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miércoles, 31 de agosto de 2011

CINCUENTA NOMBRES PARA EL EUROBASKET (V)

Finalizamos nuestra pequeña selección sobre nombres importantes del presente Eurobasket hablando de los hombres grandes, los dueños de las zonas, los amos de los tableros. Los pivots puros. 



Joakim Noah (Francia, Chicago Bulls, 26 años, 2.11) Consolidado ya como uno de los mejores cincos de la NBA, el hijo del tenista Yannick Noah defiende por fin los colores de una selección francesa plagada de talento individual pero poco cohesionada como conjunto. Un carpanta de los rebotes y una estrella más en el Europeo.  

Noah frente a La Tanqueta, dos pivots en constante progresión.




Marc Gasol (España, Memphis Grizzlies, 26 años, 2.16) Tras una temporada de traca llevando a los Grizzlies de Memphis a donde no hubieran ni podido soñar, y con la espina clavada de su flojo mundial el pasado verano, el mediano de los Gasol debe ser uno de los pivots importantes del campeonato. Falta por ver si es capaz de quitarse ese sanbenito sobre que no es capaz de adaptarse a jugar con su hermano en cancha al mismo tiempo. 



Chis Kaman (Alemania, Los Angeles Clippers, 29 años, 2.13) Segunda aparición tras los Juegos de Pekín para el poco agraciado jugador de los Clippers, quien siempre condiciona su presencia en el combinado teutón a la inclusión de Nowitzki en el equipo, prefiriendo el papel de segundo espada por detrás de la estrella de los Mavericks.  

¿El tipo más feo de la NBA?




Enes Kanter (Turquía, Utah Jazz, 19 años, 2.08) El pívot del que toda Europa lleva un tiempo hablando, y no nos cansamos de decirlo, Turquía es el país que mejores pivots ha sacado en los últimos años. Tras un año en blanco debido a que no pudo cumplir su objetivo de jugar en la NCAA (había cobrado como profesional en Turquía, cosa incompatible para jugar en la liga universitaria estadounidense), ha sido elegido en el número 3 del draft de este año, y con la ausencia por lesión de Semih Erden, ha de dar un paso adelante en su selección. 



Andrea Barnagni (Italia, Toronto Raptors, 25 años, 2.13) “Il Mago”, el proyecto sobre el que debía fundamentarse toda una franquicia NBA como los Raptors que le eligieron como número 1 del draft, algo histórico para un europeo, ya que ha sido la primera y única vez en la historia que tal cosa ha sucedido. Sigue cargando con esa presión sobre sus espaldas sin ser capaz de convertirse en el líder que todos esperaban, pero su calidad es innegable.   

Un mago que sigue sin enseñar todos sus trucos.


Zaza Pachulia (Georgia, Atlanta Hawks, 27 años, 2.11) Sobrio jugador de rotación de unos Atlanta Hawks que llevan años manteniendo el mismo bloque y seguimos esperando su campanada. Buen jugador de equipo que siempre cumple a la hora de hacer un trabajo más oscuro y dar descanso a las estrellas, sin embargo en su modesta selección tiene un rol completamente distinto. Referencia y líder absoluto del equipo. 

Kostas Koufos (Grecia, Denver Nuggets, 22 años, 2.16) La gran esperanza griega sigue siendo este pivot nacido en Ohio, desde aquel Europeo U18 (del que ya hemos hablado refiriéndonos a Macvan) en el que fue el gran dominador estadístico siendo el máximo anotador, reboteador y taponador del torneo (medias de 26,5 ptos, 13 rebotes y 3,5 tapones), sigue buscando su sitio en la NBA, y ganando galones en la selección helena. Un jugador ya muy fiable, y una explosión que en cualquier momento puede llegar.  

La bestia de Ohio.


Omer Asik (Turquía, Chicago Bulls, 25 años, 2.13) ¿Hemos dicho ya que Turquía es el país que mejores pivots ha visto aparecer en su baloncesto en los últimos años?, pues aquí tienen otro ejemplo de torre otómana repleta de calidad y buenos fundamentos.

Ante Tomic (Croacia, Real Madrid, 24 años, 2.17) Los 217 centímetros mejor coordinados que ha dado el continente en los últimos años sigue siendo un jugador con potencial aún por desarrollar, cada vez más incisivo de cara al aro y demostrando mayor calidad en un muy buen juego de pies para alguien de su estatura, sigue adoleciendo de cierta falta de caracter y sangre para hacer todo el daño que podría con su físico y talento.

Jonas Valanciunas (Lituania, Lietuvos Rytas, 19 años, 2.13) La nueva estrella emergente del baloncesto europeo, la enésima perla de la inagotable cantera lituana. Comenzó el estío siendo elegido en el quinto puesto del draft de la NBA, se coronó MVP del mundial U19 (ha sido MVP de prácticamente todos los campeonatos de categorías inferiores por los que ha pasado), y ahora busca rematar un verano de 2011 de ensueño colgándose el oro absoluto europeo en casa y llevando a su país a los Juegos Olímpicos. Sin discusión el mejor jugador europeo de su edad.

¿El nuevo zar?

CINCUENTA NOMBRES PARA EL EUROBASKET (IV)

Pues ya tenemos el campeonato en marcha, ha llegado el momento esperado (y como han visto con el primer partido de nuestra selección, va a ser un camino duro y tortuoso, ¿o qué creían?, ¿qué esto era la play-station?), pero por nuestra parte queremos cumplir nuestra promesa de daros los cincuenta nombres que pensamos merece más la pena seguir en este torneo, o sea que vayamos con los ala-pivots. Posición en la que sin duda encontramos los dos jugadores que mayor atención mediática merecen en esta competición. Dirk Nowitzki y Pau Gasol.  

Dirk Nowitzki (Alemania, Dallas Mavericks, 33 años, 2.13) La estrella entre las estrellas de este Eurobasket. Nadie le puede hacer sombra bajo los focos en estos momentos, ni siquiera nuestro Pau Gasol. El rubio ala de los Mavericks llega luciendo anillo y lustroso MVP de las finales. Ha sido el hombre de la temporada, y es el jugador de moda. Su juego con los años ha ido a más y su repertorio de tiros es cada vez más indefendible, destacando su famoso "fade away a la pata coja" que es ya imagen icónica de este deporte. Es una de las estrellas NBA más fieles a su selección nacional, a la que llevó a la plata en 2005 (derrotando a España en semifinales), si repite similar hazaña Angela Merkel debería poner su estatua en cada localidad germana. Ha sido máximo anotador en tres de los últimos europeos, y MVP en el 2005.  

El orgullo teutón.


Pau Gasol (España, Los Angeles Lakers, 31 años, 2.15) El hombre que ha llevado nuestro baloncesto a cotas inimaginables hace años. Llega con sangre en el ojo tras perderse el mundial de Turquía y después de no poder revalidad título en la NBA y con el objetivo de meternos en los Juegos Olímpicos entre ceja y ceja. Mala noticia para los rivales y buena para España. Si Nowitzki ha sido tres veces máximo anotador de este torneo en los últimos cinco años, Pau lo ha sido en las otras dos ediciones (y MVP en la última), luego estos dos jugadores son la historia reciente del Eurobasket. 

Serge Ibaka (España, Oklahoma City Thunders, 21 años, 2.08) Debut con nuestra selección para el congoleño, quien nunca ocultó sus deseos de defender los colores del país que le dio la oportunidad de crecer y hacerse jugador de baloncesto de elite. Llega con el título de máximo taponador de la NBA como tarjeta de presentación. Espectacular físico y gran "timing" de salto, a lo que ha añadido un tiro de media distancia cada vez más fiable. Chollazo del Supermanager, por cierto. Un dato curioso: el día de la final, 18 de Septiembre, será su vigesimosegundo cumpleaños, ¿lo celebrará en Kaunas en dicho partido?   

Juntos, un mate entre dos, diciendo a los problemas adios.


Ersan Ilyasova (Turquía, Milwauke Bucks/Efes Pilsen, 24 años, 2.08) Otro crack turco con una curiosa leyenda urbana sobre su origen a sus espaldas. Sea cual sea la realidad, lo cierto es que es uno de los jugadores más comprometidos con el baloncesto otómano, y una referencia incluso mayor que la de Turkoglu en su selección. Larguísimos brazos y gran envergadura para el rebote y la defensa y buena mano en ataque. Aún tiene margen de mejora.  

Antonis Fotsis (Grecia, Armani Jeans Milan, 30 años, 2.09) El Bat-Man griego es otro de esos ejemplos de la evolución de los hombres altos, cada vez con mayores recursos para jugar por fuera y crear peligro exterior. Siempre me ha parecido un poco débil de carácter, pero tiene muchísima calidad, y en una Grecia sin Spanoulis, Diamantidis ni Schortsanitis tiene la oportunidad de ser el líder de su equipo.  

Grecia necesita nuevos héroes, ¡Bat-Man al rescate!


Erazem Lorbek (Eslovenia, Regal Barcelona, 27 años, 2.10) Con uno de los mejores juegos de pies de Europa, y un tiro exterior notable, el mayor de los Lorbek es un prototipo de lo que es un ala-pivot del baloncesto moderno. Aunque algo blando bajo aros, con un buen cinco que le cubra las espaldas es un jugador que siempre quieres en tu equipo, a pesar de su gris aspecto de oficinista británico (no me digan que no se parece a John Cleese)

Milan Macvan (Serbia, Maccabi Tel Aviv, 21 años, 2.05) Uno de mis jugadores favoritos desde que lo vi por primera vez en el Europeo U18 de Madrid hace unos años (aquel del “pasteleo” entre Serbia y Lituania para dejarnos fuera) Todo carácter y capacidad de liderazgo, sin tener un físico espectacular, hace daño con su buena muñeca y una extraordinaria inteligencia sobre la pista. Una especie de cruce entre John Pinote y Kevin Love. Con la ausencia de Velickovic, su rol ganará enteros en Serbia.     

Madera de líder.    


Dusko Savanovic (Serbia, Efes Pilsen (si paga el traspaso) 27 años, 2.04) Un superclase que ha ido creciendo con paso firme hasta convertirse en uno de los mejores jugadores de Europa en su posición. Capaz de aparecer en ataque por todas partes, de continuar bien los bloqueos, leer las puertas atrás, y hacer mucho daño por fuera. Un jugador fino, que se dice. Anda en líos entre el Valencia y el Efes Pilsen por el pago de su cláusula, pero todo parece indicar que acabará en Turquía. 

Joel Freeland (Gran Bretaña, Unicaja Malaga, 24 años, 2.08) Jugador al que hemos visto crecer desde su llegada a España al Gran Canaria, su progresión sigue en ascenso y aún está lejos de alcanzar su verdadero potencial. Una de las (pocas) estrellas de su selección. 

Matjaz Smodis (Eslovenia, Cedevita Zagreb, 31 años, 2.05) Sinceramente es difícil que volvamos a ver a Smodis a su mejor nivel, siendo un jugador que prácticamente no hay campaña que no pase lastrado por las lesiones, y su rol en Eslovenia no será muy importante, pero no puedo obviar en mi selección de los mejores cuatros del torneo a quien ha sido uno de los jugadores más ilustres del baloncesto FIBA en los últimos años, depredador de títulos con el CSKA de Messina, y exponente claro de la importancia de tener un pívot que juegue abierto en tus filas.      

Un superclase venido a menos, el físico no perdona.

martes, 30 de agosto de 2011

CINCUENTA NOMBRES PARA EL EUROBASKET (III)


Seguimos con nuestro repaso por posiciones sobre los jugadores que merecen nuestra mayor atención en el Eurobasket que por fin comienza mañana. Vayamos con los aleros, donde encontramos un buen número de nombres deslumbrantes. Por cierto que haciendo un repaso a estos aleros se hace más patente la necesidad de que en nuestra selección se vaya apostando por jugadores de este perfil. Por ejemplo recordando los inicios de Gallinari, es un jugador del 88 que comenzó a irrumpir en el baloncesto de alto nivel a la vez que Batum, Casspi y Claver. Pues bien, todos ellos ya son jugadores referenciales en sus selecciones (aunque el israelí no estará en Lituania por lesión), excepto el español.

Luol Deng (Gran Bretaña, Chicago Bulls, 26 años, 2.06) La gran estrella de un combinado británico que buscará sobre todo dar una buena imagen y seguir creciendo como grupo de cara a los JJOO de Londres más que buscar resultados inmediatos. Lleva años instalado en la elite de la NBA como uno de los aleros más versátiles y completos. Lo tiene todo. Sería un potencial MVP del campeonato de jugar en una selección más competitiva y que pudiera optar por medallas.

Deng apuntando a Londres 2012


Andrei Kirilenko (Rusia, Utah Jazz, 30 años, 2.06) AK-47, el fusil de asalto del combinado de David Blatt es otro alero capaz de hacer absolutamente todo en una cancha de baloncesto. Instalado y acomodado en el estrellato de la liga estadounidense, en los últimos tiempos parece formar parte de eso que el añorado Andrés Montes llamaba el club de los “se dejaba llevar” (aunque Andrei tenía su propio mote para el bueno de Andrés: “Desde Rusia con amor”), pero sigue siendo una de las estrellas NBA que más se motivan cuando se ponen la camiseta de su país. Como siempre, asegurará un buen número de puntos, rebotes y tapones.

Hedo Turkoglu (Turquía, Orlando Magic, 32 años, 2.08) Y seguimos con estrellas NBA, y como en el caso de Kirilenko, otro jugador que parece haber experimentado un bajón en su juego justo cuando alcanzaba el estrellato y comenzó a firmar contratos millonarios. Aún así no olvidamos al majestuoso jugador que realizó dos últimas campañas soberbias en Orlando antes de marchar a Toronto (donde decepcionó profundamente), sobre todo la última en la que fue pieza clave para llevar a su equipo a las finales de la NBA, y donde demostró su enorme clase y repertorio jugando hasta de base. Si está a su mejor nivel, Turquía debe entrar entre las aspirantes al oro.   

AK-47 disparando sobre Turquía. Se dejaban llevar...


Danilo Gallinari (Italia, Denver Nuggets, 23 años, 2.08) “Il Gallo” es otra de las estrellas con luz propia de este torneo. Llegado a Nueva York hace tres temporadas, su segundo año en la NBA ya disipó dudas sobre su enorme calidad. Alero de fina muñeca y buena capacidad para ayudar en el rebote y en defensa, representa la elegancia personificada en la escuadra “azzurra”.  

Como pueden observar, los rumores de problemas de adaptación de "Il Gallo" en  Estados Unidos eran infundados.


Boris Diaw (Francia, Charlotte Bobcats, 29 años, 2.03) Uno de los aleros más completos del mundo, capaz de jugar en cualquier posición, y quien también, al igual que Kirilenko o Turkoglu, parece haberse acomodado ya y no buscar nuevos retos para su carrera (que diferencia con los Pau Gasol o Nowitzki), da la sensación de que no volveremos a ver al Diaw superlativo de Phoenix que fue capaz de llevar en volandas al equipo a las finales de conferencia con auténticas exhibiciones hace cinco años, cuando era uno de los reyes del “triple-doble”, y tuvo que suplir a nada menos que un lesionado Amar’e Stoudemire. No obstante sigue siendo uno de los nombres más ilustres que se presentan a este torneo. 

Viktor Khryapa (Rusia, CSKA Moscu, 29 años, 2.06) Una de las grandes estrellas rusas de los últimos tiempos, que no ha llegado hasta donde su potencial podía indicar (inoportunas lesiones) Un primera ronda del draft que no logró cuajar en la mejor liga del mundo pero que sigue siendo un primera espada en Europa. 

Sergei Monya (Rusia, Khimki Moscu, 28 años, 2.02) Otra perla de la última gran generación rusa. Buena mano para amenazar desde fuera y un físico poderoso para hacer daño al poste y sumar en el rebote. Un alero que cualquier equipo quisiera tener. 

Bojan Bogdanovic (Croacia, Cibona Zagreb, 22 años, 2.00) Hasta ahora hemos hablado de una serie de aleros muy versátiles, exponentes del baloncesto moderno, que dominan prácticamente todos los fundamentos del juego. Este joven alero croata, sin embargo, representa la figura del alero anotador puro de toda la vida, con buena capacidad ofensiva y peligro constante desde el perímetro. Hábil penetrador y habitual visitante de la línea de tiros libres. Alero de vieja escuela. Otro error histórico del Real Madrid el haberlo dejado escapar, y otra muestra más del enorme daño hecho por el tandem Messina/Maceiras hace dos años.   

Bogdanovic y el talento que Messina no quiso.


Nemanca Bjelica (Serbia, Caja Laboral, 23 años, 2.09) El combinado serbio apunta a posible dominador del baloncesto europeo en los próximos años gracias a jugadores como Bjelica, un alero enorme de brazos interminables que ya es una pieza básica en el engranaje de Ivkovic. Puede jugar de lo que quiera, ya que su manejo de balón y sentido del juego es notable. Por contra no es un buen tirador y adolece de capacidad anotadora, pero va para crack. 

Vladimir Dasic (Montenegro, Lottomatica Roma, 23 años, 2.08) La ciclotímica joya montenegrina, claro ejemplo de talento a raudales desgraciadamente sostenido en una cabeza endeble y una mala disposición para hacer carrera. Llegado al Real Madrid de la mano de Messina (suponiendo la salida de jugadores como Hervelle, Mumbru, y el citado Bogdanovic), sin embargo no convenció al entrenador siciliano por lo que fue cedido a un Gran Canaria que no toleró su indisciplina, para acabar recalando en la Lega donde sí ha dado muestras de su talento desde el principio. Puede ser uno de los mejores aleros de Europa si decide trabajar con humildad y abandona hábitos de estrella, que ni siquiera ha demostrado merecer.  

Dasic: para chulo mi pirulo.

CINCUENTA NOMBRES PARA EL EUROBASKET (II)

Seguimos con nuestro repaso a quienes creemos que deben ser los jugadores a seguir durante el próximo Europeo de Lituania. En esta ocasión nos centraremos en los escoltas. He de advertir que, en un baloncesto cada vez menos definido en posiciones puras y en el que los jugadores cada vez son más completos y más ricos en técnica (pese a que haya quien siga afirmando que no habrá jugadores como los de antes y no quiera disfrutar con lo de ahora... él se lo pierde), he optado por ubicar cada jugador en lo que pienso es su posición natural. Así por ejemplo Rudy Fernandez entra en mi selección de escoltas, pese a que Scariolo lo usará mayormente como alero, o hablando de aleros, considero como tal a un jugador como Kirilenko al que seguro que veremos de cuatro en muchos momentos. Vayamos pues con los "doses" más interesantes del campeonato. 

Juan Carlos Navarro (España, Regal Barcelona, 31 años, 1.91) El gran referente europeo en su posición. Echaremos de menos sus duelos con Spanoulis en este torneo, ya que sus enfrentamientos suponían la oportunidad de ver frente a frente a los dos escoltas con mayor capacidad de improvisación en el uno contra uno. "La Bomba" es un jugador con ramalazos de genialidad que en un baloncesto cada vez más físico y musculoso es capaz de sobrevivir a base de puro talento. Es ese tipo de "killer" que aparece para dar la puntilla en los momentos decisivos y que desatasca el juego en los minutos más complicados. Lleva toda su vida practicando un tipo de baloncesto basado en el descaro y la osadía, y su capacidad ofensiva, pese a ya sobradamente conocida, nunca deja de sorprender. Un coleccionista de títulos, trofeos, medallas y galardones que sigue manteniendo la ambición ganadora del primer día.  

El coleccionista. 


Rudy Fernandez (España, Dallas Mavericks/Real Madrid, 26 años, 1.96) El espectacular y volador escolta mallorquín saldrá de inicio como tres en nuestra selección, debido a la ya comentada en este blog desconfianza de Scariolo en los actuales aleros altos de nuestro baloncesto. Pese a no ser su posición natural, es tanta la calidad del ex-verdinegro que su rendimiento apenas sufre deterioro. Tras tres temporadas NBA con momentos muy brillantes, pero con un tono general agridulce, se abre una nueva vida deportiva para él asegurándose la posibilidad de jugar en la élite europea con el Real Madrid pero sin renunciar a una NBA representada en los actuales campeones de Dallas. Por lo tanto esperamos ver a un Rudy centrado y motivado ofreciendo su enorme arsenal baloncestístico, ese que lo mismo se nutre de vuelos sin motor como
de triples imposibles.

Marco Belinelli (Italia, New Orleans Hornets, 25 años, 1.96) Tras unos años alejados de una élite de la que nunca debieron bajarse, los aficionados transalpinos tienen motivos
para estar felices viendo juntos a su estelar triángulo Belinelli/Gallinari/Barnagni en un torneo internacional. El ex-compañero de Calderón en Toronto es una garantía en el perímetro y llega a Lituania tras su mejor temporada NBA en los Hornets de Chris Paul. Si se mantiene por encima del 40% en triples como ha hecho en su última campaña estadounidense estaremos ante una de las metralletas del torneo. El nuevo "capo cannonieri" de un baloncesto que siempre se ha caracterizado, desde los tiempos de Antonello Riva, por poseer excelentes tiradores en sus filas.

Belinelli y su caidita de ojos a lo Stallone, aunque él si siente las piernas.


Marko Tomas (Croacia, Fenerbahce, 26 años, 2.01) Quien fuera durante un tiempo apuesta de futuro madridista (y con quien el club blanco no supo tener paciencia) sigue siendo uno de los exteriores más talentosos del continente, capaz de rendir perfectamente tanto de alero como de escolta, y uno de los líderes de la actual selección croata. Aún asi sigue dando la sensación de poseer un potencial aún no totalmente explotado debido a cierta falta de caracter y de dureza mental, algo en lo que se parece a compañeros de selección como Tomic. Quien lo iba a decir cuando hablamos jugadores de la antigua Yugoslavia. 

Sasu Salin (Finlandia, Union Olimpija Ljubljana, 20 años, 1.90) Otra de las jóvenes perlas filandesas es este "combo-guard" a medio camino entre base y escolta, que actualmente milita en un club ideal para el crecimiento como es el mítico Olmipia esloveno. A pesar de su juventud es uno de los jugadores referentes de  su selección, y dispondrá de muchos minutos y tiros, por lo que merece la pena seguirle.  

Sasu y su pandilla. Un país en crecimiento.


Filip Videnov (Bulgaria, Asecco Prokom, 31 años, 1.97) La escopeta búlgara, a buen seguro será uno de los máximos anotadores del torneo mientras su selección esté con vida. Uno de esos jugadores capaz de exasperar a sus propios compañeros por la aglutinación de lanzamientos que acumula en sus manos, no obstante si hablamos de anotadores puros, Videnov es uno de los hombres a seguir.

Nicolas Batum (Francia, Portland Trail Blazers, 22 años, 2.03) Admito que he hecho una pequeña trampa con Batum, poniéndolo como escolta cuando es más un alero, pero ciertamente en la posición de "doses" me ha costado encontrar tanta figura como por ejemplo en bases o pivots, y además posiblemente compartirá varios minutos en pista con Diaw y Gelaballe, quienes harán de tres. Nico Batum es un todoterreno, un jugador completísimo que aporta en todas las estadísticas, y además un excelente atleta dotado de un buen físico. No es un anotador compulsivo, pero suele moverse en buenos porcentajes y seleccionar bien el tiro. Otro de esos ejemplos galos por los que uno se pregunta como no ha sido capaz esta selección de convertirse en uno de los combinados más exitosos del continente, porque talento les sobra.  

El exhuberante Batum machacando por encima de Pau. 



Marquez Haynes (Georgia, Gran Canaria, 24 años, 1.88) Sobre Haynes ya hablamos en este blog cuando conocimos su fichaje por el Gran Canaria, aunque había sonado también para el Real Madrid. A pesar de no llegar al 1.90 su posición natural es la de escolta debido a su talento ofensivo, y su capacidad atlética le lleva a protagonizar espectaculares vuelos y mates de los cuales puede dar cuenta el lector buscando por you tube y similares (por ejemplo los videos de su participación en el concurso de mates galo el año pasado) Anotación y espectáculo asegurado con Haynes en una selección en la que será la referencia exterior cuando no logren surtir de balones a su gran estrella, Zaza Pachulia. 

Yotam Halperin (Israel, Olympiakos, 27 años, 1.96) Una de esas eternas promesas del baloncesto israelí que va ya por su quinta participación en un Eurobasket, que se dice pronto. Irrumpió en el baloncesto europeo como un pura sangre ofensivo de muñeca fácil alcanzando grandes registros anotadores en su única temporada en el Olimpija esloveno, para ir amoldando su juego al de jugador de equipo con un rol menos brillante en un equipo tan competitivo como el Olympiakos griego, del que ha salido para firmar por el Spartak de San Petersburgo.


Nihad Djedovic (Bosnia, Lottomatica Roma, 21 años, 1.97) A pesar de su juventud Djedovic ya es un viejo conocido para el aficionado español debido a su vinculación con la cantera blaugrana, de la que dio el salto a aquel Obradoiro (Xacobeo Blu:Sens por aquellos días) llegado a la ACB 20 años después de que se hiciera justicia con todo el lío aquel de la eliminatoria por el ascenso contra el Juver Murcia y la alineación indebida por parte de los murcianos del jugador argentino Esteban Perez. Los gallegos tuvieron que conformar un plantel competitivo deprisa y corriendo, y Djedovic ilusionaba como joven exponente de la siempre talentosa cantera de la Europa del Este. La experiencia ACB le quedó grande para un jugador que aún no llegaba a los 20 años, pero seguimos confiando en él como un interesante proyecto de futuro que en este Europeo tiene una buena ocasión de seguir progresando.    

Djedovic y su paso por la ACB. Poco aprovechado.

lunes, 29 de agosto de 2011

CINCUENTA NOMBRES PARA EL EUROBASKET (I)

Empezamos con esta actualización una serie de entradas de aquí al miércoles sobre los jugadores a los que creo que hay que prestar mayor atención y seguimiento durante el inminente Eurobasket que comienza en tan solo dos días. He elegido diez jugadores por puesto, en total cincuenta nombres a seguir, los jugadores sobre quienes creo que más deben concentrarse los focos. Evidentemente es una selección totalmente subjetiva y que obedece a criterios absolutamente arbitrarios, incluso en algún caso simplemente obedece a que sean jugadores con paso por nuestra liga a los que uno les acaba cogiendo “cariño”, pero mayormente son jugadores que creo que merecen ser seguidos por su calidad, en algunos casos proyección, o en otros al contrario porque Lituania puede ser de las últimas oportunidades de verles en activo, siendo algunos de los más brillantes jugadores de los últimos tiempos en el baloncesto europeo. En general creo que son cincuenta nombres que han dominado, están dominando, y dominarán el basket continetal. Es cierto que finalmente hay ausencias muy destacadas, algunas por retiradas, otras por lesión u otros problemas, no hace tanto de los días en los que los nombres de los Garbajosa, Diamantidis, Holden, Siskaukas o Papaloukas eran garantía de buenas esencias baloncestísticas una vez llegados torneos de este tipo. Se les va a echar de menos, pero no es menos cierto que la importancia de una cita como esta, que otorga plaza directa para los próximos Juegos Olímpicos a los dos finalistas, ha congregado una buena cantidad de estrellas que harán disfrutar a los aficionados. 

Comenzamos nuestro repaso hablando de los directores de juego. 

Milos Teodosic (Serbia, CSKA Moscu, 24 años, 1.96) Un auténtico genio, el base destinado a marcar una época en Europa, capaz de dar pases imposibles entre un bosque de brazos y piernas rivales, de echarse el equipo a la espalda a base de anotación si el partido lo requiere, o de ajusticiar a una selección como la española con un inesperado triple de ocho metros. Poseedor de las justas dosis de improvisación y locura, es en realidad un base cerebral y metódico que como decimos no tiene reparos en romper en pedazos cualquier guión y llevar los partidos allá donde reina el puro talento y no llegan las dictaduras de las pizarras. Un crack en todos los sentidos.   

Talento y locura. Así se gana un pase a semifinales de un mundial.


Tony Parker (Francia, San Antonio Spurs, 29 años, 1.88) En aspectos puramente individuales, sin duda el mejor base de Europa. Un genio en el uno contra uno y un rayo imparable penetrando a canasta. Por contra nunca ha sido un excelso director ni un gran asistente (sus números en la NBA en esa disciplina están por debajo incluso de los de varios aleros) Volverá a ser el líder absoluto de los “bleu”, limitando, en mi opinión, de alguna manera el potencial de una selección gala que si jugase más en equipo y con menor dependencia anotadora de su astro optaría a cotas mayores. 

Ricky Rubio (España, Minnesotta Timberwolves, 20 años, 1.92) Los lectores de este blog ya saben de mi devoción por el prodigio de El Masnou, luego no podía faltar en esta selección. Acude a Lituania todavía como uno de los jugadores más jóvenes del campeonato, cuando en realidad ya lleva varias citas internacionales de primer nivel sobre sus espaldas y ya sabe lo que es colgarse el oro en un Eurobasket de categoría absoluta hace dos años en Polonia como brillante base titular (Cabezas y Raúl López eran sus relevos) y con actuaciones tan destacadas como el partido contra Francia en el que secó completamente a Tony Parker. Pese a que el rol de titular recaerá sobre Calderón, la presencia de Ricky en pista significará una vez más la chispa necesaria para que nuestra selección juegue con esa alegría y con ese ritmo alto que tan bien nos va. Y por supuesto, su trabajo defensivo será una vez más sobresaliente.  

Ricky, sacando de quicio a Parker más que cuando se iba de compras con la Longoria.


José Manuel Calderón (España, Toronto Raptors, 30 años, 1.91) Nuestro gran timonel, jugador muy querido por la afición, y cuyo compromiso con la elástica nacional es incuestionable. Hay muchas ganas de volver a ver al mejor Calderón, ese que no está lastrado por unas lesiones que han limitado el potencial de uno de los mejores pares de piernas que jamás hemos visto en el baloncesto europeo, y sobre todo hay muchas ganas de verlo de nuevo con nosotros tras dos veranos de ausencia por lesión. Es de justicia que por fin acabe su infortunio y recuperemos a quien fue elegido mejor base del Europeo 2007 celebrado en Madrid. Su sobriedad está fuera de toda duda, simplemente echando un vistazo a aspectos como sus porcentajes de tiro en los últimos años. Dará al equipo lo que necesite en cada momento. 

Bo McCalebb (Macedonia, Montepaschi Siena, 26 años, 1.83) El eléctrico base de Nueva Orleáns fue un jugador que deslumbró de inmediato en cuanto desembarcó en Europa. Otra debilidad personal, sobre todo después de su paso por aquel Partizan fabuloso de hace dos temporadas que nos reconcilió con el baloncesto de raza que no depende de presupuestos millonarios. Sigue siendo el base que más rápido cruza la pista, un auténtico espectáculo.    

La centella partisana.


Nick Calathes (Grecia, Panathinaikos, 22 años, 1.98) El joven base greco-americano parece haberse asentado definitivamente en el baloncesto europeo, después de ser uno de los más prometedores jugadores de la NCAA con los “gators” de Florida. Pieza clave como jugador de rotación para Obradovic en el PAO nuevamente rey de Europa, jugador abnegado y con buena ética de trabajo, que ha sabido aceptar un rol secundario en su actual club, es junto a Koufos la gran esperanza de futuro para una selección helena que afronta una época de transición tras los años brillantes de los Papaloukas o Diamantidis, y que tampoco puede contar con Spanoulis por lesión. 

Petteri Koponen (Finlandia, Virtus Bolonia, 23 años, 1.93) El líder de un poco a poco creciente baloncesto fines es este joven base drafteado por la NBA en 2007, y que en este europeo tendrá un excelente escaparate para que su nombre suene más para el aficionado medio. Su selección acude como una de las claras cenicientas del torneo, pero la clase de este risueño rubito a buen seguro quedará patente sobre la cancha.    

Goran Dragic (Eslovenia, Houston Rockets, 25 años, 1.93) Otro de esos bases con ADN insertado de genio. Jugador conocido por la afición española tras su llegada hace cinco años al Baskonia para acabar jugando cedido en el Murcia, se intuía ya un cierto potencial que ha estallado en la NBA creciendo a la sombra de nada menos que Steve Nash en los Suns de Phoenix, donde se convirtió en un jugador muy apreciable por su rentabilidad minutos de juego/prestaciones. En una selección eslovena a menudo acusada de poseer demasiado talento individual pero poca filosofía colectiva, Dragic debe ser el seguro y firme director de orquesta para tanto solista brillante.   

Aprendiendo del maestro.


Omar Cook (Montenegro, Armani Jeans Milan, 29 años, 1.85) Claro que si hablamos de jugadores conocidos por nuestra afición, que decir de este ilustre jugador de gran cabeza en todos los sentidos, ya que hemos disfrutado de su juego durante tres temporadas en España. Prototipo de base puro, es una muestra de que de Estados Unidos no sólo nos llegan bases individualistas y con actitudes de play-ground. Para mí es uno de los más firmes candidatos a liderar la tabla de asistencias del torneo, y eso que no tiene los “finalizadores” que hay en otros equipos, y su selección no tiene pinta de llegar muy lejos. 

Sarunas Jasikevicius (Lituania, Fenerbahce, 35 años, 1.93) Finalizamos con uno de los más ilustres viejos rockeros de los que vamos a disfrutar en este torneo. Ya no tiene su rol en la selección de antaño, cuando era el mejor base del continente y dominó Europa ganando tres euroligas seguidas (una con el Barcelona y dos con el Maccabi Tel Aviv), y compartirá dirección con Kalnietis, pero aún así verle en pista siempre es asistir a un clinic. Será el referente espiritual de los anfitriones.  

No se puede negar que Cook es uno de esos tipos con buena cabeza.

jueves, 25 de agosto de 2011

EN EL NOMBRE DEL PADRE



Como ya sabrán los aficionados, ayer falleció de manera repentina e inesperada el padre del jugador Felipe Reyes, y de su hermano y ex –jugador Alfonso. Evidentemente hoy Felipe no saltará a la cancha a disputar el amistoso contra Murcia, y supongo que tampoco lo harán ni Navarro ni Llull, quienes en un gran gesto de compañerismo, uno más dentro del formidable grupo de nuestra selección, han acompañado al ala-pivot cordobés en el sepelio. Una triste noticia, y desde aquí queremos manifestar nuestro más sentido pésame a la familia Reyes.   

Los hermanos Reyes, historia viva de nuestro baloncesto. 


Precisamente estos días se cumplen cinco años del gran éxito de nuestro oro mundial en Japón. Todos los aficionados recordarán aquella final contra Grecia, de la que tiempo después supimos que el entrenador, Pepu Hernandez, afrontaba con la reciente perdida de su padre la noche anterior, desgraciado acontecimiento del que no quiso hacer partícipes a nadie. Fue un gesto más que ayudó a consagrar a un entrenador de extraordinaria personalidad que, sin ser considerado un consumado estratega ni un maestro táctico de la pizarra, si hace gala de una extraordinaria inteligencia y de estar dotado de un arma poderosa y por desgracia poco usual hoy día en el mundo del deporte: el sentido común. 

Descanse en paz, Alfonso Reyes senior.  

miércoles, 24 de agosto de 2011

A LA TERCERA NO FUE LA VENCIDA

Ya se conoce el último descarte de Sergio Scariolo para Lituania. Justo una semana antes del comienzo del torneo, Carlos Suárez es señalado como el elegido para no estar entre los elegidos.   

Como ya dijimos hace unos días, fuese cual fuese la decisión del coach italiano iba a ser injusta, ya que los trece jugadores que estos días conformaban el grupo de la selección eran todos baloncestistas de una calidad absolutamente incuestionable, por tanto la elección sería mucho más fácil de comprender a través de aportaciones puntuales al juego, búsqueda de especialistas para labores determinadas, y tener todas las posiciones bien cubiertas. También sabemos que, fuese cual fuese el jugador descartado, la decisión será usada como arma una vez más por la legión de aficionados anti-scariolo de nuestro país.   

Mejores sensaciones pero mismo resultado: descarte.


Vista la preparación de la selección hasta el momento y sus partidos disputados, puede parecer lógica la ausencia del brillante alero de Aranjuez. En apenas ningún momento Scariolo ha probado con Llull de base, ni siquiera cuando en el último partido ante Eslovenia Ricky fue baja por una pequeña lesión, y ni aún cuando el partido estaba decidido. Precisamente esa ausencia del base de El Masnou puede haber sido definitiva de cara a la convocatoria definitiva (y merecida) de Victor Sada. El entrenador italiano parece tener claro que Sergio Llull no es en absoluto base, y ha sido consciente del riesgo de no llevar bien cubierta la posición del director de juego, del base puro. Realmente contrasta esto con la decisión alocada del Real Madrid de comenzar la temporada con un solo base natural, planteamiento éste que como ya hemos insinuado en este blog nos parece un error enorme que nos va a llevar a una nueva temporada de frustración a los aficionados madridistas. Es nuestro sino.   

Por lo tanto celebramos la inclusión de Sada en la lista definitiva y una configuración de equipo en la que caben tres bases puros, distintos, capaces de aportar diferentes aspectos al juego, y sobre todo de jugar a ritmos no similares, dependiendo siempre de lo que pida cada momento y cada partido.   

Pero la no inclusión de Suárez en la lista de doce también nos demuestra algo que llevamos tiempo intuyendo e incluso denunciando, ya que creemos que es uno de los errores que nuestra selección debe mejorar de cara a no perder su estatus en el baloncesto mundial y no dar más pasos atrás como el del pasado mundial de Turquía. Y es que hay una preocupante realidad en nuestra selección, Scariolo no confía en ninguno de los aleros puros y altos de nuestro baloncesto. Desde la retirada de Carlos Jiménez de la selección a la finalización de los JJOO de 2008, donde fuimos brillante plata olímpica, el puesto de alero alto sigue huérfano. Estamos faltos de ese jugador todoterreno que aporte sobre todo en defensa, rebote, y esporádicamente en ataque. Ese hombre que sirva de “pegamento” en las líneas del equipo, y esto a pesar de la aparición de jóvenes talentos con excepcionales cualidades como Suárez o Claver (quien nos tememos que apenas volverá a contar para el italiano, y lo hará además como cuatro, donde menos puede aportar) Por lo tanto Rudy, un escolta nato, actuará de tres la mayor parte del campeonato, mientras que Llull desde el banquillo formará parte de esos tercetos de “pequeños” con los que presumiblemente vamos a jugar la mayoría del campeonato (base+ Navarro y Rudy/ base+Navarro y Llull/ base+Llull y Rudy, estas tres combinaciones serán las más utilizadas para las posiciones de base, escolta y alero de nuestra selección), y sólo San Emeterio, un alero que tampoco llega a los dos metros, podrá arañar algún minuto en esa posición de tres. No nos parece mal ya que hemos demostrado sobradamente que nos viene bien el “small-ball”, el ritmo alto, correr, y las posesiones cortas (además de que siempre reivindicamos que es el tipo de baloncesto que más nos gusta ver), pero es preocupante que en un baloncesto europeo en el que en los últimos años han ido apareciendo jugadores como Kirilenko, Turkoglu, Diaw, Kleiza o Vesely (todos ellos aleros sobradamente por encima de los dos metros), nosotros no hayamos encontrado otro alero alto para nuestra selección una vez retirado Jiménez (y no es que no tengamos un alero de este tipo, porque Claver lo es, pero si no se confía en él…) Ciertamente y atendiendo a nuestro palmarés en los últimos años, no nos ha ido nada mal sin una figura así, pero no podemos evitar que nos invada cierta preocupación si seguimos considerando que jugadores como el citado Claver o el descartado Suárez no son válidos para nuestra selección. La clave para mantenerse en la elite no está tanto en exprimir tus estrellas hasta el final, como en tener la inteligencia necesaria para mantener un bloque sólido y cohesionado en el que los jugadores noten como van creciendo dentro de un grupo. 

Jan Vesely, el alero moderno.


Por otro lado, esperemos que el quedar fuera del grupo final por tercer año consecutivo no mine demasiado la moral de un extraordinario jugador como Suárez, quien seguimos pensando que posiblemente sea el mejor tres alto de la Liga Endesa sólo por detrás de Mickeal, y de quien seguimos esperando que aproveche más y mejor todos sus recursos con los que sin duda puede hacer muchísimo daño en ataque, y no se convierta en simplemente un lanzador exterior.  

sábado, 20 de agosto de 2011

I'M FIVE YEARS AHEAD OF MY TIME

Guillem y Ricky, thick as thieves.




Hay exhibiciones deportivas (en este blog lógicamente ciñéndonos al baloncesto), momentos cargados de épica y magia, que trascienden cualquier contexto espacio-temporal en el que se produzcan. No importa el donde, el cuando, la edad del protagonista, o la trascendencia de lo que está en juego. En todo caso, y evidentemente, esos serían ingredientes añadidos a ese momento inmortal en el que el tiempo parece detenerse y quizás es que Dios haya bajado a la Tierra y se haya disfrazado de jugador de baloncesto (parafraseando al gran Larry Bird hablando sobre el no menos grande Michael Jordan y su partido de 63 puntos en POs contra Boston) 


La grandeza de un deporte como este, por tanto, no ha de conocer límites. En el asombro incorruptible que produce en mí la disciplina del mundo de la canasta he sido capaz de admirarme y llevarme las manos a la cabeza tanto por el visionado de lejanos siderales jugadores de la NBA a través de la pantalla del televisor como por las genialidades que pudiera realizar cualquier compañero de mi equipo del instituto. La sensación siempre es la misma, la del asombro cuando te encuentras frente a frente con la magia, el milagro. 


Hoy 20 de Agosto se cumplen exactamente cinco años de uno de esos momentos únicos e irrepetibles que como digo merecen ser valorados fuera de contexto, contexto éste que como verán tampoco es manco, ya que hablamos de una final de un campeonato de Europa de selecciones, por mucho que fuera en categoría cadete. 


Ese 20 de Agosto de 2006, en la jienense localidad de Linares, mientras nuestra selección absoluta comenzaba en Japón una andadura que nos acabaría llevando a ser nada menos que campeones del mundo por primera vez en nuestra historia, se celebraba la final del Europeo cadete entre las selecciones de España y Rusia. Los nuestros llegaban liderados por un base quinceañero que ya había debutado en ACB. Era la estrella del equipo y había cargado exitosamente con la responsabilidad, realizando un torneo hasta aquel momento muy brillante... sin embargo, nada comparado con los que no deparó aquel mágico 20 de Agosto de hace cinco años. 


Nunca he ocultado mi debilidad absoluta por Ricky Rubio, mi jugador favorito FIBA hasta ahora que ha decidido dar el salto a la NBA. En este blog ya le dedicamos una entrada, intentando homenajear y hacer justicia a un jugador que sigue teniendo un distintivo especial, un rasgo de genialidad e ilusionismo en su juego que es absolutamente intangible e indescriptible. Es simplemente un halo poético en su manera de entender este deporte. 


Ricky con su MVP del Europeo 2006




No queremos volver a repetir todo lo que dijimos en aquella entrada, únicamente quiero hacer nuévamente hincapie en la personalidad baloncestística de Ricky. Un muchacho al que veo como ese base capaz de llevar el timón, aún siendo menor de edad, desde la titularidad (recordemos que Calderón se había lesionado) de nuestra selección en el posiblemente nuestro mejor partido de todos los tiempos (aquella final olímpica en Pekin contra los USA de Paul, LeBron, Wade, Carmelo, Kobe, Howard... o en resumidas cuentas, la mejor selección yanqui de la historia después de, claro está, la de Barcelona 92), pero que también veo como ese jovenzuelo descarado que es capaz de seguir pasándoselo en grande en cualquier play-ground con sus colegas de toda la vida. Eso es lo que observo en Ricky, un talento libre e imaginativo que cuando la "normalidad" ha llegado a su carrera baloncestística, injustamente se le ha querido colgar el cartel de "estancado". No, simplemente es que en Ricky todo era tan extraordinario que cuando ha llegado la normalidad a su vida nos pareciera incluso que es otro jugador... pero aún así simplemente verle botar el balón ya nos indica que seguimos estando ante un baloncestista diferencial en su juego. 




Como digo hoy lo que queremos es rendir merecido tributo a aquella fecha en la que Ricky, de alguna manera, se presentó en sociedad, pese a que muchos aficionados ya sabíamos de él. La tarjeta que dejó en esa final para el recuerdo habla por si sola. 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 robos de balón. Una actuación para los anales y que perdurará siempre en el recuerdo. Nunca se había visto nada igual ni se ha vuelto a ver en torneos de este tipo. 


Como todos los grandes momentos deportivos de la historia, aquellos instantes de conjunción astral tuvieron sus dosis de épica y emotividad. La victoria española vino tras dos prorrogas, y a la primera de ellas se llegó tras un impresionante triple de Ricky desde prácticamente su campo. El escolta ruso Babunashvili (quien actualmente creo que progresa en el equipo de la georgiana Kutaisi, recuerden que estamos hablando de chavales que ahora tienen 20 años todavía), había anotado otro triple a 1.3 segundos de la conclusión que parecía condenarnos al segundo puesto del cajón. Tanto es así que J. Cuspinera, el entrenador español, admite que cuando Ricky anotó el triple él caminaba por la banda hacia el banquillo rival para felicitar a su homólogo ruso por la victoria. 




El oro de Linares


A pesar de sus escasos quince años, Ricky ya conocía de primera mano los golpes que la vida te puede dar. Reciéntemente había perdido a uno de sus mejores amigos, Guillem Raventós, en accidente de tráfico. Guillem era su amigo, su compañero en el Joventut, su capitán en el equipo infantil de la Penya. Un hombro en el que llorar las derrotas, un abrazo que recibir en las victorias. Una historia de amistad forjada a base de canastas. Ricky siempre dice que ese triple increíble no lo anotó él, si no su amigo Guillem, desde el cielo, o desde donde ustedes lo quieran llamar, desde ese lugar donde nuestros seres queridos aún no se han ido, siguen con nosotros, nos empujan, nos animan, y nosotros los sentimos. Porque las amistades de verdad no las puede romper ni un accidente de tráfico ni la muerte. 


Pero todo esto que intento transmitir humildemente a través de este blog, golpeando las teclas desde una calurosa habitación en el madrileño barrio de Chamartín, créanme que palidece ante el texto que escribió alguien que vivió de primera mano la amistad entre los dos jóvenes, y como no, el ascenso vertiginoso del mayor genio que ha dado nuestro baloncesto en los últimos años. No me resisto a reproducir íntegro el texto que el entrenador de cantera del Joventut, Joan Rallo, escribió en la web de la ACB pocos días después de ese 20 de Agosto que celebramos hoy: 










  • Ricky Rubio, caminando juntos.
    Badalona, 23 Ago. 2006.- Dice una leyenda local que en un antiguo camino que unía Granollers y El Masnou había una fuente, la “font de Sera”, y en ella habitaba una preciosa mujer, de semblante claro y precioso, pero con un encanto extrañamente sobrehumano. Muchos de los agricultores y comerciantes que pasaban por allí quedaban aturdidos y fascinados con esa presencia, tal es así que muchos decidían lanzarse al agua, de dónde ya no volvían a salir con vida. Cuenta esta historia que un día un joven artista de El Masnou, al cruzar por el pequeño lago, quedó enamorado de la presencia de la bella mujer y que, ésta al verlo, no pudo sino también enamorarse. El joven muchacho siguió su camino y la preciosa mujer, en verse perdidamente enamorada del artista, la siguió toda la eternidad a su lado, en forma de refrescante finísima lluvia, de un rocío casi imperceptible, que sólo a la vista tenia la forma de una suave niebla.

    Ricard Rubio no tardó en fijarse en su hermano Marc los sábados por la mañana, cuando el grande de los hermanos hacía diabluras por los campos de baloncesto del Maresme y el área metropolitana de Barcelona. De él comprendió que el baloncesto no era sólo un programa matemático dónde uno y uno son dos. De él comprendió que la pasión, que la imaginación, que el descaro tienen unas fórmulas que no entienden de razón, pero que son capaces de doblegar al más duro de los corazones y que en su dosis adecuada hacen del baloncesto magia.


    Pronto decidió seguir sus pasos e ir a jugar a la fecunda cantera de la “Penya”. Quizá lo decidió el día en que su hermano, pese a desearlo con toda su alma, no pudo ganar la medalla de oro en la final del campeonato de España infantil en 2002. Quizá aquel día su hermano le retó (sin él imaginarlo) a conseguir llevarse un oro que a buen seguro el mayor de los Rubio merecía.


    Seguramente muy viva tenía la imagen de su hermano llorando por no vencer la final cuando, un año mas tarde, inició su participación en los campeonatos de España infantiles, celebrados en Avilés. El torneo fue fácil en toda su primera fase, pero se complicó en semifinales. El partido fue digno de una batalla napoleónica. Ricky sufrió, como seguramente lo hizo todo su equipo, aunque acabó llevándose la victoria. Pero fue una victoria muy cara. El capitán del equipo, Guillem Raventós, un chico con una inteligencia sublime sobre el parqué y con un tremendo coraje cayó lesionado en un contraataque que sentenciaba el encuentro.


    Al día siguiente Estudiantes pudo con el talento de los jóvenes jugadores verdinegros. Faltaba Guillem. Demasiado peso emocional para todo un equipo sin su capitán, demasiado miedo a jugar sin un líder, sin su principal referente… De nada sirvieron los 40 puntos que anotó Ricard en la final, con un año menos a sus espaldas.


    Al año siguiente se vengó de todo. Arrasó su equipo en la Minicopa celebrada en Sevilla. Celebró con todos sus compañeros el descarado juego de Aíto y sus pupilos en la capital andaluza. Saltó de alegría con el espectacular Alley-oop de Rudy, a pase de Guzmán, frente a la mirada de Nocioni; cómo saltaba de alegría Guillem en la grada, que no dudó en ir a la capital hispalense a seguir tanto la copa como la Minicopa.

    También arrasó en la final de campeonatos de España de Selecciones autonómicas. Por aquel entonces su amistad con Jorge Santana y Armand Solé ya se había más que fraguado. Pero se arrancó la espina definitivamente en Ourense, cuando pudo llevarse, ya era hora, el oro de campeón.

    Madrid no fue tan amable con él cómo lo fue Ourense. Siendo cadete de primer año, y pese a vencer el prestigioso trofeo Juan del Moral de Santa Coloma, no pudo llevarse una medalla de Madrid. Él, Armand, Pere Tomas (su otro gran amigo) y, cómo no, Guillem no fueron suficiente poder para doblegar a la fortuna, que no se quiso poner a su lado.


    Nadie entonces podía imaginar que sólo unos meses después, el joven jugador debutaría en un partido de ACB. Menos aún que lo haría con el descaro que lo hizo, menos aún que se echaría el equipo a sus espaldas en alguna ocasión. ¿Quién puede calibrar la felicidad con la que los que le habían visto crecer observaban como Ricky hacía historia?


    Y sin embargo, nadie, a buen seguro podrá hablar mal de él en el equipo junior, con el que deseaba entrenar cada día y con el que consiguió en Salamanca la medalla de bronce (la única que le faltaba). Todo el equipo celebró esa medalla y todo el equipo lloró con enorme rabia la injusta perdida de Guillem en un accidente de tráfico pocas semanas después.


    La mañana del 20 de agosto de 2006 amaneció calurosa en Linares. Ricard seguramente se levantó con ganas de desayunar y que avanzara el día, que llegara la hora del partido. Lejos de la extraña sensación del día anterior, en la cual la duda a una prematura eliminación le inquietó durante algunos minutos. Creyó oportuno que debía sacar la varita mágica y ponerse a jugar.


    El pabellón aquel día se llenó inusualmente pronto. Tres horas antes del comienzo ya habían aficionados animando a la selección. Serbomontenegrinos y croatas llegaron a pensar que algo pasaba cuando el pabellón se vino abajo aproximadamente a las ocho de la tarde. La selección entraba al recinto. Los jugadores se cambiaron y salieron a ver un rato el partido por el 3er y 4to puesto. Todos. Todos menos tres jugadores. Jorge Santana, Armand Solé y Ricard Rubio. Seguramente recordaban historias siendo infantiles, anécdotas ocurridas en los largos viajes en autocar hacía sólo dos años.


    Las cerca de 3000 personas que abarrotaban el campo estallaron de júbilo cuando entró la selección al campo. Era imposible perder ante tal derroche de ánimo. Imposible si no fuera porque enfrente estaban los rusos. Serios, disciplinados, tranquilos y concentrados, incluso cuando peor se les ponía el partido. Plantearon un partido perfecto, retaron a su rival a dominar al miedo y a la posibilidad de perder la gran final en su propia casa. Invitaron al conjunto español a superar el respeto por no haber sido nunca campeones de Europa cadetes.


    El calor era sofocante en el pabellón. O mejor dicho, lo hubiera sido. Lo hubiera sido sin el genial sistema de refrigeración instalado en el recinto. Unos pequeños aspersores de agua que, secados por potentes ventiladores convertían el aire en una refrescante y finísima lluvia, un rocío casi imperceptible, que sólo a la vista tenia la forma de una suave niebla.


    Seguramente el espíritu de la mujercita de la “font de Sera”, presente en el pabellón gracias al sistema de refrigeración, acompañó al artista del Masnou durante todo el partido, seguramente le ayudó en todas sus decisiones, en cada uno de los 24 rebotes que cogió, en cada una de las 12 asistencias que dio o en los 7 balones que recuperó. En cada uno de los 51 puntos que anotó. En todos excepto en tres puntos. Cuando Rusia anotó el triple que sentenciaba la final a un segundo y medio del final, a Ricard no le acompañó el suave rocío de la muchacha; el balón que lanzó desde medio campo no lo dirigió la chica de la “font de Sera”. Tampoco Ricky. Ricky lo lanzó. Pero una vez en el aire ese balón lo cogió Guillem y suavemente lo puso en la línea necesaria para tocar tablero y empatar el partido. Seguramente los que conocían a Guillem y estaban presentes allí no dudaron ni un momento que había sido él. Quién sabe si el primer abrazo que tuvo Riky al acabar la final, con su inseparable amigo Solé sirvió para que ambos se dijeran lo que ya sabían. Que Guillem aquél 20 de agosto había pasado por Linares. Lo que es seguro es que cuando Riky señalaba al cielo dedicando al malogrado Raventós el título de MVP, allí donde estuviera, él le sonreía.




  • Joan Rallo
    (Entrenador de cantera del Club Joventut Badalona)





    Así pues no es sólo la inmensa exhibición individual de Ricky, que nos llevó al primer oro europeo en categoría cadete de nuestra historia (esos oros que ahora parece que nos llueven como churros en todas las categorías), hay mucho más detrás de la historia de ese 20 de Agosto de 2006 que nunca debe ser olvidado para el baloncesto español. Es la historia de unos chavales, de un club como el Joventut al que tanto le debemos todos los aficionados españoles, independientemente de los colores que tengamos (siempre he defendido que ser "anti" algo en deporte es una imbecilidad y una perdida de tiempo, y ya sé que estoy solo en esto), es la crónica de una vida de triunfos y derrotas, de llantos y de risas. Es, en definitiva, baloncesto y vida unidos, inseparables lo uno de lo otro. 


    Y es la historia de un genio, de nuestro más asombroso mago, del insólito e insolente prodigio de El Masnou, quien aquel 20 de Agosto de 2006, como si fuese el protagonista de la célebre (en círculos garageros) canción de los Third Bardo, demostró que estaba cinco años adelantado a su tiempo.


     







    viernes, 19 de agosto de 2011

    DEAR PRUDENCE

    “Dear Prudence, won't you come out to play
    Dear Prudence, greet the brand new day
    The sun is up, the sky is blue
    It's beautiful and so are you
    Dear Prudence won't you come out to play” 

    (The Beatles, “Dear Prudence”) 



    Cuentan que John Lennon escribió “Dear Prudence”, una de las fantásticas canciones que pueblan el majestuoso “album blanco” de los Beatles, para Prudence Farrow, hermana de la famosa actriz Mia Farrow, cuando coincidieron juntos en uno de esos retiros espirituales en la India tan de moda a finales de los años 60. Al parecer la muchacha vivía tan ensimismada en si misma y sus pensamientos, que no quería salir en ningún momento a la calle, a contemplar el mundo exterior que la rodeaba, por lo que el bueno de John compuso este tema en el que la invita a salir a disfrutar de las cosas maravillosas que nos ofrece la vida, el sol, el cielo azul, y demás rasgos bucólicos en la más honda lírica pop.     

    Háganle caso a Lennon


    Para nosotros también Prudence es alguien muy querido, porque no se puede caminar con buen paso por el mundo del deporte si no es de la mano de esa querida prudencia. 

    Anoche llegó la primera derrota de la selección española en sus partidos de preparación, en una difícil plaza como es Kaunas, en esas tierras lituanas donde nos vamos a jugar el merecido oro que obtuvimos en Polonia hace dos años. Una derrota dolorosa y que deja dudas, ya que llegamos con la selección al completo y en buena forma, a diferencia de la ocurrida en la preparación de hace dos veranos. 

    Lo único bueno que podemos extraer de tal derrota es que puede suponer un pequeño toque de atención y sobre todo una cura de humildad, no al grupo de jugadores, que al fin y al cabo son los que se baten el cobre en la pista y saben de la dificultad de la alta competición, si no a todo el entorno mediático de nuestra selección que muy peligrosamente otorga un exagerado favoritismo a nuestro equipo, como si se fuese a ganar sin necesidad de bajar del avión, o como si esto no fuera nada más que un trámite de once partidos y rivales que nos vamos a merendar en un santiamén, sin oposición por parte de unos timoratos y asustadizos adversarios que sucumbirán sin remedio a la furia roja de los muchachos de Scariolo. 

    Una vez más observo en el tratamiento al deporte que se hace en nuestro país que se incurre en el frecuente error de no saber darle realmente el mérito que merecen las victorias, mientras que por otro lado cuando llega la derrota no se es capaz de hacer análisis y se cae en la crítica injusta. O somos los mejores, o la mayor mierda sobre la faz de la Tierra. No hay término medio, no hay gama de grises. 

    Siempre pongo como ejemplo (lo hice hace unas entradas en este blog) el caso del gran Miguel Indurain (quien curiosamente tiene un hermano llamado Prudencio, por cierto). Prototipo de deportista que dominó con guante de hierro su disciplina durante los años en los que era el mejor, obteniendo un impresionante ramillete de triunfos en el que sobresale por encima de todo esos cinco tours de Francia ganados de manera consecutiva. Era tal su dominio y superioridad sobre el resto de los ciclistas en este tipo de grandes rondas, que apenas nadie era capaz de reconocer su enorme esfuerzo y entrega sobre la bicicleta. Simplemente ganaba porque era el mejor, y punto. ¡Cómo si no tuviese que trabajar y pedalear como el resto! Esta injusticia a la hora de reconocer el mérito del trabajo del brillante deportista navarro, llevaba incluso al disparate de afirmar que Miguel “no sufría” para ganar aquellos tours. Y sufría, ¡vaya si sufría!, sobre todo en la alta montaña, terreno para el que nunca estuvo dotado, pero en el que su calidad unida a, precisamente su capacidad de sufrimiento, le hacía salir vivo de allí donde no era su habitat natural, sin que ningún rival lograse hacerle daño.   

    Indurain y su máxima: A todo lo que da.


    En baloncesto nuestra selección vive también en esa injusticia pendular de, cuando gana, hacerlo simplemente por calidad (como si no hubiera un trabajo táctico detrás por parte de los técnicos y una entusiasta entrega de generoso baloncesto por parte de los jugadores), y cuando pierde, hacerlo siempre por propio demérito; quizás es que cobran demasiado, que se han cansado de ganar, que les pesa el bolsillo, o más fácil todavía, porque Scariolo es un inútil que de baloncesto tiene muchísima menos idea que cualquier aficionado que acaba de ver el partido dormitando en el sofá cerveza en mano. Un ramillete de estúpidas argumentaciones para no reconocer que los rivales no eran tan malos como habíamos pensado, y que en el baloncesto europeo (y mundial) de hoy día, impera una gran igualdad que imposibilita pensar siempre en favoritos claros, ni siquiera aunque hablemos de nada menos que Estados Unidos (y así se ha demostrado)    

    Jasikevicius se las sabe todas.


    A Lituania vamos como actuales campeones y como uno de los claros favoritos al máximo metal, pero no los únicos. Los citados lituanos, como anfitriones, y con un plantel en el que conjugan la veteranía de algunas de sus míticas estrellas (Jasikevicius, Kaukenas) con la pujanza de sus nuevos genios (Valanciunas), sólo tienen el oro entre ceja y ceja. Serbia no deja de crecer bajo la sabia dirección de Ivkovic. Turquía, actual subcampeona del mundo, volverá a demostrar que es el país que mejores jugadores altos ha “fabricado” en los últimos años. El enorme potencial físico y técnico de Francia explotará en cualquier momento, en cuanto encuentren la manera de poner todo su talento individual al servicio del colectivo (¿más galones para Diot y menos para Parker, quizás?) Grecia ofrecerá su habitual competitividad. Rusia siempre es una especialista en ir de “tapada” y salir desde atrás para acabar pasando rondas y luchando por metales. Eslovenia también vive expectante la llegada del momento en el que el país europeo que más jugadores lleva aportando a la NBA en el siglo XXI (increíble teniendo en cuenta que hablamos de un país de dos millones de habitantes) de el “petardazo”. Y no olvidemos que la decisión FIBA de ampliar el torneo a 24 selecciones nos trae alguna “trampa” por el camino como esa Italia que busca reverdecer (no tan) viejos laureles. Por lo tanto bien haríamos desde España en considerar que no es bueno que carguemos sobre nuestras solitarias espaldas todo el favoritismo, y pensemos que formamos parte de un grupo de selecciones en torno a la decena que son las que estarán luchando por las medallas. Tan posible es ganar el oro como quedar séptimos u octavos, aunque sea un análisis que los medios prefieren obviar. 

    Por lo tanto… Dear Prudence.