antonija Misura, nuestras verdugos.

viernes, 24 de junio de 2011

LASITUD O FORTALEZA

laso, sa.

(Del lat. lassus).

1. adj. Flojo y macilento.

2. adj. Dicho del hilo de lino o del cáñamo y de la seda: Sin torcer.

3. adj. p. us. Cansado, desfallecido, falto de fuerzas. 




Las acepciones que nuestra Real Academia Española hace del vocablo "laso" parecen querer dar la razón a quienes sin siquiera haber comenzado la pretemporada ya aventuran un proyecto de entrenador fallido para los banquillos del Real Madrid. El lenguaje florentinista se impone de nuevo para asi hablar de "perfil bajo", de fichaje condicionado por el recorte de presupuesto en la sección, y de contratación motivada por la imposibilidad de conseguir nombres de más relumbrón (a pesar de que el nombre de Pablo Laso, junto al de Pedro Martínez, fue de los primeros en salir en las quinielas y con muchas opciones de concretarse) Las críticas hablan del poco lustre del nombre del protagonista en su carrera como entrenador y del poco cartel que atesora el vitoriano, a pesar de sus 8 años en los banquillos. También parece olvidarse demasiado rápido el fiasco absoluto para este club que significó quien llegó con cartel de mejor entrenador de Europa, una especie de dios infalible, que sin embargo y como el resto de los humanos tampoco vive libre de equivocarse de vez en cuando, por mucho que cueste admitirlo. Se olvida también que con entrenadores del nombre y el cartel de Javier Imbroda, Julio Lamas, o Bozidar Maljkovic, en cinco temporadas el Real Madrid se mantuvo en un porcentaje de un 60% de victorias. Y se obvia el hecho de que con Joan Plaza, otro fichaje de "perfil bajo", producido entre limitaciones presupuestarias y negativas de técnicos de renombre (Aito, por ejemplo), el Real Madrid recupera la "normalidad" para mantenerse en un 73% de victorias, (que Messina tampoco supera, quedándose en un 70%) Echando un vistazo por lo tanto a la historia reciente de este equipo, a las últimas experiencias vividas con técnicos y proyectos varios, no encontramos ninguna razón para pensar que este club funcione mejor cuanto más brillante sea el apellido del entrenador.

Vitoriano de base.


No obstante es comprensible el recelo con el que se pueda recibir a Laso, el máximo asistente histórico de la liga ACB muestra una carrera en los banquillos demasiado anodina, tranquila, discreta, con cierto tono grisáceo. Una trayectoria con visos de normalidad consolidada en el GBC de San Sebastián, al que ascendió a la ACB y con quien parece haber cumplido un ciclo, de esos que acaban con división de opiniones, por un lado el “¡Laso dimisión!” rugiendo en el San Sebastián Arena cuando llegaban las rachas de derrotas, por otro, la sensatez de quienes saben de la dificultad y competitividad de la liga ACB y que admiten que dentro de sus posibilidades el GBC se ha movido más que dignamente. Particularmente, a mí es un fichaje que no me provoca especial ilusión, me deja frío. Por eso lo recibo con escepticismo pero sin ningún cuchillo entre los dientes. Dejémosle trabajar. Dejémosle tener poder en las decisiones de altas y bajas como se hizo con Messina, hagámosle caso cuando dice que confía en Velickovic (estamos ante un error histórico como se prescinda de él) 

Como base, un ciclón.


Creo que lo mejor que puede pasar con Laso es que esa aparente frialdad que transmite su llegada se mantenga, que el Madrid se despoje de apasionamientos cegadores de la realidad. No vendamos humo. Todo indica que el Barcelona será una vez más el gran dominador de nuestro baloncesto, y que en Europa, además de los blaugranas, los dos grandes griegos, más CSKA y Maccabi parecen estar uno o varios peldaños por encima de nosotros. Estupenda oportunidad para que un equipo joven crezca tranquilo y sin ruido mediático a su alrededor. Laso no generará tantos titulares como Messina, ni para lo bueno no para malo. Aprovechemos ese clima de normalidad, de invisibilidad, para que los jóvenes talentos que tiene este equipo muestren su progresión sin miedo al fallo o cargados sus hombros de excesiva responsabilidad. Por mucho que nos guste hablar de glorias pasadas, y del poder de la camiseta blanca, el momento presente dista mucho de ese pasado triunfal, aceptemos la realidad de una vez y trabajemos con lo que hay, porque su potencial es bueno. Aprendamos a tener paciencia y a convivir con los rivales de una vez. Hoy día a este club le va a tocar sufrir años y ciclos de vivir en un segundo plano frente a los grandes de Europa. Son esos momentos los que hay que aprovechar para crear un bloque sólido que en cuanto los rivales dominadores acaben su hegemonía (como es el caso hoy día del Barcelona) de un paso al frente y muestre el buen trabajo realizado gracias a la paciencia de dejar crecer un proyecto. Exijamos, eso sí, un trato institucional por parte del club a esta sección acorde a su grandeza. Sobre el proyecto actual ya lo comentamos en una anterior entrada, el bloque es muy bueno y es joven, tiene margen de mejora y capacidad de progresión. La actual plantilla necesita tres fichajes a lo sumo, (eso sí, que sean de calidad), abandonemos el falso camino de los atajos del triunfo inmediato.

Y dentro de ese elogio del trabajo y del esfuerzo de la progresión, confiemos también en nuestro nuevo entrenador. Un técnico joven, brillante e histórico ex –jugador, que conoce perfectamente nuestra liga, y que tiene ante sí una magnífica ocasión, también él, para crecer. Si es así todos saldremos ganando. 

Para finalizar tengo que dejar algún apunte sobre el desarrollo del blog, ahora que comienza el verano. Realmente estoy muy ilusionado con este rinconcito que me he agenciado para dedicarme a una de mis grandes pasiones, pero ciertamente llega un momento en la vida en la que no puedes dedicarle todo el tiempo que desearías a algo que no es más que un hobby, una afición, pero que realmente no te da comer materialmente (aunque sí espiritualmente), ello unido a las fechas estivales que se presentan, y a la necesidad de desconectar un poco y dedicarme a las cosas que suelen hacer los teenagers en esta época del año, como bailar en los guateques, ir a ver pelis a los auto-cines, y seducir señoritas, hace que vea necesario reconocer que no vamos a seguir el ritmo actual de una entrada diaria (ayer mismo no actualicé, y como voy a estar ausente unos días creo que hasta mediados de la semana que viene no volveré por aquí), pero os aseguro que actualizaremos mucho, porque creo que va a ser un verano movido (vaya nochecita ayer al otro lado del Atlántico) 

Feliz primer fin de semana de verano.    

El mayor pasador de la historia de la ACB ante su gran reto.

miércoles, 22 de junio de 2011

EL PEQUEÑO DRAGÓN Y EL NOBLE Y PODEROSO SIRVIENTE

Para la jornada de hoy tenemos una entrada de esas que se puede calificar como "off-topic", y es que  aún buscando un hilo conductor en el mundo de la canasta, nuestra nueva actualización se mueve por otros derroteros distintos al del deporte del baloncesto, pero igualmente atractivos para quien esto escribe.   

Pura iconografía 70's... Bruce Lee volando por encima de Kareem con el chandal amarillo  que Tarantino saquearía  años más tarde para "Kill Bill".


La Sexta 3, una de las tres cadenas de TDT de La Sexta, y que con acierto (pero con la infamia de los anuncios y los comerciales destrozando las emisiones de los largometrajes) se ha convertido en una especie de canal temático cinematográfico, está ofreciendo este mes un pequeño ciclo de artes marciales centrado sobre todo y como no podía ser de otro modo en la figura de Bruce Lee. El ciclo sabe a poco para quien sea buen aficionado al género y a estas disciplinas, pero menos es nada, y además sirve para traer un poco encima de la mesa estos temas tan apasionantes, para ponerlo, aunque sólo sea un poquito, "de moda", luego bienvenido sea. Así esta noche está programada la emisión de "Juego con la muerte", la película inconclusa del bueno de Bruce, una de sus obras más personales, lo que iba a ser su testamento definitivo sobre la concepción del Jeet Kune Do, el arte de lucha que el propio Pequeño Dragón creó, siempre a partir del resto de artes marciales conocidas, buscando en definitiva un propio estilo que mejor se adaptase a el mismo. Finalmente y tras haber rodado Lee menos de una hora de película, de la que se aprovechan poco más de diez minutos para el montaje comercial final explotado por Raymond Chow, la productora Golden Harvest, y Columbia como distribuidora, la película final que nos llega es un ejercicio de rapiña y explotación sobre la idea original de Lee y ese metraje inédito, uniéndose a todo el bizarro y vergonzante "bruceploitation" que ya salpicaba las carteleras de nuestros cines de barrio, pero en esta ocasión como film oficial dentro de la filmografía del prematuramente desaparecido astro de las artes marciales. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el baloncesto?, se estarán preguntando. La presencia en la película del gran Kareem Abdul-Jabbar. 



Bien, tras confirmar que estáis en "El tirador melancólico", vuestro blog amigo, y no os habéis equivocado de página, sigamos con el tema. Bruce Lee es para mí uno de los personajes más importantes, influyentes e impactantes de toda la historia de la humanidad. Esto lo pienso lógicamente desde mi total subjetividad, pero aunque el lector no sea aficionado a las artes marciales, ni haya practicado kung-fu en su vida, ha de admitir que nos encontramos ante un auténtico icono pop, una figura clave de la iconografía y cultura popular de los primeros 70 al estilo del Elvis de Las Vegas o el Marlon Brando de "El Padrino". Una figura de culto que ha sido explotada hasta la saciedad en posters, camisetas o anuncios de tv, para prueba de la paciencia de los muchos seguidores del genio de origen cantonés, que hemos asistido con desesperación al penoso espectáculo de ver como una de sus sentencias se convertía en chascarrillo para el papanatas de turno. Ciertamente en Bruce Lee encontramos un personaje que trasciende la figura pública de artista marcial o estrella de cine, en realidad un filósofo (matriculado en la Universidad de Washington), un pensador, un sujeto embarcado hacia la búsqueda de la perfección física, intelectual y espiritual. Un hombre capaz de evolucionar algo tan tradicional y conservador como las centenarias artes marciales y crear su propio estilo, el Jeet Kune Do, y con una biografía, a pesar de su corta existencia, apasionante y en la que encontramos una vida plena y aprovechada, en la que fue desde estrella de cine infantil en Hong Kong hasta consumado bailarín de cha-cha-cha (llegando a ganar algún campeonato) También es un personaje imprescindible para comprender algunas de las nuevas maneras de pensar tan aperturistas de mente de las décadas posteriores a la II Guerra Mundial. El propio Lee es un pionero que lleva a Occidente los secretos de un estilo de lucha reservado por aquel entonces sólo a los orientales. Su filosofía global de las artes marciales le granjea muchos enemigos y amenazas que tiene que acometer para poder seguir adelante con sus enseñanzas. Aquellas décadas de los 60 y 70 son años en los que en Estados Unidos hay una mentalidad muy abierta, por un lado la revolución hippy de San Francisco, el pacifismo anti-belicista en plena Guerra de Vietnam, el apogeo de nuevas y distintas religiones y filosofías, las reivindicaciones del pueblo negro y afroamericano, las conversiones al Islam de grandes personalidades como Cassius Clay o el personaje que nos sirve de nexo entre baloncesto y artes marciales, Lew Alcindor... en este batiburrillo de pensamientos y mentalidades que buscan romper con lo establecido todo lo novedoso e importado es visto con agrado exótico, así es fácil pensar que aquel extraño personaje llamado Bruce Lee, que practicaba un arte de lucha sumamente efectivo y lo rodeaba todo de un aura filosófica e intelectual, se convirtiera en una especie de gurú de un nuevo pensamiento. Por lo tanto Lee no tuvo problemas en encontrar entre sus alumnos a autenticas celebridades de todo tipo como Sreve McQueen, James Coburn, Roman Polansky, o... Kareem Abdul Jabbar. 

El pequeño maestro y el gigantesco discípulo.


Kareem ha sido sin discusión (de las pocas cosas indiscutibles en este deporte) uno de los grandes pivots de todos los tiempos. Su producción de registros individuales y palmarés sólo permite que le puedan tutear (alguno dirá superar, en eso no entro) Wilt Chamberlain y Bill Russell. El primero como devorador de números y estadísticas personales, el segundo con el mejor palmarés de la historia. Kareem sería un punto intermedio entre ambos, a medio camino entre el pivot dominador a nivel individual y entre el acumulador de anillos de campeón. Kareem, nacido como Lew Alcindor (hasta su nombre original era un pasote), sigue siendo el máximo anotador de la historia de la NBA. Una larga y saludable carrera en la que llegó a ser incluso MVP de unas finales con 38 años, en esas célebres finales del 85 ante Boston en las que después del "Memorial Day Massacre" le vimos tirarse en plancha a por balones perdidos o hacerse “coast to coast” tras capturar el rebote como un veinteañero, un jugador que sólo bajó de los 20 puntos por partido en toda su carrera al alcanzar los 40 años. Un elemento de vida deportiva prodigiosa y un personaje muy peculiar que buscaba la paz y serenidad mental y espiritual a través de la marihuana y de su extensa colección de discos de jazz (para el lector que quiera profundizar un poco más en la relación entre Kareem y la música jazz le recomiendo esta entrada del blog “Defensa Ilegal” de mi amigo Marcos Prieto) Un afroamericano que tras la lectura de la biografía de Malcom X se convirtió al islamismo bajo ese nombre de Kareem Abdul Jabbar cuyo significado viene a ser algo así como “Noble y poderoso sirviente”. Por lo tanto el gran Kareem es un buen paradigma de esa nueva mentalidad norteamericana de la que estábamos hablando, que se da entre finales de los 60 y principios de los 70. Un exponente del pujante “black power”, comprometido, pero con espacio suficiente para la búsqueda de la paz interior. Un hombre tranquilo pero inquieto quien por tanto es fácil imaginar que encontrase en el kung-fu un buen complemento a su personalidad. 

Kareem y el Kung-Fu, una larga relación.


Y así llegamos nuevamente a Bruce Lee y a “Juego con la muerte”. Como digo la idea original para esta película era muy simple, prácticamente se limitaba a ofrecernos a Bruce Lee superando diferentes enemigos en un mismo edificio hasta llegar al piso final y enfrentarse con el último maloso, como en aquel videojuego que tanto nos gustaba de niños y tantos buenos recuerdos nos trae, el mítico “Kung-Fu Master”. En realidad la idea era ofrecer un ideario completo de lucha del Jeet Kune Do, donde se viese las diferencias y dificultades de enfrentarte a diferentes adversarios y distintos tipos de combate, distancias largas, cortas, predominio de puños, o pies, patadas, etc… así Lee encuentra en su peculiar discípulo de 218 centímetros uno de los villanos ideales para su proyecto. ¿Cómo un tipo de 1,70 puede atacar una torre que le saca casi 50 centímetros y que sólo con alargar su brazo o hacer un barrido es inalcanzable? 

"Estaba casi terminando el Kung-Fu Master, en la pantalla vi tu cara reflejarse..."


El “Juego con la muerte” que llegó hasta nosotros es como hemos dicho un trabajo inconcluso, cuyo rodaje Lee tuvo que posponer para acometer otros proyectos como la exitosa y supercool “Operación Dragón”. Un expolio sinverguenza de la memoria de un Bruce Lee de quien se llegan a utilizar hasta imágenes de su funeral real. Había que completar la cinta como fuera. Como uno se da cuenta de que poco más se puede aportar a algo realmente bueno que ya hayan escrito otros, os dejo un enlace a una entrada del blog de Cinefagos sobre el asunto, muy recomendable. Por nuestra parte hemos querido aprovechar el detalle de la emisión de “Juego con la muerte” esta noche para rendir un pequeño homenaje a dos personajes tan especiales como Bruce Lee y Kareem Abdul Jabbar, dos de nuestros iconos más queridos, y recordar ese momento en que unieron fuerzas para un trabajo común. La relación de Kareem con la pantalla grande no se quedaría ahí, y seguro que todo el mundo recodará su cachonda actuación en la memorable “Aterriza como puedas”, aunque esa, como se suele decir, es otra historia, o en este caso otra película…   

Kareem is my co-pilot!!

martes, 21 de junio de 2011

LAS DUDAS DEL CAMPEÓN

Hoy Sergio Scariolo ha dado la lista de preseleccionados para el Europeo de Lituania, cita que sirve de reválida para mantenernos como los actuales campeones del continente. Defendemos por lo tanto el oro, el lugar más alto del cajón, y llegaremos con la presión del favoritismo que en mi opinión hay que evitar siempre que sea posible. Lituania, país anfitrión que vive este deporte como una religión, y una Serbia que es la selección que mayor crecimiento ha demostrado en los últimos años en sus jóvenes figuras, deberían acompañarnos en esta candidatura al título. Pero tiempo habrá de hablar de todo ello, de las opciones reales de los distintos equipos participantes y de la calidad de las plantillas de las diferentes selecciones. Vamos a centrarnos en nuestra lista, en un grupo en el que volvemos a encontrar una grandísima calidad general, pero que por primera vez en mucho tiempo creo que ofrece serias dudas para el seleccionador sobre cual va a ser el corte final y la configuración definitiva y el número de jugadores por puesto. Analicemos la lista y esas dudas de las que hablo. 

Para empezar hay que admitir que es una lista de 15 jugadores (en realidad 16 si contamos a Mirotic) realizada con total justicia, únicamente se me ocurre, si estamos escasos de hombres altos, la ausencia de Pablo Aguilar como significativa de echar en falta. Pero todos los preseleccionados lo son con justicia. Por otro lado es una lista muy condicionada por abandonos y renuncias ya conocidas y que creo que tienen más importancia y se van a notar mucho más de lo que pueda parecer a simple vista, si de lo que estamos hablando precisamente es de estructura de grupo y de formación de un bloque por encima de juntar unos cuantos nombres. En el caso de Fran Vázquez, en otro desencuentro más con esta federación, creo que el daño puede ser bastante importante y que nos va a limitar muchísimo en el juego interior. Ese juego interior que es precisamente donde más dudas encontramos. Para empezar, el caso Ibaka/Mirotic. Al parecer existe una normativa según la cual sólo podemos disponer de un nacionalizado, bien, si finalmente se arregla la cuestión burocrática del pívot congoleño, creo que todos tenemos claro que es un jugador para la lista definitiva, pero, ¿sucedería igual con Mirotic?, aunque ambos son jugadores cuya posición natural es la de cuatro, la de ala-pivot, no puedo imaginar dos conceptos de cuatro más distintos. Ibaka, una fuerza de la naturaleza, un intimidador nato con un enorme “timing” de salto, un seguro en el rebote y los tapones, que además esta temporada ha mostrado una interesante progresión en sus fundamentos de ataque, sobre todo en el tiro de media distancia donde empieza a mostrarse a un nivel aceptable. En definitiva un complemento perfecto a la hora de hacer un trabajo menos brillante y estadístico, pero igualmente necesario. Por otro lado Mirotic es prácticamente un alero, un “power-forward” más “forward” que “power”, con ese desparpajo propio de las escuelas del Este, un jugador que necesita balones y tiros y que puede revolucionar un partido a base de su talento ofensivo, pero que difícilmente puede ofrecer la solidez rocosa de un Ibaka. Otra duda que me surge con Mirotic es su compatibilidad con la selección sub-20, con la que jugará el Europeo con sede en Bilbao, en una selección a la que llega como su máxima estrella. Cierto es que entre el final de la cita de los menores de 20 años y el comienzo de la senior transcurre más de un mes, pero, ¿hay necesidad de cargar tanto el verano de un jugador que en la selección absoluta tendría un papel un tanto residual? Expuestas estas dudas veo hasta lógico que en caso de que Ibaka no pueda acudir, finalmente un Xavi Rey con el que nadie contaba ni para la preselección acabe estando en la lista definitiva. Es una cuestión de necesidad, la tripleta Pau-Marc-Felipe se antoja muy corta para un torneo tan largo como un Europeo. Una tripleta en la que sólo Marc aparece como cinco puro, aunque Pau (como bien podría pasar con Ibaka) ha funcionado habitualmente mejor con nuestra camiseta como pívot que como cuatro, pero entonces es el puesto de ala-pivot el que nos parece cojo con solamente Felipe como valor seguro para este puesto, a la espera de saber si Scariolo confía en Claver como tres o como cuatro, o directamente, saber si confía en él.

Ibaka nos daría un impresionante salto de calidad en el juego interior


Por lo tanto habría que empezar a pensar seriamente en la posibilidad de contar con Rey en la lista definitiva. Xavi es un ejemplo de esa buena cantera de baloncesto que tiene el Barcelona, con jugadores que tienen que ir a buscarse sus minutos fuera de su club de su origen (como le sucedió a Sada, con un paso importante de progresión en Girona, o le está sucediendo a Xavi Rabaseda), también es un buen ejemplo del gran trabajo que se hace en el Gran Canaria con este tipo de jóvenes jugadores que en los clubes llamados “grandes” no encuentran el minutaje necesario para su progresión. 

La temporada de Xavi Rey tampoco es que tenga un brillo especial, sus números son de 7,84 puntos y 4,81 rebotes por partido, porcentajes en torno a un 50% (bien), pero horrible en tiros libres con un 59 de 101, prácticamente un 60%. No llega a colocar ni un tapón por partido, y pierde más de un balón por choque. No parecerían números suficientes hoy día para entrar en una selección como la española, pero como digo, la necesidad obliga, y así tendría hasta su lógica que Rey acabase en la lista por delante de jugadores que sin duda lo merecerían más como Rafa Martinez, Carlos Suárez, o incluso Victor Sada, todo ello dependiendo de cual sea la configuración final por la que apueste Scariolo, asunto éste que sin duda le debe estar dando más de un quebradero de cabeza al italiano. 

Victor Sada, derroche físico para una grandísima temporada... ¿con premio final en Lituania?


Otra de las grandes dudas es apostar por una tripleta de bases, Ricky, Calderón y Sada, o sólo por los dos primeros (fijos en la selección le pese a quien le pese por muy mal que puedan estar en un momento determinado, y a pesar de que si hay un jugador que haya hecho méritos esta temporada para ir a la selección ese es Victor Sada) y Llull como esporádico tercer base para casos de necesidad, a pesar del riesgo que supone darle el timón a un jugador como el menorquín, un magnífico escolta lleno de arrebatos raciales ofensivos, pero demasiado alocado a menudo en su juego. En el alero alto, desde la retirada de Carlos Jiménez, a la que se suma la de Mumbrú, Scariolo sigue sin encontrar una referencia clara, por lo que es posible que Rudy acumule demasiados minutos de tres, donde puede sufrir frente a aleros más altos y físicos. Fernando San Emeterio, flamante MVP de la temporada regular en la ACB, es un alero compacto y seguro, a medio camino entre el 2 y el 3, pero sin llegar a ser un 3 puro. Carlos Suárez sigue sin haber debutado con esta selección en partido oficial, y sobre Claver persisten las dudas que hemos comentado anteriormente, por lo que desconfiamos si realmente Scariolo ve en él al posible alero alto referente de este equipo. Rafa Martinez, uno de nuestros grandes cañoneros, tiene la papeleta de tener por delante a Navarro, Llull y Rudy, con lo que difícilmente puede encontrar hueco cuando estos jugadores ofrecen sobradamente un perfil de jugador similar al suyo pero mejorado y con repertorio más variado. 

Fran Vazquez y una camiseta que no le acaba de ajustar, como cantaba Paul Collins, "I don't fit in"


No me extiendo más por el momento, el tema de la selección será uno de los grandes protagonistas de este blog en el verano que hoy comienza, no puede ser de otro modo. Parece claro que con jugadores como Calderón, Ricky, Navarro, Rudy, Reyes, Marc y Pau (si Interconomía no consigue su deportación a Siberia) a un buen nivel debemos aspirar claramente al oro, pero es importante que no perdamos de vista la perspectiva de un buen análisis y no caigamos en la euforia desmedida. La realidad es que por primera vez en mucho tiempo observo dudas sobre cual debe ser el cuerpo final de esta selección, a pesar de que haya 8 o 9 jugadores fijos sobre los que coincidimos el 99% de los aficionados. Esos pequeños detalles sobre la configuración última y el hincapié que se haga en determinados puestos puede ser el detalle que nos haga sufrir ante determinados equipos, o por el contrario encontrar la vía de éxito necesaria cuando el guión inicial se tuerza. Son las dudas naturales de un campeón que poco a poco debe ir adaptándose a la realidad de que la mejor generación de baloncestistas de toda su historia no estará en las canchas por siempre. Aunque eso sí, que nadie lo dude, donde si permanecerán eternamente estos jugadores irrepetibles es en los libros de historia.  

Las dudas de Scariolo, esos pequeños detalles que pueden significar la frontera entre el cielo y el infierno deportivos.

lunes, 20 de junio de 2011

OH RICKY, RICKY RUBIO!

Esto tenía que haber ido en la entrada dedicada a Ricky Rubio, “Rimbaud en Africa”, ya sabía yo que se me olvidaba algo, el caso es que hace meses, un sábado por la tarde cualquiera en el partido de los sábados de Teledeporte, descubrimos esta simpática pieza musical que le han dedicado en USA a Ricky. Una especie de balada con aires country-rock, muy de andar por casa, pero que a lo tonto engancha lo suyo. 

Y aquí la emisión de dicho tema en Teledeporte, con impagables comentarios de Manel Comas: 



Y ya de propina, un poco de espectáculo, que lo disfruten:  


domingo, 19 de junio de 2011

THE BASKETBALL DIARIES

Como definitivamente hoy no he tenido el día escribano, y por otro lado quiero seguir actualizando diariamente, aprovecho para rescatar otro viejo texto. Ya comenté que usaría este blog aparte de para seguir escribiendo sobre baloncesto, para recopilar viejos textos sobre este deporte que he ido subiendo a la red en otros sitios, especialmente en un incómodo  fotolog con sus limitaciones de espacio que hace que muchos de esos escritos quedasen un tanto deslabazados. En esta ocasión recupero un texto escrito en vísperas del comienzo de la pasada temporada de la NBA. Creo que ya es de sobra conocida mi admiración por el gran trabajo periodístico, literario más bien, de Gonzalo Vazquez. Esto lo escribi a modo de pequeño homenaje, en una situación además en la que no había pasado un buen momento. Sin duda alguna es un escritor soberbio, con un exquisito dominio de la técnica y un certero uso de la palabra, además de un buen catalizador de emociones. Todo lo que escribe Gonzalo es recomendable, pero es sin duda su tratamiento de la información de la NBA a través de esa especie de diario llamado "La unidad invisible" (al que su autor medita dar fin) lo que me parece que le eleva a un plano superior realizando un trabajo que nunca se había visto en el periodismo deportivo de nuestro país, con esa mezcla de información y cuaderno de batalla plagado de experiencias vitales que a menudo le da un aire novelesco al asunto. La lectura consecutiva de las decenas de "unidades invisibles" con las que nos ha deleitado este escritor confiere sin duda ese aspecto de relato o novela del que hablo. No me enrollo más porque al fin y al cabo es de lo que habla el siguiente texto, pero he decir que releyéndolo por encima, habiendo pasado unos meses, creo que me quedé muy corto, trás otra temporada plagada de emociones y sensaciones a través de esas "unidades invisibles" de las que soy tan entusiasta. Repito que todo su trabajo es altamente recomendable, pero ese blog de Yahoo Eurosport es en donde mejor se plasma la unión entre lliteratura y periodismo deportivo que tan bien maneja este hombre. Sin duda alguna la figura de Gonzalo Vazquez es una gran influencia y un enorme estímulo a la hora de acometer las entradas de este blog, ese estímulo que te proporciona el ver el valor de las cosas bien hechas. En definitiva el respeto a nuestro lenguaje y su utilización como instrumento eficaz de comunicación. Al fin y al cabo, y mientras no se invente la telepatía, la palabra sigue siendo nuestra mejor herramienta para comunicarnos. Recupero pues aquel texto de Otoño del año pasado:  




MR. BIG PEN
25/10/10
Llevaba ya un tiempo deseando dedicarle mi humilde fotolog al personaje de la fotografía, pero ya saben que tengo esto un poco abandonado, y que cuando actualizo, me gusta tener realmente algo que contar y escribir... precisamente hoy mi actualización trata sobre esto, sobre el poder y el uso de una de las herramientas y armas más importantes y potentes que poseemos: la palabra. Bien, ya que estamos exactamente en estos momentos a 30 horas del tip-off de la temporada 2010-11 de la competición más espectacular y asombrosa del mundo del deporte profesional, creo que es un buen día para hacerlo.

El hombre de la foto es hoy por hoy uno de mis escritores favoritos, hasta aquí nada extraño, pensarán, lo curioso del asunto es que en realidad no estamos hablando de un autor literario, si no de algo en apariencia tan prosáico como un periodista deportivo, pero capaz de provocarme un enorme éxtasis de placer con sus articulos, pura literatura de paladear, partiendo siempre desde el baloncesto, pero expresando perfectamente las inquietudes de los hombres que vamos pasando de la juventud a la madurez y que nos hemos criado bajo el cálido manto de la cultura del entretenimiento, el ocio, el deporte... ese manto protector para no perdernos en divagaciones vertiginosas sobre el sentido de la vida, el paso del tiempo, o la infinitud del universo (¿es concavo o convexo?... bueno, ahora dicen que es plano, pero me apetecía hacer un guiño a Siniestro Total). Para sobrellevar la existencia unos creen en Dios, y otros creemos en LeBron James.

La filosofía de Gonzalo Vazquez, nuestro protagonista, sobre su manera de entender su relación con el deporte de la canasta, lo que se ha convertido en su trabajo, se puede resumir perfectamente, creo yo, en esta respuesta que dió hace un tiempo en una entrevista virtual, uno de esos chats para intercambiar opiniones y responder a sus lectores en la página de la ACB:

"Hola! de donde sacas esas palabras para expresar tan bien el sentimiento del basket? tus articulos son increibles! por
sulleiro

Bueno, las palabras están ahí. Es tu lenguaje y también el mío. Es el castellano. La lengua que mejor conozco. Sólo se trata de aplicarla a lo que más amo en el mundo. En mi país, y casi diría que en la cultura occidental, se da una jerarquía que no comparto. El deporte ocupa el último rango de cosas a las que aplicar la cabeza y de eso deriva una categoría. De forma que el cine, la música, la literatura y todo eso ocupan en cualquier conversación un lugar como más privilegiado. Como más fino y elevado. Bien. Yo me paso esa jerarquía, ese tipo de esnobismo que tanto ha sufrido uno de paletos con ínfulas, por el forro de la entrepierna. Para mí el baloncesto puede ser la cosa más intelectual del mundo. Y lo intelectual, que asoma hoy casi como insulto, no es más que el estudio del goce. El goce de lo bello. Y para mí no hay nada más bello que el baloncesto. En España hay una gravísima falta de literatura deportiva. Y eso es porque el periodismo se ha arrimado también a la barra del Bar Manolo"

Admirable esa lucha por elevar el periodismo deportivo al nivel que debiera merecer, en un país en el que dicho terreno abonado a orangutanes que se sientan en tertulias televisivas a dar voces, insultar, levantar la voz, y comportarse como forofillos en vez de como transmisores de la realidad deportiva que les rodea... o quizás es que su realidad deportiva sea precisamente el forofismo y el desprecio a los rivales... en un país, además, en el que el 90% de la información deportiva lo ocupa un único deporte, y aún más sangrante, dentro de la información sobre ese deporte otro 90% lo ocupan exclusivamente las informaciones referidas a dos equipos únicamente, lo demás no existe para estos presuntos periodistas deportivos que quizás no sabrían ni decirte el nombre del portero titular de cualquier equipo puntero de la liga francesa o italiana, claro, luego pasa lo que pasa, que llegan unos cuartos de final de una Champions League y lo analizan con un "El Madrid va a ganar esta eliminatoria con la chorra"... y después viene la cara de tonto que se nos queda.

La razón de hacer un pequeño homenaje desde aquí a Gonzalo Vazquez viene motivada porque ha sufrido unos problemas bastante serios, sobre los que no es cuestión de hablar aquí, pero el mismo los explica con esa intensidad literaria que le caracteriza en uno de sus artículos para la página de Yahoo Eurosport:

http://es.eurosport.yahoo.com/baloncesto/dobles-figuras/article/1691/

Artículo que nos puso la piel de gallina a todos sus lectores, y en el que una vez más, partiendo de un asunto personal, aprovecha para hacer ciertos retratos sociales y costumbristas, porque esto es la literatura deportiva de Gonzalo Vazquez, sus artículos de "La unidad invisible" en dicha página, son narraciones en primera persona sobre sus experiencias en la ciudad de Nueva York cubriendo la NBA, el leit motiv es baloncesto, claro, pero también hay bares, mujeres, amorios, humo, alcohol... en definitiva, la vida nocturna de una gran ciudad, pequeños y grandes placeres y pasión por vivir... cojan cualquier articulo suyo de "La unidad invisible" al azar, uno cualquiera, háganme caso, y disfruten, no hace falta que sean seguidores del baloncesto o la NBA, simplemente si les gusta la buena lectura, háganlo.


El Madison Square Garden de Nueva York, templo baloncestístico donde Gonzalo Vazquez se transforma en esa "unidad invisible" que da título a uno de sus blogs.



También es muy recomendable su blog en la página de la ACB, "El punto G", donde no hay tanta narración personal ("exhibicionismo" lo llamarán algunos, como si acaso no pudiera entenderse la literatura, es decir, la vida, sin desnudarse y exponerse... ninguna tortilla puede cocinarse si previamente no se han roto un par de huevos), pero son estupendos análisis técnicos, incluso científicos, sobre el mundo de la canasta, siempre cito su artículo "El fuhrer negro", porque, como Gonzalo, yo también me rebelo contra la dictadura impuesta de que Michael Jordan haya sido el mejor de todos los tiempos y no puede discutirse tal afirmación... no me gustan los dogmas de fe, en el deporte tampoco, todo tiene matices, todo es susceptible de merecer análisis, todo ofrece dudas y merece debate.

La verdad es que los aficionados al baloncesto podemos sentirnos felices con personajes como Vazquez, que dignifican el deporte y son el complemento ideal para lo que vemos en las canchas... Antoni Daimiel es otro lujo, otro sujeto que practica el ejercicio literario en sus artículos, aunque no llega tan lejos como Gonzalo. Santiago Segurola, aunque éste en realidad es un "todo terreno", un seguidor de prácticamente todos los deportes ("rara avis" en España), cuando habla y escribe sobre baloncesto también lo hace con la elegancia y cultura que le caracteriza... personajes titánicos como Ramón Trecet, o el añorado Andrés Montes, también nos demuestran que los periodistas que se han dedicado al baloncesto suelen ser personas con un cierto nivel cultural, inquietos, y que salen de los cuatro lugares comunes en los que se cae en nuestro país... con ellos tienes la sensación de que el baloncesto puede estar al nivel de la buena literatura, cine, o música... está feo decirlo, pero en baloncesto tenemos a "los mejores".


Imagen de cabecera de "El Punto G", estudiando el baloncesto.


La buena lectura es un placer, la buena escritura, me atrevo a decir, también, aún con el peligro de implicación personal que conlleva, y con el riesgo de ser tildado de exhibicionista, victimista, o melodramático cuando hablas de las cosas que tienes en la cabeza y en el corazón, mientras vemos lo más normal del mundo que la gente hable por internet de las mil fiestas que se han pegado, los viajes a lo largo y ancho del globo, sus últimas adquisiciones consumistas, o la cena en el restaurante más caro y lujoso de la ciudad... ese exhibicionismo si se permite y está bien visto, el otro, el de buscar dentro de tus demonios y bajar al infierno de vez en cuando para explorar tus miserias o subir al cielo para encender tus luces, no es muy aconsejable si quiere usted seguir siendo un buen vecino en la cibersociedad que nos ha tocado vivir. Pero bueno, estos evidentemente son otros temas que no vienen demasiado al caso.

El caso, y concluyendo, es que a partir de mañana vuelve eso que nos hace tan felices, el deporte ideal para los imsomnes y noctámbulos, las acrobacias increíbles para criaturas nictálopes, y Gonzalo, otra vez, estará ahí para contárnoslo en primera persona, para llevarnos a los asientos del Madison (aunque ya no esté su amigo Sergio Rodriguez), y para hacernos saber que se cuece en los corrillos, en los pasillos de los pabellones, esos gestos, esos detalles, que hacen que entendamos mejor luego el comportamiento de los jugadores en el parquet... sus felicidades y tristezas y estados de ánimo, y como no, el suyo, que esperemos que sea fuerte como los Bad Boys de Detroit, orgulloso como los Celtics de Boston, y espectacular como los Lakers del "show time".

A disfrutar.

(Ya saben que en la NBA todos los jugadores tienen sus motes, y haciendo un pequeño juego con el de mi admirado Chauncey Billups, he titulado esta actualización con lo que creo podría definir a un enorme escritor como Vazquez)


Psicobasket.

sábado, 18 de junio de 2011

LAS CHICAS SON GUERRERAS

Hoy es sábado (mañana domingo, que diría Vinicus de Moraes), o sea que os dejo una entrada ligerita porque el fin de semana hay que desconectar un poco. Más bien un recordatorio de que hoy empieza otra cita importante para el deporte español con el Europeo femenino de Polonía. Si el baloncesto español vive en los últimos años su auténtica edad dorada, hay que observar como ese crecimiento se ha dado en todas las categorías y edades. Una federación que no hay verano que no coseche un buen número de medallas en las distintas competiciones FIBA. Una de las evoluciones más brutales ha sido en el baloncesto femenino, tanto a nivel de clubes y de una selección que lleva una década seguida subiéndose a los distintos cajones, algo impensable generaciones atrás. El buen trabajo de los clubes fichando algunas de las mejores jugadores del mundo, elevando la competitividad de nuestra liga, y una evolución sobre todo en el juego interior, nuestro gran talón de Aquiles durante muchos años, ha permitido este crecimiento. La nacionalización de una jugadora como Sancho Lyttle, junto a jugadores como Cindy Lima, o ese Felipe Reyes en femenino que es Anna Montañana, unido a nuestro habitual buen juego de bases y aleros conforman una plantilla que hoy día puede acudir a cualquier torneo luciendo el cartel de aspirante al título. La cita además otorga dos plazas directas para los JJOO de Londres, y tres para el pre-olímpico, con lo cual se hace más imperioso todavía el seguimiento de nuestras muchachas, en una plaza polaca que tan buenos recuerdos nos trae de nuestro primer oro masculino europeo hace dos años.  

Nuestras chicas se conjuran para seguir colgándose metales.



Hay algo en el baloncesto femenino que lo dota de una especial pureza, al no ser un juego tan brutalmente físico como el masculino, la sencillez de los conceptos tácticos se pueden disfrutar de mucha mejor manera. Cosas tan sencillas como el bloqueo y continuación, o el juego dentro-fuera (que será uno de nuestros puntos fuertes con el provecho que puedan sacar las Torrens, Valdemoro y compañía) se convierten en esta categoría en santo y seña de un baloncesto básico y muy apreciable para el aficionado. Además esta selección española tiene un rasgo diferencial de garra que engancha al espectador. Jugadoras obligadas a luchar contra gigantes del Este que nunca le pierden la cara al rebote y manejan una gran intensidad defensiva que les permite salir a la contra siempre que puedan para aprovechar el talento de nuestras "bajitas" cuando el juego se hace más abierto. Marca TV estará retransmitiendo todos nuestros partidos, empezando por el debut contra Alemania dentro de media hora. No se lo pierdan.  

Alba Torrens, dinamita y talento desde el exterior.





Además es otra buena ocasión para ver a Ilona Korstin... 


La bella Ilona, nuestra particular musa de la canasta.

viernes, 17 de junio de 2011

RIMBAUD EN AFRICA

"Las voces instructivas exiliadas... La ingenuidad física amargamente sosegada... -Adagio - ¡Ah!, el egoísmo infinito de la adolescencia, el optimismo estudioso: ¡qué lleno de flores estaba aquel verano el mundo! Las canciones y las formas agonizando... - ¡Un coro, para calmar la impotencia y la ausencia! Un coro de cristales, de melodías nocturnas... En efecto, pronto han de zozobrar los nervios" (Arthur Rimbaud, "Veinte años", poema perteneciente a su serie de "Iluminaciones") 

Ricky da el salto. Nuestro genio más precoz acepta el desafío total de la NBA. Y este humilde escribano aquí está intentando escribir algo sobre quien ha sido posiblemente su jugador favorito en el basket FIBA en los últimos años. Ese tipo de jugador distinto, que independientemente de lo que haga o deshaga te transmite algo especial, ese elemento diferencial de la magia que muchas veces no se corresponde con la frialdad de los números o la objetividad de los hechos reales. Aún así todos ellos, números, logros, triunfos y estadísticas nos hablan de un jugador absolutamente brillante y poseedor de un talento innato pocas veces visto sobre una cancha de baloncesto y capaz de dominar el juego sin prácticamente mirar a canasta. Vamos a ello. 

De Ricky comenzamos a escuchar hablar hace ya muchos años, lo cual resulta insultante si hablamos de un veinteañero, pero esa es la realidad, desde finales de la primera mitad de la pasada década nos llegaban informaciones sobre un niño prodigio, producto de esa inagotable cantera de puro talento que es el histórico Joventud de Badalona, quien junto a su hermano Marc, dos años mayor que él, aseguraban la continuidad del éxito de la que ha sido mejor cantera de nuestro baloncesto históricamente. Así pues no nos extrañó demasiado que aún sin cumplir los 15 años Ricky ya debutase en la ACB de la mano de un personaje fundamental para entender su crecimiento como Aito García Reneses. Ese Ricky debutante en ACB en Octubre del 2005, no es una aparición anecdótica, ya que hasta en diez ocasiones actúa con el primer equipo, y a la temporada siguiente ya se convierte en pieza fundamental en el DKV de Aito jugando 43 partidos entre liga regular y play-offs, con una media de minutos que ronda el medio partido, algo impropio para un jugador que cuenta por entonces con tan solo 16 años. 

Entre medias un verano con un Europeo Cadete en el que Ricky deja sobre la mesa una demostración asombrosa que no deja lugar a dudas: nos encontramos ante el mejor jugador adolescente que jamás haya dado España. Una actuación espectacular, de las que agotan todos los calificativos, olímpica, homérica, mayestática, majestuosa, soberbia, colosal, regia ... y todo lo que se os pueda ocurrir para intentar describir una tarjeta de visita jalonada con 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 robos de balón (además de un triple desde el medio campo para forzar una prorroga) en la final frente a Rusia, para darnos el primer título cadete de nuestra historia, al lado de jugadores como Alberto Jodar o Jorge Santana, a quienes seguimos viendo como posibles estrellas futuras de nuestro baloncesto, un baloncesto en el que Ricky, compañero de generación o en algunos casos incluso menor, lleva ya cinco años siendo una realidad palpable, ya que tal ha sido su nivel de precocidad que algunas veces hace que no valoremos realmente la dimensión del jugador del que estamos hablando. 

El mejor maestro para el más precoz discípulo.


Aquel DKV Joventut dirigido por el sabio Aito era el club ideal para la evolución de Ricky, al lado de un fantástico Rudy Fernandez conforman una sociedad triunfal y el backcourt más explosivo y espectacular de nuestro baloncesto e incluso de Europa. Jugadas imposibles y un baloncesto revolucionario y revolucionado cuando estos dos fenomenales jugadores combinaban sus talentos y su gusto por el baloncesto espectáculo liberado del corsé táctico. La sociedad R&R alcanza su máximo apogeo en un mágico 2008 en el que los verdinegros logran un meritorio doblete de ULEB y Copa del Rey. Han pasado sólo tres años y parece que haya pasado toda una vida.

Estamos hablando de un jugador todavía menor de edad, protegido de los focos mediáticos del éxito y de la prensa, que ya ha ganado tres títulos con su club (al doblete del 2008 hay que sumar una Eurocup del 2006) Precisamente ese título del 2006 propicia que Ricky debute en Euroliga, la máxima competición continental, a la siguiente temporada. Aquel menor de edad deja su tarjeta de presentación con una de las suertes que mejor maneja, y que más infravalorada está en el baloncesto: las recuperaciones (en Minicopa llegó a conseguir... ¡16 recuperaciones en 14 minutos en un partido!), y en Europa logra liderar la tabla de "ladrones" por delante de experimentados recuperadores como Prigioni o Diamantidis. No cabía duda, nos encontrábamos ante algo especial. 

Hambre de balón.


Tras un año liderando el DKV en solitario, ya con la marcha de Rudy, y compitiendo hasta el final (jugando lesionado contra el Real Madrid en los play-offs por el título) en un club verdinegro que desgraciadamente parece que tardará mucho tiempo en volver a moverse en los parámetros del éxito que su doble R les dejó, Ricky, ya presentado al draft de la NBA y escogido con el número 5 por los Minnesota Timberwolves, se encuentra con un verano del 2009 en el que se convierte en protagonista absoluto del mundo del baloncesto, sumergido en uno de esos culebrones interminables en los que los debates a veces alcanzan cotas kafkianas. Ya es mayor de edad, ya puede hablar con la prensa, fichar contratos publicitarios y salir en los medios. Así descubrimos la figura mediáticamente atractiva de Ricky, con ese aire de joven beatle que le da un toque rebelde  para afinidad con los jóvenes de su generación. Ese look de chico moreno un tanto despeinado y desarreglado le emparenta físicamente con viejos ídolos del baloncesto más romántico, como Mirza Delibasic o el genial e imprevisible Pete “Pistol” Maravich. Ricky parece casi un icono pop, un chico cool, uno de esos deportistas de otra época, una especie de Cruyff de la canasta, un muchacho con un carisma especial, sin necesidad de tatuajes, peinados espantosos, y demás “accesorios” ridículos del desnortado deportista de elite de hoy día falto de personalidad. Siendo dada por segura su salida de un Joventut acuciado por problemas económicos y que incluso llegó a poner el contrato de Ricky como aval ante Hacienda, se abren ante él varias salidas: por un lado el sueño de la NBA, ese sueño que hoy ha anunciado que cumplirá por fin, el sueño de cualquier chaval aficionado al baloncesto, y más en una generación que ha visto las evoluciones de un compatriota como Pau Gasol en la mejor liga del mundo, en esta época en la que ya se han derribado casi definitivamente las barreras entre NBA y FIBA. Pero el sueño se antojaba tan gélido como el clima de Minnesota, una ciudad y una franquicia que en principio no parecían hacer demasiada ilusión al joven base. En Europa novias no le faltaban, las mejores. El millonario Olympiakos, el Barcelona y el Real Madrid comenzaban una carrera por hacerse con los servicios del genial jugador. Y aquí es donde el culebrón del que hablaba alcanza sus mejores cotas, con una barra libre de opinión y desinformación servida por gente que en muchos casos ni habrá tocado un balón en su vida. De repente todo el mundo parecía saber que sería lo mejor para un muchacho de 18 años cuya máxima ilusión era seguir creciendo en el mundo del baloncesto pero sin dar un salto lo suficientemente grande como para perder el contacto con su realidad y su entorno. Así, todo el mundo se creyó en derecho de poder opinar sobre lo que convenía o no convenía a un joven a quien parecían negarle el derecho a vivir su propia vida, tomar sus decisiones personales, o equivocarse como cualquier hijo de vecino. Del Ricky genio pasamos al Ricky “niñato” en un santiamén, con esos vuelcos fabulosos que produce la opinión pública y que tan bien hemos visto en la NBA con alguna otra joven figura en los últimos años. Parecía claro que la salida a Grecia era la aventura con menos opciones, por lo tanto parecía una buena ocasión para volver a vender otro episodio de las cansinas guerras Madrid-Barça, con un club blanco que celebraba la segunda llegada del mesias Florentino, el cual aseguraba que venía a potenciar el baloncesto con la contratación de Ettore Messina como primer golpe de efecto, y un Barcelona que si ya era un equipo brillante, buscaba con el concurso de Ricky formar una franquicia dominadora a nivel continental.

Visto ahora y a toro pasado no parece que la decisión de Ricky fuese equivocada. El baloncesto griego no parecía el mejor escenario para desarrollar su talento, en una liga apenas competida donde sólo el Panathinaikos ofrecería duelos de calidad. El Madrid de Messina por otro lado fue un fiasco absoluto, y vista la relación del técnico de Catania con algunos de los jóvenes jugadores de su plantilla, tampoco parecía el mejor clima para crecer. El Barcelona de Ricky, por el contrario, ha sido una auténtica balsa de aceite, un colectivo brillante de roles repartidos para conquistar sendos dobletes cada temporada, más las supercopas ACB correspondientes. Un Barcelona en el que Ricky ha cambiado el chip, En un equipo con jugadores del talento de Navarro, Mickeal o Lorbek, el base de Masnou no ha sido tan decisivo como en su Penya, además teniendo que repartir minutos con bases tan notables como Sada y Lakovic. El Barcelona de Pascual ha sido un grupo sabiamente gestionado por su entrenador, como ya alabamos en nuestra pasada entrada “Manejar la rutina”. Un bloque homogéneo en el que nadie ha dispuesto ni de un largo minutaje ni una responsabilidad excesiva en los tiros, un equipo en el que el colectivo ha triunfado sobre lo individual para engrandecer un palmarés como el de Ricky que a sus 20 años es, sencillamente, terrorífico y asusta el pensar todo lo que pudiera ganar de quedarse en Europa. No obstante en este Barcelona tan compacto, Ricky encontró en su primera temporada momentos de auténtica brillantez, como la jornada en la que fue MVP de Euroliga, o como se demuestra en el hecho de que fuera elegido mejor base de la ACB. Y también es justo reconocer, por muy fan que uno sea, que esta segunda temporada de Ricky de blaugrana ha sido un curso muy por debajo de sus posibilidades, gris, anodino en algunas fases, como si de repente la normalidad hubiese alcanzado a alguien que ha estado viviendo hasta ahora deportivamente en unas coordenadas que no se correspondían ni con su edad ni con su experiencia. Todo en Ricky ha sido tan extraordinario que cuando ha llegado lo ordinario se han encendido algunas luces de alarma. La palabra más común que se ha utilizado es “estancamiento”, pero me cuesta mucho utilizar tal término en alguien de su edad, es imposible pensar que aún sin hacer una temporada brillante, un muchacho de sus años no haya sido capaz de obtener enseñanzas y experiencias de las que sacará provecho. También se han apuntado rumores, como suele suceder en estos casos, sobre que Ricky se ha dedicado a meter más canastas fuera de las canchas de baloncesto que dentro de ellas, cosa que por otra parte no debería sorprender a nadie, ya que estamos hablando de un chaval veinteañero cargado de testosterona que tiene que encontrar el equilibrio entre la alegría de vivir y la alegría de jugar al baloncesto. No es bueno que tu vida sea absorbida por una única cosa, aunque sea el baloncesto. 

Mirando a la NBA


Luego por otra parte están sus detractores, que ya no hablan de estancamiento, si no directamente de bluf mediático o jugador sobrevalorado. Este tipo de “haters” suelen demostrar pocos conocimientos al utilizar habitualmente para su crítica el terreno de la anotación y del tiro, algo bastante secundario en la figura del base puro. Es cierto que Ricky no es un gran tirador, pero el tiro es algo que se puede entrenar hasta en solitario. Son sus condiciones innatas, su visión de juego, su gusto por los trucos de ilusionismo y los juegos florales a la hora de decorar los ataques, su juego a campo abierto, sus pases de campo a campo, su capacidad para desarmar una defensa en un cinco contra cinco con un solo golpe de vista, su deseo y su hambre de balón cuando la posesión está en manos rivales haciéndole poseedor de un ardor defensivo muy apreciado por cualquier entrenador. Son todas esas las condiciones que hacen de Ricky el jugador excepcional que es. Volviendo al tema del tiro, es una faceta en la que los jugadores suelen ir mejorando con la edad, incluso quien haya sido tirador toda su vida. Los Nash y Nowitzki que superan la treintena son cada vez mejores y más seguros tiradores. Tomen por ejemplo este dato: el José Manuel Calderón que hace dos temporadas consigue un asombroso 98,1% en lanzamientos de tiros libres, dos temporadas antes era de los peores bases en lanzamientos de libres con con un 81,8%. Estoy seguro de que con trabajo y las enseñanzas de algún Dave Hopla de turno Ricky mejorará el tiro. 

Por lo tanto sólo queda desearle suerte a Ricky en su viaje, en su nueva aventura. En una liga que aún sigue mirando con cierto recelo al jugador europeo, y en la que no hay ninguna fórmula matemática que te asegure el éxito llegando desde el viejo continente. Jasikevicius saltó a la NBA siendo el mejor base de Europa en su momento y volvió con el rabo entre las piernas. Tony Parker era una semidesconocida apuesta de los San Antonio Spurs y ha sido el base europeo que mejor carrera ha sabido labrarse en la NBA. La constancia y el no venirse abajo en los momentos duros, que al principio serán los más frecuentes, será fundamental. 

Se va a un equipo sin demasiada historia ni solera, pero con el suficiente atractivo para enganchar a cualquier aficionado, entrenado en estos momentos (aunque no es segura su continuidad) por un legendario ex -jugador como Kurt Rambis. Una plantilla muy joven y talentosa con prácticamente todo el equipo por debajo o rondando los 25 años, con jugadores como Michael Beasley, Jonny Flynn, Wesley Johnson, Anthony Randolph, y por supuesto ese carpanta que es el “Beach Boy” Kevin Love, sobrino del mítico cantante Mike Love. Un equipo al que le gusta correr y jugar a un ritmo alto. Señores, nos vamos a divertir. Merecerá la pena trasnochar para ver a Ricky conectar con sus jóvenes compañeros que ya le esperan con los brazos abiertos, como el mencionado Kevin Love que cuando supo la noticia no paró en toda la noche de “twittear” como un loco un emocionado mantra que purifica la santísima unión entre un base y su pívot: “pick and roll, pick and roll, pick and roll, pick and roll…” 

Y por supuesto le seguiremos esperando cada verano con la selección española, esa selección en la que también ha batido records de precocidad y con la que ya ha sido campeón de Europa y plata olímpica, siendo el medallista más joven de la historia del baloncesto. Ni Petrovic, ni Sabonis… Ricky. Medalla que obtuvo además siendo el base titular en esa ya mítica e histórica final contra la posiblemente segunda mejor selección USA de todos los tiempos (sólo por detrás, claro está, del Dream Team del 92) 

Kevin Love: será un buen socio.


Parece que hay algo común a lo largo de la historia en los genios precoces y adolescentes. Se diría que viven condenados a arder en el fuego de su propia locura antes incluso de cumplir los 20 años. Como si no pudieran soportar durante toda una vida la carga de su genio, sacuden todo su talento como un terremoto de iluminaciones en su juventud, y después desaparecen para dedicarse a cosas más prosaicas como el tráfico de armas. Esperemos que este poeta del baloncesto que es Ricky Rubio siga escribiendo versos en la NBA y no sea nuestro particular Rimbaud en África. Sea como fuere y pase lo que pase, el Ricky adolescente es ya el mejor jugador que nunca haya visto en mi vida siendo menor de edad, lo cual le asegurará para siempre un pequeño rinconcito en este humilde blog de los francotiradores melancólicos.