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viernes, 30 de diciembre de 2011

IT WAS A VERY GOOD YEAR

Hola amigos, ante todo me gustaría disculparme por la larga ausencia a la que ha sido sometido este blog en los últimos días. Sencillamente se trata de que tampoco somos ajenos a todo lo que significan estas fechas, y hemos tenido una pequeña desconexión y periodo vacacional de todo tipo. Intentaremos recuperar nuestro ritmo habitual en breve.  
Simplemente queremos desearos a todos un estupendo año 2012 y que el baloncesto siga haciéndonos tan felices. Realmente el listón que deja este año es difícil de superar. Ha sido un año fantástico para este deporte a nivel global, y por supuesto a nivel nacional. En lo concerniente a España, el calificativo de sobresaliente se queda corto, muy corto.  
Nada menos que nueve medallas son la cosecha de nuestras distintas selecciones nacionales durante este año próximo a concluir. Allá donde hemos ido hemos competido y hemos rascado chapa. Solamente una decepción, las chicas de José Ignacio Hernández en el europeo senior absoluto, después de cinco máximos torneos continentales sin bajarnos del podio, en esta ocasión no sólo nos quedamos fuera de la lucha de las preseas, si no que además sin opciones de disputar los JJOO de Londres con todo lo que ello representa. Enorme borrón y gran batacazo, que aún así no empaña un resultado global fantástico que confirma a nuestro baloncesto como el que mejor trabaja este deporte desde abajo. La guinda, evidentemente, la ha puesto una vez más la senior absoluta de la mano de Scariolo en el banquillo y los indiscutibles liderazgos en la cancha de Navarro y Pau Gasol, esos dos ganadores compulsivos que detestan perder hasta a las chapas.
¡Lo hicieron de nuevo!


Es momento por tanto también de hacer resumen y balance del año y reconocer a quienes más han brillado en este año que cierra, dentro de nuestras fronteras y fuera de ellas. Hoy de momento nos centraremos en los nombres nacionales que creemos que por distintos motivos hay que destacar cuando se habla del 2011 baloncestístico. 
Respecto a lo más importante del juego, los actores principales, los responsables de nuestro disfrute y placer estético de la contemplación del juego, esto es, los jugadores, dos nombres sobresalen en mi opinión en nuestro país. Juan Carlos Navarro y Marc Gasol clausuran un año que difícilmente olvidarán gracias a como les ha sonreído el éxito. Del genial escolta blaugrana poco podemos decir ya que no sea repetirnos hasta la saciedad. Agota los calificativos. Su 2011 ha sido impresionante, dentro de una carrera ya larga en la que nos sigue ofreciendo recitales que invitan a nuestro asombro. La única espina que le queda es no haber podido llevar a su club hasta la Final Four en la que eran además anfitriones, cayendo en la ronda ante los a la postre campeones Panathinaikos de Zelko Obradovic. Por lo demás si “La Bomba” echa la vista atrás, puede darse más que satisfecho con el botín conseguido este año. En Febrero conquistó su quinta Copa del Rey frente al eterno rival madridista precisamente en feudo blanco. No tuvo piedad meses después del sorprendente Bilbao Basket para liquidarlos en unas finales de las que fue MVP y le sirvieron para levantar su sexto título de liga. Afrontaba el verano con la idea y obligación (porque un jugador de su propia exigencia siempre acude a cualquier torneo obligado a ganar) de revalidar en Lituania el oro europeo de Polonia, y sus exhibiciones aún figuran en la retina del aficionado, colgándose nuevamente el metal más preciado acompañado además del MVP, una de las pocas distinciones individuales que le faltaban a este insaciable depredador de triunfos. Finalizaba el verano en lo más alto del baloncesto europeo, pero como si de una canción de Julio Iglesias se tratase, comenzaba la nueva temporada dispuesto a que la vida fuera igual, anotándole 24 puntos al Real Madrid en la final de la Supercopa. Nuevamente título y MVP (por tercera vez consecutiva en este caso) Aún le quedaba tiempo para ser noticia una vez más, convirtiéndose en el máximo anotador histórico de la Euroliga, antes de padecer una microrotura en su pie izquierdo que le ha obligado a tomarse un merecido descanso, cosa que sin duda no le debe agradar en absoluto, dado su ambición inagotable y su hambre desmedida cuando se trata de jugar… y ganar. Lo dicho, año para enmarcar el del escolta de 31 años que vive una madurez deportiva que esperemos se prolongue en el tiempo, por el bien de nuestro baloncesto. 
Juan Carlos I, el auténtico monarca español.


El otro gran nombre propio que creemos hay que recordar a la hora de hablar del 2011 es el de Marc Gasol. Su evolución a pasos agigantados en la mejor liga del mundo es ciertamente notable, y con ello está arrastrando hacia la elite a unos Memphis Grizzlies a los que por primera vez en su historia se les empieza a ver como un equipo serio, competitivo, y con opciones de progreso. Precisamente su equipo ha sido una de las revelaciones del año, volviendo a unos play-offs que no conocían desde hacía cinco temporadas, cuando eran liderados por su hermano Pau. Pero en esta cuarta ocasión que han alcanzado post-temporada no se han conformado con ello, y por primera vez en su historia han pasado de ronda, eliminando a nada menos que los San Antonio Spurs de Duncan, Parker, Ginobili, y el militar Popovich, todo ello con una de sus grandes estrellas, quizás la mayor, Rudy Gay, lesionado. Y aún después de esta hazaña fueron capaces de llevar su serie contra unos aspirantes al anillo como Oklahoma hasta siete partidos. Se quedaron a las puertas de una gloria mayor, pero su temporada fue igualmente brillante. Los oseznos de la ciudad de Tennesse han sido de esta forma una de las sensaciones del año, con una demostración de juego compacto y en equipo bien orquestado por un Lionel Hollins que con justicia se ha convertido en uno de los técnicos más reconocidos y valorados en la actualidad. El mediano de los Gasol finalizaba el curso como agente libre restringido y como posiblemente el hombre alto más apetecible de toda la NBA en una posición que en los últimos tiempos no encuentra, bien por lesiones, bien por limitaciones de los propios jugadores, referentes claros: la del center puro. En cuanto llegó la primera oferta firme por Marc (55 millones de dólares por 4 temporadas puso Houston sobre la mesa), su franquicia no dejo lugar a dudas sobre la confianza que tienen en el pívot catalán. 58 millones de dólares por 4 temporadas, es decir, lo máximo permitido para un jugador de tres años de carrera. Por otro lado, ha vuelto a ser pieza clave de nuestro combinado nacional formando parte una vez más del equipo campeón de Europa, demostrando ser uno de los pivots de todo el mundo más completos y con mayor sentido del juego, y que no cesa de evolucionar (verle dar asistencias hoy día con sus 2.16 es una pasada)… a punto de cumplir 27 años a finales del próximo Enero, Marc Gasol tiene sobrados motivos para recordar este 2011 como un gran año deportivo para él. Que siga creciendo.  


Marc se hizo fuerte ante los Spurs

Pero aparte de Navarro y Marc muchos otros jugadores han sido protagonistas este año que cierra. Por supuesto hay que hablar de Pau, siempre Pau. Pese a que pueda parecer que vive los momentos más amargos de su carrera tras el intento de trade frustrado propuesto por su franquicia, a pesar de la sensación de no sentirse querido y valorado en un club al que ha llevado a ganar dos títulos de la NBA, y aún hablando de una temporada pasada decepcionante con la eliminación en POs a manos de los posteriormente campeones Mavericks de Dallas, pese a todos esos sinsabores, Pau cierra otro buen año de baloncesto, jugando su cuarto All-Star Game en su Staples Center, finalizando la temporada regular con números de auténtico crack (18,8 puntos y 10,2 rebotes por partido) y liderando (o co-liderando, si prefieren, junto a Navarro) a nuestra selección hacía el oro de Lituania, ya que aunque el MVP haya sido para “La Bomba” y sus exhibiciones a partir de los cruces nos llevaron en volandas hacía el triunfo final, lo cierto es que tanto por regularidad como por números, Pau volvió a ser el “jefe” de la selección, ese que nunca se arruga y se pone la camiseta roja con un solo objetivo: ganar. Que nadie lo dude, Pau sigue en la cima del baloncesto mundial, y pese al dubitativo comienzo lagunero en esta temporada, el mayor de la saga Gasol ya empieza a ofrecer nuevamente su auténtico rendimiento, pese al pasado reciente que le situaba fuera de la franquicia, teniendo que, una vez más, volver a alternar labores de 4 y de 5 por las “cosas” de Andrew Bynum, y volviendo a pegarse con todos los pivots rivales.


Pau en su habitat natural: entre las estrellas.

Serge Ibaka por su parte puede recordar el 2011 como el año de su consagración, siendo parte fundamental y titular en unos Oklahoma City Thunder lanzadísimos hacia lo más alto y al que no pocos analistas consideran esta nueva temporada como unos candidatos firmes y sólidos al anillo. Pero sobre todo lo recordará por haber conseguido su ansiada nacionalidad con su patria adoptiva que es ya su patria deportiva, la nuestra, demostrando una perfecta adaptación dentro del grupo baloncestístico nacional. No pudo tener mejor debut con nuestra selección que este pasado Campeonato de Europa, el mismo día que cumplía 22 años lo celebraba enfrentándose a Francia en la final, viéndose enfrente de pivots NBA como Joakim Noah o Kevin Seraphin dejó una pequeña exhibición para el recuerdo, colocando cinco tapones… ¡en 3.43 minutos de juego!, un registro histórico que dejó tiritando a los galos, y al ilustre padre de Noah, quien recientemente ha tenido una lamentable salida de tiesto acerca de nuestro deporte. También ha sido protagonista Ricky Rubio, quien con 21 años decide por fin dar el salto a la NBA, convirtiéndose en el décimo español en jugar en la mejor liga del mundo, ¡quién nos iba a decir hace un par de décadas, allá por el 91, cuando un tal Michael Jordan sembraba el pánico por las canchas estadounidenses que 20 años después cerraríamos el año viendo debutar a nuestro décimo jugador español recibido además con honores de estrella!  
Ricky es el mejor exponente de la generación de jóvenes jugadores españoles, el base de 1990 lidera desde hace años la nueva camada de talentos nacionales, llevando ya años instalado en la elite y devorando títulos a una velocidad que ni siquiera conocieron los más grandes de Europa, llámense Drazen Petrovic, Sabonis o Kukoc. Tan sólo cuatro meses más joven que Ricky es Nicola Mirotic, otro de los grandes protagonistas del año que toca a su fin. Consagrado en la primera plantilla del Real Madrid a finales de la temporada pasada, en ésta se erige descaradamente como el joven líder que a base de descaro, trabajo, y un talento descomunal esta sección de baloncesto llevaba tiempo reclamando, firmando en este comienzo de curso varias actuaciones memorables, sobre todo en Euroliga, donde ha sido designado mejor jugador de Diciembre y ya ha sido MVP una jornada alcanzando 33 de valoración. Entre medias un verano en el que destrozó literalmente a todo rival que se puso en su camino en el Europeo Sub20 de Bilbao. Sin duda alguna, el veinteañero de moda. Año para enmarcar el suyo. 


El mejor de su generación.

Pero no acaba en Mirotic la cosa, si vamos más allá encontramos nombres que cada vez van sonando y sonarán más al aficionado, los Josep Franch y Joan Sastre (20 años), Alex Abrines, Jaime Fernández y Dani Diez (18 años), o incluso Ilimane Diop (16 años), aseguran la pervivencia del baloncesto español en lo más alto para tiempos venideros. Son sólo unos nombres, pero créannos, hay muchos más. 
Respecto a los banquillos, una vez más el gran triunfador ha sido Xavi Pascual, quien al igual que a Navarro sólo le puede amargar el turrón el recuerdo de la Euroliga, porque en todo lo demás han ganado y convencido. Habrá quien diga que con esa plantilla así cualquiera (y ahí hay que reconocer el trabajo de otro grandísimo hombre de baloncesto como Chichi Creus confeccionando un equipo campeón que ha sido capaz de sobreponerse constantemente a las adversidades y ausencias, cierto que a golpe de talonario, pero también de buen ojo y sobre todo de mucho sentido común, algo de lo que por desgracia han parecido carecer en la Casa Blanca últimamente para desconsuelo de los abnegados aficionados madridistas), pero lo cierto es que no son pocas las veces que hemos visto proyectos multimillonarios y plagados de grandes nombres, tanto en las pistas como en los banquillos, fracasar estrepitosamente, luego es justo reconocer el trabajo de un Pascual que busca mantener la exigencia ganadora de su conjunto y convivir con la rutina del éxito, algo que no es tan fácil si tenemos en cuenta lo poco que han durado los ciclos ganadores en el baloncesto europeo y mundial en los últimos tiempos.   
Pero títulos y resultados al margen, hay dos entrenadores a los que creo que hay que hacer una especial mención ahora que se acaba el año y tenemos reciente el comienzo de esta temporada. Hablo de Pablo Laso y Alejandro Martínez. Dos técnicos, uno en Liga Endesa y otro en LEB Oro, que han devuelto al baloncesto al plano del que no debió salir nunca: el del espectáculo y la diversión para el espectador. Ese tipo de juego que jamás se debió abandonar y que fue asesinado por entrenadores obsesionados con ganar de cualquier manera, castigar el fallo del jugador, cortar las alas de la imaginación, ahogar el juego a base de pizarrazos, viviendo constantemente en el enfado baloncestístico, una puñalada a un juego que más que ningún otro ha vivido siempre consagrado a la alegría del espectáculo. Ese tipo de entrenadores hicieron algo imperdonable: echar a los espectadores de las canchas. Un deporte que había vivido una fantástica explosión mediática en los 80 veía a mediados de los 90 como se convertía en un ejercicio insoportablemente resultadista. Laso y Martínez, pese a parecer ese tipo de técnicos a los que erróneamente se llama “de perfil bajo” (cuan engañoso es eso que llaman “personalidad” vista desde la distancia… un bluf hipnotizante para el aficionado que se deja deslumbrar por el brillo fácil de un nombre ilustre), han recuperado en las dos máximas categorías de nuestro baloncesto el gusto por el baloncesto de ritmo alto y posesiones cortas, buscando sobre todo que el rival no esté armado atrás antes que preocuparse por amasar la bola obsesionados con no perderla, como si llegar al final de la posesión sin haber lanzado a canasta fuera un preciado tesoro táctico. 
No obstante si hay un técnico al que desde este blog queremos ensalzar en este año que termina no es otro que Lucas Mondelo. Nombre que injustamente no dirá nada a muchos aficionados, aunque sin duda si convendrá conmigo en que ha sido uno de los entrenadores del año, o quizás el entrenador del año, ese aficionado que gusta de seguir el baloncesto en toda su extensión. El motivo de su ostracismo es simplemente que se trata de un entrenador de baloncesto… femenino. Pero lo de este tío es de traca, de verdad. El pasado año hace al Perfumerías Avenida campeón de la Supercopa, de la liga, y de la Euroliga, patinando sólo en la Copa de la Reina. Pero es que lo de la Euroliga es punto y aparte, superando en la Final Four primeramente a Ros Casares y en la gran final al Spartak de Moscu. Es decir, pasó por encima de equipos que triplican su presupuesto. Para que la fiesta no termine comienzan esta temporada ganando las dos supercopas en juego, la de Europa y la de España. La continental además en una espectacular final ante el Elitzur Ramla israelí que se resuelve por un concluyente marcador de 95-72, marcador que debiera hacer sonrojar a muchos técnicos de baloncesto masculino, esos que juegan “a no perderla”. 95 puntos en una final europea un equipo de baloncesto femenino. Sin duda alguna Salamanca vive un sueño y un pequeño gran milagro de la mano del gran Mondelo.  


Lucas Mondelo, el hombre del milagro.

Pero el entrenador catalán también ha tenido su verano, y como no, también llegó a lo más alto. La FEB le encomendó el trabajo de dirigir a la selección femenina Sub20 en el Europeo de Novi Sad, un torneo en el que a priori luchar por las medallas ya era un éxito. Pero Mondelo tenía entre ceja que, a pesar del favoritismo de las anfitrionas serbias, o de Rusia, el oro era posible a base de trabajo duro, intensidad defensiva, y sacrificio conjunto. El resultado fue un torneo impecable con nueva partidos que se contaron con victorias, y sobre todo esa inolvidable semifinal frente a Serbia, la gran favorita, una paliza final por 38-75 que nos hizo ver que algo grande, muy grande, estaba pasando con estas chicas, y sobre todo con esta especie de loco visionario de los banquillos que es Mondelo. Estamos hablando de un personaje baloncestístico extraordinariamente rico en conceptos e ideas. Un filósofo, un enorme motivador y un gran comunicador. Leerle o escucharle hablar de baloncesto es realmente un gran placer, busquen cualquier entrevista suya publicada por esas webs de Dios, y verán que es mucho más que un entrenador de baloncesto. Su consigna está clara, el equipo por encima de las individualidades, y gracias a ese concepto, las individualidades brillarán (Queralt Casas fue MVP del citado Campeonato de Europa) Mondelo es en definitiva uno de esos hombres que engrandecen este deporte elevándolo a la categoría de juego coral y sinfónico. Una especie de Guardiola trasladado a la canasta. Sin duda, uno de los hombres del año. 
Este ha sido nuestro pequeño, pequeñísimo repaso, al mundo del baloncesto en nuestro país este año que finaliza. Hacer un balance realmente completo y exhaustivo en un año tan increíblemente positivo para nosotros, sería una tarea leonina que, tratándose de un hobby, nos parece exagerado acometer. 
Que el 2012 sea al menos igual de bueno que éste para todos los amantes de nuestro deporte favorito, y recuerden, nada hay más divertido que meterla.   



miércoles, 14 de diciembre de 2011

LOS TELEPÁTICOS GOLPEAN DE NUEVO

Aquí llega nuestro pequeño y habitual repaso semanal a la liga privada de El Tirador Melancólico en el Supermanager ACB. Parece que los acelerados Telepath Boys de Nacho Douggy le han cogido gusto a lo de ser vencedores de la jornada y repiten victoria. Un triunfo que le aúpa hasta la segunda posición y les confirman como el equipo más en forma. Por mi parte he de decir que voy de mal en peor, pero el caso es ganar amigos, como dirían en la famosa tienda de discos de coleccionismo “La Metralleta”. 

Por otro lado Marc Rampas sigue aguantando los envites del resto de participantes y continúa con paso firme hacía la victoria final en la primera edición de nuestra humilde pero orgullosa liga. Hacia la victoria final, hacia la leyenda, hacia el mito.    

Hacer los cambios del SM puede llegar a resultar agotador...




Jornada





Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
177,2
Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
144,4
Condensador de Fluzo
Zaphod42
134,6
Paketes
kontor
133,6
mcgrady and friends
bishop77
132,6
Thunder
dudotop69
131,8
Avenida Belmont
gunspector
129,2
Lopez Vazquezball
gominsky
108,6
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
98,2
Entelequia Israel
nachobsola
95,6



General





Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
1498,2
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
1378
Thunder
dudotop69
1334,4
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
1264,6
Paketes
kontor
1231
Avenida Belmont
gunspector
1219,6
Lopez Vazquezball
gominsky
1205,4
mcgrady and friends
bishop77
1171
Condensador de Fluzo
Zaphod42
1161,4
Entelequia Israel
gominsky
960,6

lunes, 12 de diciembre de 2011

FÍSICA Y QUÍMICA

Ben Wallace, profesor de Física.


Al hilo de lo que comentábamos en nuestra anterior entrada sobre Pau Gasol y su “puesta en el mercado” por parte del club angelino con el que ha disputado sus últimas y provechosas tres y media campañas NBA, seguimos hoy incidiendo en un mercado pre-season absolutamente frenético y salvaje que roza el canibalismo. Ha sido tanto el tiempo perdido en el lock-out que ahora toca recuperar terreno desde unos despachos que se convierten en trincheras bélicas donde no hay lugar para los sentimentalismos ni los titubeos. La NBA es el mayor espectáculo deportivo del mundo, pero también es un escenario de negociaciones cruento en el que los poderosos atletas de la canasta normalmente nunca tienen la última palabra. Ya lo dijo Kobe Bryant (el único jugador en toda la galaxia NBA con capacidad para vetar su propio traspaso) asediado por la prensa en el primer día del training camp lagunero. No se puede ser blando emocionalmente. Se trata simplemente de negocios. 

Mientras que Billups se dedicaba a la Química.


Comentábamos también que la historia de la NBA está llena de traspasos de jugadores históricos y ganadores de títulos de los que sus franquicias no dudaron en prescindir en cuanto pensaron que tocaba reconstrucción. Mencionaba el caso de Scottie Pippen, por lo que tiene de conocido en el imaginario popular como escudero de Michael Jordan en los Bulls ganadores de seis anillos, pero hay un caso bastante más reciente que para mí, personalmente, me resultó harto doloroso. El traspaso de Chauncey Billups por Allen Iverson. No vamos a volver a repetir todos los argumentos que esgrimí en su día en lo que consideré un error garrafal desde los despachos de la MoTown, desde esa franquicia que tanto he admirado a lo largo de los años, pero lo cierto es que la patada a Billups, MVP de las finales del 2004 en nuestro tercer y último anillo, fue el principio del fin para un club que había jugado nada más y nada menos que seis finales de conferencia de manera consecutiva. Seis finales en seis temporadas que fueron curiosamente las que el gran Chauncey vistió la elástica de la ciudad del motor. Su marcha a Denver por un jugador diametralmente opuesto en su concepción del baloncesto como juego de equipo como ha sido Allen Iverson tuvo consecuencias inmediatas en la hasta el momento exitosa plantilla de Detroit. Eliminados en primera ronda, y a partir de ahí, ausencia de participaciones en post-temporada.   

Con él llego el declive.


A pesar de que la NBA es una liga muy voluble, con franquicias que cambian con facilidad pasmosa de fisonomía y hasta de plaza, hay unos cuantos clubes con los que el aficionado encuentra una fácil identificación. Los casos más claros son Boston Celtics y Los Angeles Lakers, que por supuesto son las dos franquicias con mayor número de títulos en la historia de esta liga (17 los de Massachussets por 16 los californianos) A los verdes célticos se les suele relacionar con el orgullo, el trabajo y la sobriedad, caracterizados en jugadores como John Havliceck, su máximo anotador histórico, jugador que elevó la categoría de “sexto hombre” a la de estrella absoluta, sin ser titular ni un partido, y anticipo de Larry Bird como alero blanco de incontestable oficio ante el aro, Bill Russell, el hombre con más anillos en la historia, ganador de once ligas, posiblemente el mejor jugador defensivo de todos los tiempos y ejemplo de lo que debe ser un cestista para el juego colectivo por encima de los números individuales, y por supuesto, el citado Larry Bird, versión mejorada de Havliceck, dotado de uno de los mayores “IQ” baloncestísticos de la historia, alero con cerebro de base y con capacidad innata para la belleza estética del juego, pero cuyas limitaciones físicas le hicieron basarse en la sobriedad y eficacia por encima del espectáculo. Cierto es que también habría que mencionar al “Houdini de Hardwood”, el talentoso Bob Cousy, este si más dado al baloncesto prodigioso que sobrio, pero sin perder nunca la efectividad productiva. En definitiva jugadores serios, fríos, y muchos de ellos blancos. Los Lakers por otro lado siempre han significado el glamour y el espectáculo, incluso antes de la llegada del gran “Magic” Johnson y su showtime. Elgin Baylor, el “logo” Jerry West, el propio “Magic”, el martillo pilón de Worthy y sus contraataques asesinos, o esa serpiente mortal conocida como la Black Mamba encarnada en un jugador de baloncesto llamado Kobe Bryant, serían los exponentes de esa querencia angelina por el juego lustroso y espectacular (sin olvidar, por supuesto, su enorme dinastía de grandes pivots, desde Mikan hasta Shaquille) 

Un quinteto para el recuerdo.


Justo es reconocer también que mis queridos Detroit Pistons tienen sus propias señas de identidad. Un estilo rocoso, granítico, duro, sacrificado, en el que el componente principal es la química de equipo. Cierto es que hemos disfrutado del talento de los Thomas, Dumars, Billups o Rasheed Wallace, pero no es menos cierto que jugadores tan limitados técnicamente como Rick Mahorn o Ben Wallace, muy difícilmente pudieran haber sido piezas claves y jugadores titulares en un equipo campeón de la NBA, en otra franquicia que no fuera la de la ciudad más importante del estado de Michigan. Los buenos aficionados aún recuerdan sin titubear aquel equipo campeón de 2004, el último gran equipo de Detroit, que aplastó sin contemplaciones y contra todo pronóstico a los grandes favoritos. Unos Lakers que además de los ya por aquel entonces tricampeones Kobe Bryant y Shaquille O’Neal se habían reforzado con la presencia de dos impactantes veteranos como Karl Malone y Gary Payton, dos estrellas de renombre y probada solvencia que no dudaron en rebajar sus costosas fichas salariales para conseguir el ansiado sueño del anillo, una vez que veían sus carreras llegando al final (en el caso de Payton finalmente lo conseguiría más tarde en Miami, al lado de precisamente Shaquille), conformando entonces un impresionante “Fab Four” que parecía muy superior a los Pistons de Larry Brown impregnados de ese componente esencial para cualquier equipo campeón: química. 

El Príncipe, el último hombre...
...y su heredero, Austin Daye.


No fue aquel un éxito pasajero, como decimos aquellos Pistons jugaron seis finales del Este de manera consecutiva, aunque sólo consiguieron un título, en el recuerdo del aficionado figura ese quinteto que hacía del músculo una filosofía y de la defensa una religión. Billups-Hamilton-Prince-Sheed-Big Ben. El año anterior al anillo ya habían avisado de sus posibilidades de la mano del actual técnico campeón, ese sosias de Jim Carrey llamado Rick Carlisle, infravalorado y gran coach al que el tiempo le va haciendo justicia, llegando a la final de conferencia donde fueron derrotados por los Nets de Jason Kidd, Richard Jefferson y Kenyon Martin. Aquello fue el comienzo de más de un lustro de éxitos para la MoTown, que tocaron a su fin con la marcha del gran director, del “floor general”, de la excelsa batuta que manejaba como nadie Billups, a cambio de un egoísta e individualista Allen Iverson, posiblemente el jugador que mejor pueda representar la antítesis de la filosofía habitual en los de Michigan. Durante aquellos seis años el equipo se recompuso a la marcha del ahora retornado Ben Wallace, un extraño elemento que gracias a sus prestaciones en Detroit obtuvo un suculento contrato en Chicago que jamás hubiera podido imaginar en sus duros comienzos que le llevaron incluso a buscarse la vida en Italia. Con Rasheed Wallace retirado, y la noticia del corte del ya mítico RIP Hamilton, confinado al terreno de los “waivers” como un temporero cualquiera, y Big Ben relegado a un papel bastante residual en la actual y extraña plantilla de los Pistons, sólo Tayshaun Prince permanece como orgulloso estandarte de un reciente pasado ganador, esperando que los jóvenes pistones, entre ellos un clon del propio Prince llamado Austin Daye, el sorprendente Jonas Jerebko, o el imponente Greg Monroe, vuelvan a hacer que en la cartilla de notas de la franquicia de Detroit al final del curso se refleje nuevamente la máxima calificación, una Matrícula de Honor, en la que siempre fue la asignatura favorita de este equipo: la química.  

Waivers de lujo: RIP Hamilton y Chauncey Billups

viernes, 9 de diciembre de 2011

STAY POSITIVE

"Good night everyone! It's been a crazy day but as always I'm going to be & stay positive. Thanks everyone for your appreciation and support.

Buenas noches a tod@s! Hoy ha sido una locura pero como siempre me mantendré positivo. Gracias x el apoyo y el cariño q siempre me mostráis!"

Con estas palabras, y de modo bilingüe, como en él suele ser habitual cuando tiene algo importante que decir, Pau Gasol resumía en su twitter sus sentimientos tras una jornada de locura en el mercado NBA que a nosotros nos pilló de madrugada. Sinceramente, me acosté con la idea de ver a Pau luciendo su dorsal 16 en el tejano Toyota Center de Houston, de modo que ha sido un dulce despertar el conocer la noticia de que la liga ha echado abajo el trade a tres bandas que le llevaría a Texas, y que nuestro mejor jugador de todos los tiempos continuará (al menos por el momento) jugando en una escuadra con aspiraciones reales para ganar el anillo.  

Don't go, don't go, baby don't go...


No obstante la noticia del traspaso frustrado de nuestro campeón español parece dejar en el aire una sensación de desconfianza angelina hacia Pau, y una especie de maltrato hacia el jugador. Eso pudiera notar el aficionado que quizás no es demasiado conocedor de los entresijos de la liga estadounidense. Sin embargo desde aquí no vemos razones para el alarmismo, no creemos que haya especial maltrato o injusticia, no al menos si consideramos como funciona esta liga y cual es su filosofía respecto a los jugadores. Privilegiados y multimillonarios deportistas, sí, pero esclavos de las decisiones de sus clubes excepto cuando son agentes libres y han finalizado contrato. Por tanto es simplemente adoptar el sencillo prisma de considerar que todos y cada uno de los jugadores de la NBA, realmente, están siempre en el mercado. 

La historia está llena de casos de jugadores que lo dieron todo por una camiseta, ganaron multitud de títulos  fueron jugadores vitales en tales éxitos, pero cuando la franquicia consideró que debían utilizarlos como moneda de cambio para reconstruir el equipo, no dudaron un instante. Podríamos explicar decenas de casos, algunos conocerán sin ir más lejos el del gran escudero de Michael Jordan, Scottie Pippen, que dio con sus huesos en Houston en cuanto la era MJ tocó a su fin, traspasado por un Roy Rogers que me temo sólo recordarán los muy fanáticos de esto.  

Del mismo modo, cuando Pau fue traspasado a los Lakers en aquel inolvidable día de Febrero de 2008, hay que considerarlo una bendición. Acabó en los glamourosos y siempre espectaculares Lakers de Phil Jackson y Kobe Bryant, pero del mismo modo podría haber acabado en los Clippers. Él no hubiera podido tomar ninguna decisión al respecto. Evidentemente la calidad del jugador le hace ser siempre apetecible para cualquier equipo con opciones al anillo. El impacto de Pau en Los Angeles no tardó en hacerse notar, llevando al equipo hasta la mismísima final de la NBA, algo impensable hasta la llegada del ala-pivot catalán. Las tres temporadas del mayor de los Gasol en la franquicia lagunera se traducen en tres títulos de Campeones del Oeste, dos anillos de la NBA, y un subcampeonato. No cabe duda, la era Gasol en LA ha sido una edad dorada para el baloncesto angelino, y también para el baloncesto español, para los aficionados de mi generación que hemos podido vivir algo que no hubiéramos podido ni remotamente imaginar cuando empezamos a seguir el mayor espectáculo deportivo del mundo a mediados de los años 80. Esto es lo que realmente hay que valorar, no el hecho de que Pau haya estado (o esté, porque estos días van a ser de auténtica locura intentando recuperar el tiempo perdido para negociaciones y trades) a punto de salir de los Lakers. Recordemos además que la primera intención de la franquicia era desprenderse de Odom (otro crack) y Bynum (proyecto de crack si deja de lesionarse cada Primavera), pero no de Gasol, y la firmeza en las negociaciones de Nueva Orleáns hicieron a los angelinos meter en la operación, muy a su pesar, al astro de Sant Boi. Podemos ver también la dimensión real de Pau como jugador y estrella NBA viendo como hubiera resultado la operación definitiva con el trade a tres bandas. Gasol marchaba a Houston a cambio de nada menos que Kevin Martin, Luis Scola, Goran Dragic, y una primera ronda de draft. Casi nada. Evidentemente poco consuelo sería ese para Pau si tuviera que dar el paso atrás de jugar para un equipo que aspirase a lo sumo a una octava plaza con derecho a POs en vez de aspirar a lo que debe aspirar un jugador como él. Al título. Tampoco le consolaría demasiado el aumento en su sueldo de 18 a 21 millones por el 15% de cláusula de traspaso.   

El sueño angelino.


Creo que la locura de anoche debería servir para que el aficionado valore realmente la dificultad y la importancia de los éxitos obtenidos por Pau, simbolizados en esos dos anillos que ni de lejos han podido rozar muchos de los más grandes jugadores de la historia, desde Elgin Baylor hasta Karl Malone. Esto es lo realmente importante, y no el hecho de que Pau haya sido, como el 99% de los jugadores de esta liga, intento de moneda de cambio. 

Por otro lado veremos que consecuencias puede tener esto en el futuro, y el precedente que crea esta decisión. ¿Habrá las mismas protestas por parte de Dan Gilbert si el que se mueve hacia el sol de California es Dwight Howard?, ¿qué diría si en realidad fuesen los Cavaliers los implicados? 

Lo único que tengo claro, y esto que nadie lo dude, es que Pau va a seguir jugando con la misma pasión, entrega e intensidad en su juego que desde el primer día, transmitiendo ese ADN ganador que le ha acompañado desde las categorías inferiores del Barcelona. Simplemente, se trata de ser positivo.    

Se seguirá partiendo la cara.

jueves, 8 de diciembre de 2011

TODO GRAN PODER CONLLEVA UNA GRAN RESPONSABILIDAD

La frase que sirve de título a nuestra entrada de hoy sin duda alguna habrá sido reconocida por cualquier lector aficionado a los fantásticos comics de la editorial estadounidense Marvel. Efectivamente, es el lema de uno de los mayores personajes de ficción que ha dado la historia de la humanidad, el hijo predilecto del gran Stan Lee, el icono superheroico juvenil por excelencia. El adolescente picado por una araña radioactiva conocido como Peter Parker, es decir, su amistoso vecino el trepamuros… ¡Spider-Man!  

Padre e hijo.


Tan simple pero efectivo código de conducta imagino que pudiera parecer pueril para esas habituales mentes cortas que, encerradas en su propia sabiduría autocomplaciente y su prepotencia intelectual siguen despreciando todo lo que tiene que ver con la cultura popular, mundo del comic incluído, ajenos a que en realidad no hacen sino autolimitarse y dejar pasar ante sus ojos muchas cosas de gran disfrute para quienes seguimos intentando mantener cierta inocencia de pensamiento y virginidad espiritual para, en definitiva, seguir sorprendiéndonos y maravillándonos de las cosas que nos rodean. 

En realidad de lo que trata de hablar Stan Lee por boca de su mejor creación, es de la importancia de medir tus actos en base a tus posibilidades de incidencia sobre tu entorno, y por supuesto, que tu conducta a la hora de usar tu correspondiente poder es lo que dirimirá la diferencia entre el “bien” y el “mal” de tus actos. No se aleja mucho del pensamiento expresado por Shakespeare cuando reconoció que tener la fuerza de un gigante era algo muy hermoso, pero utilizar esa fuerza, sin embargo, era algo execrable. Lamentablemente mucha gente seguirá pensando que es una herejía citar a Stan Lee y a Shakespeare en un mismo parrafo, sólo les diré que allá ellos con su terquedad y cortedad de miras. De todos modos, y lógicamente, ese es otro tema.   

Spidey, como toda la gente de bien, también se echa sus canastas de vez en cuando.


Tampoco es el tema, como imaginarán, del que vamos a hablar el de los comics, ni el del simpático Spidey, ni del maestro Stan Lee. Simplemente, y hablando de poderes y responsabilidades, queremos aplaudir el detalle de Rudy Fernandez en una muestra más de compromiso con la camiseta blanca que ha lucido en los últimos meses, decidiendo jugar el partido de esta tarde frente al Maccabi Tel Aviv cuando ya no tenía ninguna obligación de hacerlo. 

Vamos a ser justos. Es cierto que yo tenía algún recelo sobre Rudy en este comienzo de temporada en nuestra liga y así lo manifesté, poniendo por delante que siempre he dicho que ha sido una magnífica operación por parte del Real Madrid su contratación, pero viéndolo como un periodo de cuatro años, nunca como un fichaje de impacto inmediato. Era muy difícil (afortunadamente) que el tema del cierre patronal de la NBA no se solucionase, y la participación temporal de Rudy en nuestro equipo parecía más una forma de mantenerse en forma de cara a los Mavericks que un compromiso de bajar a pelear a la arena. Corría la pretemporada y apenas veíamos al jugador de corto más que para hacerse fotos con Florentino Pérez o Esperanza Aguirre. Una especie de fichaje protocolario y fotogénico, una cara reconocible para la sección de baloncesto más que un soldado dispuesto a ir a la batalla por el escudo madridista. Llegó la Supercopa (título oficial, no lo olvidemos) y un Rudy tocado físicamente no quiso arriesgar. Parecían entonces surgir las alarmas sobre su implicación, insisto, no en el total de los cuatro años por los que había firmado, pero si para esta temporada donde casi con total seguridad iba a acabar jugando en el flamante American Airlines Center de la ciudad de Dallas, de cuyo techo cuelga ya un banner haciendo honor al título de la NBA conseguido durante el pasado curso. ¿Quién va a arriesgarse a lesiones y problemas muriendo por una camiseta que sabes que estará ahí el año que viene, cuando en unos meses te esperan con los brazos abiertos Mark Cuban, Rick Carlisle y Dirk Nowitzki? 

Pero lo cierto es que el carácter competitivo y ganador de Rudy le hacen saber poco sobre reservarse o guardar esfuerzos para el futuro. Su actitud en el Madrid ha sido ejemplar e irreprochable, ha transmitido espíritu ganador y deseo a sus compañeros, se ha echado el equipo a la espalda en los momentos más complicados, ha liderado las (pocas) remontadas que ha tenido que afrontar el Madrid de Laso esta temporada, y su garra defensiva y presión en las líneas de pase traducidos en perdidas de balón rivales y recuperaciones madridistas, han sido las claves para que el equipo blanco pudiese hacer de la velocidad y el contraataque su habitual seña de identidad. Ha hecho ciertas las palabras de Aíto García Reneses. El genial entrenador madrileño, que tuvo la suerte de contar con los dos últimos cracks verdinegros juntos, Rudy y Ricky, que tantos éxitos dieron al club badalonés, afirmó en una ocasión que había jugadores que jugaban para el nombre que tenían detrás de la camiseta (es decir, su nombre propio) y otros que lo hacían para el escudo que tenían en el pecho… y que Rudy era de los del segundo grupo.   

Como cantaban Los Ronaldos: "él dijo que se iba y está aquí todavía..."


En cuanto se supo de manera oficiosa (que no oficial) que la temporada de la NBA comenzaría el 25 de Diciembre, muchos astros (Gallinari, Farmar…) decidieron no alargar ni un instante más su aventura europea. Es cierto que en el caso de Rudy podemos alegar problemas con el visado, que le han hecho permanecer en la capital de España, pero recordemos que ya no tenía ninguna obligación por esta temporada con los blancos, y podría limitarse simplemente a entrenar de un modo suave, sin forzar en ningún momento, y no arriesgarse a padecer algún infortunio de última hora frente a una temporada NBA que va a ser una locura, apenas sin pre-season, y con una condensación de partidos sin precedentes (anoche escuché a uno de los “coachs” de Cleveland, el joven Jordi Fernandez, afirmar que en un momento de la temporada se les iban a juntar 24 partidos… ¡en 26 días!)… seguro que el aficionado madridista sabrá valorar como se merece este detalle, este último servicio del soldado Rudy Fernandez. Por otro lado su decisión de jugar hoy es la constatación de una realidad que esperemos se prolongue durante muchos años: Rudy realmente disfruta jugando y compitiendo.     


miércoles, 7 de diciembre de 2011

TELEPATH BOYS



Lo admito. Me encanta cuando alguno de los jugadores de nuestra liga del Supermanager ACB se estrena. Somos tan pocos que es inevitable que se vayan repitiendo los ganadores de cada jornada, pero me produce un gran gozo cada vez que hay un desvirgo floral de alguno de ustedes y poderles convertir en protagonistas de este humilde blog por un pequeño instante. 

Es el caso en esta ocasión de Nacho “Douggy”, quien ha bautizado a sus equipos como su banda de rock’n’roll, los potentes castellonenses conocidos como los Telepath Boys. Con tal nombre ya pueden imaginar ustedes, si tienen algo de cultura musical underground, que rinden pleitesía a los reyes de la burricie llamados Zeke (sobrenombre con el que también se conoce a Isiah Thomas, por cierto), y en sus filas encontramos a nombres ilustres de la escena punk-rock estatal, de hecho y en realidad la banda es una mezcla entre miembros de los añoradísimos y quintaesenciales Shock Treatment (Jose e Isra) y los hiperenergéticos Puñetazo (Fede y el propio Nacho), de modo que la banda sonora de la entrada de hoy está bien servida. 

En la general hay que seguir resaltando el comportamiento de Marc Rampas, quien no cede ni un ápice. 

Por lo demás espero que estén teniendo un buen Diciembre. Un mes que a mí particularmente me agobia, me estrangula, me estresa sobremanera. Tanto es así que apenas tendré tiempo para actualizar demasiado en estas fechas, y eso que vamos a tener mucho baloncesto, y del bueno, del muy bueno, del mejor. Eso sí, les adelanto que si les gusta la NBA, estamos preparando una sorpresa para todos los lectores del blog.

Los Chicos Telepáticos se lo montan en la cancha (Douggy, primero por la derecha)


Jornada





Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
166
Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
162,8
Paketes
kontor
149
Lopez Vazquezball
gominsky
140,2
Thunder
dudotop69
132,8
Condensador de Fluzo
Zaphod42
128,8
Avenida Belmont
gunspector
122,6
mcgrady and friends
bishop77
115,4
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
111,4
Entelequia Israel
nachobsola
36,6



General





Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
1353,8
Thunder
dudotop69
1202,6
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
1200,8
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
1166,4
Paketes
kontor
1097,4
Lopez Vazquezball
gominsky
1096,8
Avenida Belmont
gunspector
1090,4
mcgrady and friends
bishop77
1038,4
Condensador de Fluzo
Zaphod42
1026,8
Entelequia Israel
gominsky
865