sábado, 3 de noviembre de 2012

HARD TO HARDEN


"Hey, here I am, I'm the man on the scene. I can give  you what you want, but you got to come home with me" (Otis Redding, "Hard to handle", 1968)  


Fear the beard


Si el verano en los despachos de las franquicias NBA fue realmente movido con idas y venidas de todo tipo de jugadores y rostros reconocibles de la mejor liga del mundo, el comienzo de la temporada nos ha traído otra bomba antes incluso del tip off que daba inicio al campeonato. Nos referimos al movimiento entre Oklahoma y Houston por el que los primeros enviaban a una de sus grandes estrellas, James Harden, a la franquicia tejana para recibir a otro escolta de primer nivel como Kevin Martin y al joven y prometedor jugador (nacido en 1992) Jeremy Lamb.  Esto como aspecto más reconocible, claro, ya que como suele ser habitual también se incluyen rondas de draft.   

Con tan sólo dos jornadas disputadas, parece que ambos equipos han acertado con el trade. Los Thunder liberan espacio salarial sin apenas perder potencial, ya que Martin como sexto hombre, pese a no ser el superclase que es Harden, garantiza un buen caudal ofensivo cuando las primeras espadas Westbrook y Durant necesiten tomarse un respiro, además de ser un ego más manejable que un James Harden que pedía a gritos ser líder y no tercera referencia. El tirador venido desde Houston promedió 17.1 puntos la pasada temporada a las órdenes de Kevin McHale, y en sus dos primeros entorchados como Thunder mantiene esas cifras (15 y 19 puntos, 17 de media) De modo que todo parece seguir igual en Oklahoma, y hay que seguir considerándolos la tercera opción de cara a la consecución del anillo por detrás de Miami y de Lakers (a pesar del preocupante comienzo de los de Mike Brown, pero esa es otra historia que ya tocaremos en cuanto tengamos ocasión) Es realmente en la otra dirección, es decir, en el camino emprendido por la barba más famosa de la NBA desde la Ciudad del Trueno hasta la franquicia de los cohetes, donde encontramos algo en lo que detenernos, porque, en efecto, los dos partidos de Harden con su nueva camiseta le han convertido en el jugador de moda, el tema del que todo el mundo habla en la NBA.    

Alguno quizás se pregunte como es posible que un jugador de la calidad de Harden no fuera titular en unos candidatos al título como los Thunder. Bueno, cada uno tendrá su manera de verlo. Personalmente me parecía acertada la idea de Scott Brooks de recurrir a él como sexto hombre. Por un lado, tener en tu quinteto titular anotadores compulsivos como Westbrook y Durant, que no son precisamente ejemplares en el concepto de "juego en equipo" (aunque en el caso de Durantula se atisban indicios de madurez en ese sentido, de evolucionar hacia un liderazgo en cancha sin tanta necesidad de mirar aro, lo cual le hará mejor y más completo jugador), hace necesario que les guardes las espaldas con baloncestistas no tan brillantes en apareciencia ni tan lustrosos en lo individual, pero imprescindibles a la hora de entregarse a un trabajo gregario, oscuro, defensivo. Ahí es donde entran los Ibaka o Thabo Sefolosha, consolidado éste como escolta titular del equipo de los truenos desde prácticamente su llegada a la franquicia hace tres temporadas y media. Por otro, es inteligente guardarse un arma de primer nivel en el banquillo para que la calidad del equipo se resienta lo menos posible. Tener en pista a la vez de inicio a Westbrook, Harden y Durant significaría gastar minutaje de una figura sin que apenas pudiera ser referente y mirar la canasta, lo cual, no nos engañemos, sigue siendo lo fundamental para estos jugadores que se saben poseedores de una calidad extraordinaria para hacer daño en ataque y anotar compulsivamente (para deleite del espectador, claro está), lo que se suele entender como "tener demasiados gallos en el mismo corral" Pero estaba claro que la exquisitez del baloncesto de Harden necesitaba un espacio para liberar todo su talento y explosionar en ese tipo de demostraciones que tan boquiabiertos nos dejan y hacen que la NBA siga siendo el mayor espectáculo deportivo del globo terraqueo.   

Recordemos que Harden llega al draft de 2009 con cierta vitola, aún siendo escolta, de "combo guard", es decir, de jugador capaz de alternar las posiciones de uno y de dos. Es el mismo draft que nos trae a jugadores como Tyreke Evans, Ricky Rubio, Stephen Curry, Ty Lawson, Jrue Holiday o Brandon Jennings, es decir, un año impresionante en lo concerniente a jóvenes guards. Los informes sobre Harden hablan, entre otras virtudes, de "mix between scoring/passing", ergo un jugador tan capaz de ser letal anotando, como clarividente repartiendo juego. Hasta ahora la segunda premisa en Oklahoma no la habíamos visto (3.7 pases de canasta por partido eran su techo hasta el momento) En sólo dos partidos con los Rockets ha demostrado que Harden lleva dentro un buen "facilitador" para sus compañeros, con 7 asistencias por partido. ¿Significa esto que el genial escolta californiano ha perdido capacidad o instinto asesino para mirar aro? Creo que los 41 puntos por partido hablan por si solos en ese aspecto. Su primer partido de la temporada, ante Detroit, es historia pura. Aunque menor en anotación que en su choque de anoche contra Atlanta, ya que anota "sólo" 37 puntos, lo hace acompañado de 12 asistencias, 6 rebotes, 4 robos de balón y un tapón. Una burrada, brutal, sobrehumano, de videojuego... pongan ustedes los calificativos que quieran, a mí se me agotan.    

Harden, sin ser un colosal ejemplar físico (aunque, afortunadamente, es un jugador muy sano y poco propenso a las lesiones), ofrece un juego vistoso para el aficionado, basado sobre todo en la verticalidad. Aún siendo un tirador letal, es en su manera de encarar el aro rival, casi suicida, a la mejor manera de Dwyane Wade, donde protagoniza sus más brillantes highlights. Tampoco le hace ascos a meterla para abajo en cuanto tiene ocasión, y como tirador, como decimos, es letal. Capaz de fabricarse sus propias canastas y con muy buen tiro tras bote. En definitiva, un espectáculo y un jugador necesario para seguir manteniendo todo este enorme circo de la NBA.  Un baloncestista con aire a la vieja escuela, empezando por su aspecto y personalidad y esa barba a lo Marvin Gaye 70's. Un soul man de las canchas.  


Una barba que las vuelve locas


Difícilmente (por no decir que es imposible), podrá el 13 de los Rockets mantener estas medias brutales de 41 puntos y 7 asistencias. Recuerdo rachas de anotación sencillamente estratosféricas del ahora defenestrado Gilbert Arenas, por lo que no nos quedemos tanto en los números, si no en la explosión de talento liberado de un jugador que vivía a la sombra de Westbrook y Durant y estaba llamado a ser jugador franquicia y líder reconocible de un proyecto. Lo importante de verdad para Harden y su equipo es que sus exhibiciones han significado dos victorias para un equipo que no entraba en las quinielas para meterse en Play Offs en la siempre competitiva Conferencia Oeste, y que ahora aspiran a ser uno de los "gallitos" del Wild West. Ha sido una apuesta arriesgada la de los dirigentes tejanos, firmando contratos muy pudientes a nuevos jugadores como Jeremy Lin y Omer Asik, buscando construir el futuro alrededor de estos jóvenes deportistas. La guinda la ha puesto la llegada de Harden, la cual además libera a Lin de la excesiva presión que se pudiera generar alrededor del base taiwanes llegado desde New York. El "Fear the beard" con el que los aficionados del "Thunder Pride" saludaban a su ídolo barbudo (originalmente atribuido al pitcher de los San Francisco Giants Brian Wilson) ruge ahora furioso en las gradas del Toyota Center de Houston.

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