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martes, 28 de febrero de 2012

ALL TOMORROW PARTIES

"Durantula" acrecienta su leyenda.



Es una pena que en una NBA tan brillante como la actual, con niveles de juego y de calidad individual en los jugadores prácticamente a la altura de los dorados años 80 que a tantos aficionados engancharon, haya un aspecto que no acaba de estar a esa altura a la que nos referimos, y hablamos, como no, del recientemente disputado All Star Weekend, el antaño lustroso e hipnotizador “Fin de semana de las estrellas”. No obstante siguen siendo unos días absolutamente maravillosos para todo aficionado, jornadas fantasiosas repletas de glamour y baloncesto, todo muy americano y a lo grande, pero realmente con una factura impecable, con esa etiqueta de calidad que ha llevado a esta liga de baloncesto ha convertirse en el mayor espectáculo deportivo del mundo en opinión de muchos. Sin embargo, insistimos, algo falla cuando se trata del fin de semana de reunión de las estrellas, de los auténticos protagonistas de este maravilloso circo que nos sigue dejando boquiabiertos noche tras noche igual que cuando éramos niños. 

Y eso que el fin de semana empezaba bonito para nosotros, con Ricky Rubio batiendo el record mundial de canastas encestadas desde detrás del tablero. Nada menos que 18 encestes en tan solo un minuto, increíble, ¡y 16 de esos encestes de manera consecutiva, sin fallo! No deja de ser algo anecdótico, pero si alguien duda sobre el mérito de esta marca, le animo a que se acerque a la pista de baloncesto más cercana y pruebe la dificultad que entraña acertar con un solo lanzamiento desde detrás del tablero (en lanzamiento lateral), pues imagínese 16 consecutivos. Al mismo Ricky pudimos ver esa misma noche junto a otras nuevas sensaciones de la liga como el también novato Kyrie Irving, o el sorprendente Jeremy Lin (jugador de segundo año, pero no se preocupen si no habían oído hablar de él en la vida hasta hace prácticamente un mes, le ha pasado al 99% del mundillo baloncestístico), o la bestia Blake Griffin, en el partido entre jugadores de primer y segundo año que por primera vez se ha hecho de manera mixta. Un encuentro que en su afán por permitir el lucimiento individual de los jugadores y no hacer el mínimo esfuerzo defensivo, acaba desluciendo demasiado tornándose en una pachanga indigna para jugadores de esta calidad. En ese sentido admito que me pareció muy cachondo lo de Greg Monroe dejando con cara de tonto a John Wall cuando intentó su mate tras bote. Creo que fue lo mejor del partido, junto a la “sotana” que le hizo Ricky a DeMarcus Cousins en un contrataque que fue culminado con otro mate de ese destrozador de tableros que es Blake Griffin. Sabiendo como se las gasta el “angelito” de Cousins, creo que habrá que estar muy atentos al próximo duelo entre Minnesota y Sacramento, por lo que pueda pasar. El MVP fue un Irving que volvió a dejar constancia de su calidad anotadora y se fue hasta nada menos que 34 puntos.     

Ricky, al Guinness.


El sábado fue el día dedicado a los tradicionales “conquests”, los concursos de triples y mates, aderezados con un concurso de tiro, que sirvió para comprobar que Allan Houston realmente sigue teniendo una muñeca de seda que no le vendría nada mal a D’Antoni para los actuales Knicks, y otro de habilidades en el que triunfó Tony Parker. Y con ello pasamos a los que deberían ser los platos fuertes de la jornada, y que nos mostraron la cara y la cruz del pasado All Star Weekend. Por un lado un concurso de triples que dejó un estupendo sabor de boca, la participación de dos de los jugadores más mediáticos de la liga ayudaba a ello. Un Kevin Durant que llegaba dispuesto a desquitarse de su horrible actuación el pasado año (cuando sólo consiguió 6 míseros puntos, la segunda peor actuación de la historia después de los 5 de… ¡Michael Jordan!, como lo leen, el considerado mejor jugador de todos los tiempos tiene el dudoso honor de poseer la peor marca de la historia en un concurso de triples) frente a un Kevin Love absolutamente emocionado por la posibilidad de participar en el acontecimiento. Las dos estrellas no defraudaron y disputaron una final que se llevó el ala-pivot de los Wolves. Me alegro mucho, a los Minnesota esta temporada les he cogido mucho cariño, y por otro lado se lo merece, ya que demostró tomarse muy en serio el concurso y dejó claro la ilusión que le hacía participar en el evento. También fue bonito el gesto de Anthony Morrow (posiblemente el tirador más puro de los participantes y el de mejor estética en su mecánica, a pesar de su no demasiada brillante marca) homenajeando al gran Drazen Petrovic. En definitiva un concurso bastante lustroso, ganado por uno de los jugadores con mayor carisma en estos momentos. Pulgares arriba en este caso.       

Drazen, en el recuerdo.


Sin embargo es muy difícil poder escribir sobre el concurso de mates sin caer en la reiteración de todo lo que se ha dicho ya sobre ello. ¿El peor de la historia? Posiblemente. Una pena lo de Derrick Williams, que echó por la borda sus posibilidades de victoria en el último mate intentando una y otra vez un imposible, para mí fue el mejor de los participantes, hubiera sido un digno campeón, y para Minnesota habría sido un All Star Weekend redondo, con Ricky, Love y Williams ganando en los respectivos concursos en los que participaron. No fue así y el antaño brillante título de mejor matador se lo llevó un insípido Jeremy Evans ante la incredulidad generalizada. No esperamos volver a vivir mates con vuelos de 360 grados por parte de un jugador de 1,70 como “Spudd” Webb, y no hablemos ya de revivir finales como las del rey de los “tomahawks” Dominique Wilkins frente a “His Airness” Michael Jordan, pero al menos si volver a recuperar ese cierto nivel que había con los Vince Carter o Brent Barry.   

LeBron, el mejor físico de la NBA.


Demasiado cansado para la traca final del domingo con el All Star Game, no he visto el partido entre el Este y el Oeste, tan sólo los resúmenes y los high-lights de lo que fue un duelo LeBron-Durant (¿anticipo de la final de este año?), en la que el alero de los Heat demostró que si hay alguien capaz de revitalizar el concurso de mates, sin duda es él, por encima de Howard o Griffin. Nadie en el mundo tiene la inabarcable capacidad física de James, es el único que puede volver a dar a ese concurso tintes extraterrestres, imposibles. Y Kevin Durant que con sólo 23 años ya añade el MVP de un All Star Game a un currículum que comienza a dar miedo para un jugador cuyo dominio todavía está comenzando a asentarse. En definitiva, luces y sombras para un evento que esperemos conozca mejores fiestas el día de mañana.      


jueves, 23 de febrero de 2012

A PONFERRADA ME VOY

Hola amigos, hoy hacemos nuestro habitual repaso a la clasificación de nuestra liga privada del Supermanager ACB del Tirador Melancólico, y como la última jornada la ha ganado mi amigo y paisano Brit, aprovecho además para hacer publicidad del fantástico festival de rock and roll Freakland que se celebra en nuestra ciudad de Ponferrada en las fechas de Semana Santa. Si se animan, créanme que serán bien recibidos.  

Where the action is!!

Jornada 20





Condensador de Fluzo
Zaphod42
174
Lopez Vazquezball
gominsky
167,2
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
159,6
Thunder
dudotop69
147,2
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
140,8
Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
138,8
mcgrady and friends
bishop77
128,4
Paketes
kontor
110,8
Avenida Belmont
gunspector
82,4
Entelequia Israel
nachobsola
53,6



General





Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
2920
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
2681,4
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
2607
Thunder
dudotop69
2572,4
Condensador de Fluzo
Zaphod42
2478,8
Paketes
kontor
2466,6
Lopez Vazquezball
gominsky
2435,8
mcgrady and friends
bishop77
2197
Avenida Belmont
gunspector
1988,6
Entelequia Israel
nachobsola
1563,6

lunes, 20 de febrero de 2012

EL VALOR DE UNA VICTORIA

¿Qué es la victoria?, ¿qué significa el triunfo?, ¿a qué sabe?, ¿cómo se celebra? 

Llull, merecido MVP y consagración definitiva en la élite.


Escribo con las poderosas imágenes del extraordinario espectáculo baloncestístico que nos han brindado Barcelona y sobre todo Real Madrid perfectamente vivas todavía en mi retina. Un partido de los que pudiera marcar época y crear tendencia, y ojala sea así por el bien del baloncesto en general, y no sólo del madridismo. Escribo realmente emocionado como pocas veces lo he estado últimamente después de un espectáculo deportivo, quizás sólo a la altura de cuando he disfrutado con nuestra selección española. Desgraciadamente con el madridismo que milito me lleva costando cierto tiempo identificarme, como si no lo reconociera, embargado en angustiosas tribulaciones personales que evidentemente no pido que nadie comparta, pero si que se respete. Es un poco aquello que comenté en mi entrada "Blanco perfecto", que procuraba ser una defensa de nuestro gran capitán Felipe Reyes y que de un tiempo a esta parte es el habitual objeto de las críticas de ese madridismo que no me interesa. El madridismo impaciente, resultadista, empeñado en pedir cabezas y limpiezas de vestuario que ha obligado a este equipo ser un moderno Sísifo que una vez tras otra sube una ladera con la maldita culpa de su castigo a su espalda para una vez divisada la cima volver a empezar. Ese madridismo para el que nunca vale nada, y que encarna perfectamente Florentino Pérez, obsesionado en tocar teclas y comprar cromos billetera en mano buscando un éxito esquivo que sólo conoce unos ingredientes básicos: trabajo, paciencia, y fidelidad a un estilo. Ese estilo parece haberse encontrado ahora en la apuesta de Pablo Laso. No lo estropeemos, dejemos seguir creciendo este proyecto, no cometamos el error cometido con Joan Plaza, que supuso la desmembración de un equipo campeón de Liga y Copa Uleb. Siempre he pensado una cosa, y es que hay algo mucho peor que la derrota, y eso es la derrota que no te hace crecer. El empezar constantemente de cero.   

Había ganado Liga y Uleb, pero a Floren no le valía...




Sigo preguntándome a que sabe la victoria, porque al fin y al cabo, y aunque estemos hablando del club de baloncesto más laureado del continente, la realidad es que en los últimos años el Real Madrid ha perdido el status de club de primerísima fila en Europa. Sigue siendo un club grande, muy grande, pero que ha visto como con justicia otras franquicias le han adelantado sobradamente. No hay que hacer un drama de ello. Un nuevo signo de los tiempos en todo caso sólo debiera suponer más trabajo, más lucha, más sacrificio, pero siempre siendo fiel a unos principios, esos principios a los que a muchos momentos se les ha dado la espalda. Este club ha confiando más en el "nombre" que en el "hombre", ha dejado de confiar en hombres de la casa, y ha pensado que simplemente con dinero la victoria llegaría como integrada en alguna ecuación matemática.   


No fue un relevo, si no un paso atrás.



Sigo indagando en que sentido me debo de tomar el primer título obtenido por mi equipo en los últimos cinco años, y sólo encuentro que la victoria, como tal, no vale de nada. Es un simple resultado. Por eso tengo que escarbar debajo de los fríos números, detrás de ese imponente 74-91 que ha reflejado el marcador final, y ahí es donde encuentro los auténticos motivos para ser feliz con este deporte que me ha acompañado toda la vida y lo hará siempre, con las victorias y con las derrotas, ya que estas no son sino parte del juego, en realidad las dos caras de la misma moneda, y con esta moneda espero seguir jugando hasta el fin de mis días. 

Suárez, esta vez si pudo con Mickeal.


Es aventurado, demasiado, pensar que esta victoria del Madrid de Laso vaya a significar una tendencia en el baloncesto europeo. Ojala sea así y el aficionado saldría ganando. Es aventurado porque tampoco el triunfo del Zalgiris de Jonas Kazlaukas (actualmente triunfando de nuevo en el CSKA Moscú) lo supuso totalmente, aunque fue un soplo de aire fresco y un magnífico estallido de luz en medio de la oscuridad. No obstante la realidad de los años posteriores nos llevó nuevamente al baloncesto granítico, ultradefensivo y especulativo. Se ha impuesto tanto ese estilo en Europa que a muchos aficionados hoy día les cuesta reconocer otra apuesta de juego. Las críticas a Laso han sido constantes desde el principio. Puedo admitir cierta frialdad a su llegada, las dudas lógicas sobre quien en los banquillos aún no había tenido que llevar las riendas de un caballo que tuviese que salir a ganador, pero lo que me apena es que una vez vista su propuesta las críticas seguían llegando, todas en la misma dirección: “con este tipo de juego es imposible ganar títulos”. Poco importa que el equipo juegue de cine, que atraiga más espectadores que nunca, que jugadores a los que hace tan sólo unos meses veíamos mustios y cabizbajos sobre el parquet hayan recuperado la alegría y la sonrisa, con el mérito añadido de hacerlo en una temporada en la que el presupuesto para la sección se ha rebajado un 18% por cierto (por poner un ejemplo, Pablo Laso cobra menos como primer entrenador de lo que cobraba Molin como segundo) Todo eso no importa. La consigna era que con este estilo de juego no se podían ganar títulos. Este mantra erróneo y errático (como se ha demostrado en esta Copa) demuestra una incapacidad para ver el baloncesto más allá del resultado (una vez más el maldito resultadismo), una ignorancia sobre uno de los aspectos fundamentales de este deporte. La defensa. Y así se considera, sin ningún tipo de análisis ni razonamiento, que el equipo que quiere jugar "al ataque", el equipo que corre, no defiende. Falsedad. Cualquier entrenador, que, como Laso (excepto casos absolutamente extremos como Paul Westhead, cuya obsesión por el baloncesto ofensivo lo ha convertido en una especie de paranoico que llega a poner los conceptos más elementales del baloncesto en segundo plano), busca atacar el aro rival antes de que la defensa contraria esté formada, sabe de la importancia de su propia defensa. En el baloncesto había un axioma muy simple pero efectivo, el que decía "defensa, rebote y contraataque", hasta que llegaron unos señores que le quitaron la última palabra al enunciado. Se quedaron sólo en la defensa y en el rebote. La ignominia de estos planteamientos, que como digo se realizan con ligereza, mira simplemente el marcador y dice. "si ese equipo ha recibido 80 puntos, no sabe defender, por mucho que metan 90 puntos jamás ganarán títulos. Los títulos se ganan en defensa" ¿Alguien se atrevería a decir que el Madrid de Laso no ha defendido en esta final con el cuchillo entre los dientes como si les fuera la vida en ello, como si los jugadores no estuviesen disputando el último partido de sus carreras? Por otro lado, es hora de que digamos una verdad, un equipo que agota los 24 segundos de posesión (y benditos 24 segundos, que algunos aún suspiran por los 30) no es que defienda mejor, es que al consumir mayor posesión va a permitir que haya menos ataques conjuntos, entre ambos equipos. A menos ataques, menos puntos. Así de simple. Dicho de otro modo, cuando uno veía un Limoges-Panathinaikos de hace 10 o 15 años que concluyese con un 55-47, eso no quería decir que esos equipos defendiesen mejor que un partido como el de hoy con un 74-91. Cuando hay una paranoica obsesión por el control del balón y por agotar las posesiones al límite, evidentemente van a haber menos posesiones, a menos posesiones menos lanzamientos, a menos lanzamientos menos puntos. Pero jugar tus partidos a que el rival tenga menos posesiones, no significa que en tu defensa seas especialmente bueno. Miren los números esta temporada del Madrid en robos de balón, tapones y rebotes defensivos, y luego díganme que ese equipo no defiende.  

Así voçe me mata...


Y hablemos ya un poco de la final de anoche, gloriosa final. Tanto es así que desde que se juega con el actual formato de final a ocho desde aquella primera edición en Tenerife (Barcelona 110-Joventut 102) ningún equipo había sido capaz de llegar siquiera a los 90 puntos en tiempo reglamentario (Manresa, Barcelona, Baskonia y Unicaja lo lograron tras prorroga), valga este dato para darnos cuenta de las esencias “old school” que transmitió anoche el Real Madrid de Laso, frente a un Barcelona maniatado y desarbolado que ofreció su peor cara, pero aún así apenas le perdió la cara al partido hasta los minutos finales, tanta es la calidad de sus jugadores. La intensidad y dureza atrás del Real Madrid se complementó a la perfección con su habitual descaro ofensivo, demostrando que ambas filosofías, la de morder al rival y disfrutar jugando, son perfectamente compatibles. Ahí es donde se movió como pez en el agua Sergio Llull, siendo un perfecto perro de presa sobre un Marcelino Huertas que acabó abandonando el parquet absolutamente desquiciado, y quien ya en el primer cuarto en su primera sustitución lo vimos jurando en arameo en el banquillo azulgrana en vista del ritmo infernal que le estaba proponiendo su pareja de baile. Pero Llull además fue el madridista más clarividente en ataque, seleccionando bien un tiro exterior en el que ayer estaba especialmente dulce, y forzando con su físico ese tipo de penetraciones sólo permitidas a ese tipo de jugadores con esa exhuberancia anatómica. El base-escolta menorquín fue quien empezó a marcar el sendero sobre el que debía transitar el equipo, un camino al que poco a poco se fue sumando el resto del equipo, especialmente un Carlos Suárez a quien por fin vimos hacer eso que tantas veces se le ha reclamado: jugar al poste como el tres alto que es y no limitarse a tirar triples, y finalmente un Jayce Carroll que ofreció un recital ofensivo difícil de olvidar en prácticamente un cuarto y medio de partido. Sus últimos 13 minutos, con el partido en 51-52 y el Barcelona encontrando con facilidad el aro rival gracias al inconmensurable Erazem Lorbek, quedarán para el recuerdo imborrable en los buenos aficionados a este deporte. Primero un 2+1 con el que abrir el festival y posteriormente un triple para poner el 51-58 cuando el balón más quemaba. Con dos puntos más en tiros libres se ponía en ocho, en esos tres minutos de juego y cerrando el tercer cuarto. Comenzaba el último y decisivo cuarto con otro triplazo, así hasta once puntos más para cerrar su racha dejando el marcador en un 65-85 inapelable. Prácticamente fueron 22 puntos en unos 12 minutos. No quiero ni imaginar cuantos chavales pueden estar ahora mismo intentando emular al tirador de Laramie en los patios de sus colegios o sus canchas de entrenamiento. Así se hace afición. Gracias a jugadores como este americano impasible de gatillo fácil llegado con la difícil misión de hacer olvidar a nada menos que Louis Bullock después del estrambótico experimento Clay Tucker.   

El hombre de Laramie.


Por lo tanto la de ayer fue una gran jornada baloncestística colores y banderas al margen. Fue una final de las que dignifica este juego. 

Hay quien piensa que lo único importante en esta vida es el éxito a toda costa, y se olvida del camino que hay que recorrer. Esperemos que el Real Madrid no se olvide cual es el camino que le ha llevado hasta aquí, y que no lo abandone ni aún cuanto esté tentado a ello por las dudas o las derrotas. Joan Plaza pasó en muy poco tiempo de ser un héroe madridista a un paria inservible e un inútil integral que no valía para este banquillo. No cometamos el mismo error con Pablo Laso. En ese sentido, que la meta dorada hacia donde nos ha llevado este vitoriano que sigue siendo como jugador el máximo asistente histórico de la ACB, no nos haga olvidar que si hemos llegado hasta aquí es con la receta básica a la que aludía al principio de esta entrada: trabajo, paciencia y fidelidad a un estilo.    

Don Pablo Laso, trabajador, paciente, y fiel a un estilo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

COPA DEL REY

Mañana comienza en Barcelona una nueva edición de nuestra fase final de la Copa del Rey de baloncesto. Una final a ocho que nuevamente concitará la atención de todo el baloncesto europeo, e incluso mundial. Desde hace varios años ya podemos decir sacando pecho que este torneo, con este formato, son cuatro días de baloncesto puro con un nivel de competitividad tan alto como el de cualquier ronda de play-offs por un título.  


Esta es nuestra pequeña visión de esta Copa, partido por partido.    


Alan Anderson, MVP de la pasada edición.




CAJA LABORAL- LAGUN ARO GBC (Jueves, 19:00 horas)  


ASÍ LLEGAN: Para abrir fuego un derbi vasco que enfrenta a un clásico ya de este torneo (y ganador de seis ediciones) frente a un debutante que comenzó la temporada perdiendo sus cuatro partidos y habituado a los puestos de descenso (balance 2-8 en sus diez primeros partidos, mediada la primera vuelta), la confianza en el trabajo de Sito Alonso, pese a las derrotas iniciales, y la seguridad de que aquel equipo que había comenzado perdiendo sus partidos por 4 puntos o menos caminaba en la buena dirección, pronto se transformó en una racha positiva (5 victorias consecutivas) basándose en exprimir a la pareja Vidal-Panko (rondando los 35 minutos por partido cada uno) Por su parte el Caja Laboral, a pesar del enorme varapalo de quedarse fuera de un Top 16 de Euroliga del que ya se había convertido en asiduo, sigue siendo una escuadra fiable que suele ir a más según avanza la temporada y lleva la competitividad en los genes. En el duelo directo de esta temporada entre ambos equipos la victoria cayó del lado baskonista (86-74) con Teletovic y Vidal como jugadores más destacados de cada franquicia. 


LAS CLAVES: Ambos equipos tienen un triángulo básico que aglutina casi todo el protagonismo, y en las mismas posiciones. Prigioni-San Emeterio-Teletovic contra Salgado-Vidal-Panko. Duelo bastante equilibrado, por lo que habrá que estar atentos a las apariciones de los “secundarios”, sobre todo en el exterior, ojo a las muñecas de Oleson y Baron que pueden aparecer cuando menos se espere. La pareja Doblas-Betts puede hacer mucho daño frente a un rival con pocos argumentos interiores. Maciej Lampe, sin debutar esta temporada por su lesión en la cadera, llega como una incognita. Dos estilos de juegos muy distintos, mejor defensa y control de juego por parte alavesa. Prigioni tratará de llevar el partido a un ritmo de juego bajo y Salgado de atacar con la fluidez y velocidad necesaria para no dejar armarse a la defensa cajista. La experiencia, gran aliada de los de Ivanovic.  


PRONÓSTICOS: Caja Laboral 60%- Lagun Aro 40%  


Panko y Teletovic, dos "pata negra" frente a frente.




BARCELONA REGAL-LUCENTUM ALICANTE (Jueves, 21:30 horas)  


ASÍ LLEGAN: Pese a las críticas por lo pacato de su juego que puedan estar realizando los de Xavi Pascual, la realidad sobre los actuales campeones de esta competición es concluyente. Han levantado el único torneo disputado hasta la fecha (Supercopa), llegan a la Copa como líderes de la Liga Endesa, y están clasificados para cuartos de final de la Euroliga. ¿Dónde está el problema? El Lucentum por su parte disputa la segunda Copa de su historia, con la sensación de que los deberes ya están sobradamente cumplidos. Nada que perder, todo que ganar. Derrotar al máximo favorito en su propia cancha sería uno de los mayores “maracanazos” baloncestísticos de los últimos tiempos. En su único duelo de la temporada el Lucentum cayó por 16 puntos en pista catalana (65-49)  


LAS CLAVES: Enfrentarte a un equipo tan completo y tan versátil como el Barcelona hace plantearse a cualquier entrenador, ¿cómo les juego?, ¿buscamos un partido atractivo a intercambio de golpes rápidos y velocidad en el juego, donde si les entran sus tiros nos pueden derrotar, o llevamos el partido a terrenos farragosos y trabados, donde los blaugrana se mueven de maravilla (mejor defensa del campeonato, 63.9 puntos de media)? Personalmente, y viendo el trabajo de Vidorreta en el que con justicia es equipo revelación de la temporada, creo que el técnico vasco intentará lo segundo y llegar con opciones a un final de partido donde puedan explotar las metralletas Rautins y Ellis. Los azulgrana, muy superiores por dentro. Personalmente, creo que es el duelo más desigual de toda la Copa. Ojo a este dato, Navarro nunca ha sido MVP de la Copa, y como se le haya puesto entre ceja y ceja...  


PRONÓSTICOS: Barcelona 80%- Lucentum 20%  


La pizarra de Txus, clave para frenar al Barça.




UNICAJA-BANCA CÍVICA (Viernes, 19:00 horas)  


ASÍ LLEGAN: El Unicaja posiblemente sea de entre los ocho finalistas el equipo que llega con más dudas en todos los sentidos, en su calidad y competitividad y en la eficacia de su juego. Errando penosamente en el Top 16 de la Euroliga (sin conocer la victoria todavía en esa segunda fase) y dando una de cal y otra de arena constantemente en Liga Endesa. Enfrente un Banca Cívica (antiguo Cajasol) que pese a que pueda parecer que llega más fuerte anímicamente, viene de encajar 98 puntos contra el Real Madrid, mostrando una vez más una irregularidad terrible en el aspecto que mejor ha sabido trabajar Joan Plaza en este equipo: la defensa. En el precedente de esta temporada, mucha igualdad y victoria por 4 puntos del Unicaja en Sevilla (68-72) con un Freeland estelar y Paul Davis aguantando el tipo por los locales.    


LAS CLAVES: Dos equipos tan irregulares, que ciertamente cuando hacen bien lo que saben son de los mejores de nuestro baloncesto en su terreno, y cuando no se la pegan estrepitosamente. El Unicaja al mando de Chus Mateo es capaz de ofrecer auténticos recitales de buen baloncesto de ataque, buscando a los pivots o acribillando desde fuera por igual. El Banca Cívica de Plaza cuando encuentra su mejor versión defensiva es para mí el mejor equipo atrás de toda la Liga Endesa (defensivamente más fuerte que el Barcelona, incluso), pero esta temporada está protagonizando auténticas bajadas de brazo en cuanto ven al rival cobrar algo de ventaja. Por tanto duelo imprevisible. Muy atentos al estado físico en el que lleguen Joel Freeland, y sobre todo Paul Davis (que no va a estar al 100%, con un dedo hecho fosfatina), la gestión de las rotaciones por parte de ambos técnicos, sobre todo Plaza (ninguno de sus jugadores pasa de 26 minutos por partido), otra clave.  


PRONÓSTICOS: Unicaja 55%- Banca Cívica 45%  


Pendientes de Davis.




REAL MADRID- MAD-CROC FUELABRADA  


ASÍ LLEGAN: Un Madrid tocado por los varapalos que le ha propinado su auténtica bestia negra, el Grescrap Bilbao, tiene sin embargo motivos para ser optimista de cara a su participación en esta Copa, segundo clasificado en Liga y mejor anotador, reboteador, asistente y taponador entre los ocho equipos clasificados. Enfrente el club de los milagros, un Fuenlabrada que sigue haciendo historia y no para de reinventarse, para llegar a esta competición por tercera vez en su existencia, en estos momentos fuera de posición de play-offs y con un balance 10-10 empatado con varios equipos. Se han visto las caras en tres ocasiones esta temporada (Torneo de la Comunidad de Madrid y sus dos partidos de liga regular), con victorias madridistas relativamente cómodas.  


LAS CLAVES: Ciertamente el Madrid parece tan superior a su rival que sus mayores problemas parece que se los pudiera provocar su mismo equipo, como un bólido al que de repente se le gripa el motor en la salida de un Grand Prix. Los de Porfi Fisac intentarán imponer un estilo físico y defensivo para que los blancos no alcancen esa velocidad de crucero en la que tan a gusto se encuentran, y a partir de ahí que les entren las dudas a los blancos, ya que pese a la buena temporada que está haciendo el equipo de Pablo Laso y lo reivindicable y atractivo de su propuesta de juego, da la sensación de que sigue siendo un conjunto inmaduro que en los momentos decisivos es incapaz de dar ese paso adelante que se le espera. Los fuenlabreños intentarán sorprender con sus nuevas incorporaciones en el juego interior, un club que ha ido perdiendo progresivamente a Esteban Batista, Bismack Biyombo y Gustavo Ayon, pero se sigue sacando "inventos" en ese sentido. Mike Hall puede ser un factor sopresa desde el perímetro como cuatro abierto. Los de Laso volverán a tener una gran baza en la profundidad de su banquillo, buscando ser ese equipo en el que todos suman (valoración conjunta de 99.2 en Liga Endesa, los mejores con diferencia)  


PRONÓSTICOS: Real Madrid 60%- Mad-Croc Fuenlabrada 40% 


¿Will Smith en Fuenlabrada?, ¡no, es Mike Hall

martes, 14 de febrero de 2012

ALL YOU NEED IS LOVE

El 25 de Junio de 1967, en la primera retransmisión global vía satélite de la historia, cuatro músicos de Liverpool cuyo status y trascendencia superaba ya en mucho el de una  simple banda de música pop ofrecían al mundo en exclusiva su nueva canción. Un tema paradigmático del “buen rollo” y el hippismo imperante en aquellos momentos. Como todo tiene su reverso tenebroso y su lado oscuro (como sabe, sin ir más lejos, cualquier fan de la saga Star Wars), estos mismos músicos un año más tarde golpearían con una pieza tan virulenta como aquel “Helter Skelter” que sirvió de inspiración al alucinado y vengativo satanista (en realidad aquellos crímenes se cometieron por despecho hacia su música, pensando que en aquella mansión aún vivía su anterior propietario, el productor musical Terry Melcher) Charles Manson en los tristemente celebérrimos crímenes de Cielo Drive, conformando uno de los más negros episodios de la América del Norte de los años 60 y suponiendo una bofetada de realidad oscura que aunque no se veía a primera vista acechaba latente bajo la superficie de los lemas pacifistas y las exaltaciones del amor que se vivían en la época.    


Dennis y Charles, el surfer y el psicópata.




El mismo Manson, directa o indirectamente nos enlaza con los auténticos protagonistas de nuestra historia. Aquellos cuatro muchachos de Liverpool, por aquellos momentos afines a los ropajes más psicodélicos, las largas melenas, y los colosales mostachos, significaban, como hemos dicho, algo más que cuatro artistas de música pop o rock’n’roll. Su trascendencia sobre la juventud cobraba tintes mesiánicos. No eran una banda musical, eran un mensaje.  


La magnitud de su importancia era tal que el mayor genio joven musical de los Estados Unidos vivía obsesionado con estar a la altura de sus rivales ingleses, no sólo eso, superarlos, llegar incluso aún más lejos que ellos. Todo era poco si con 20 años habías sido capaz de conseguir que todo un Capitol Records se pusiera a tus pies y te dieran el poder absoluto en unos estudios de grabación que hasta aquel momento habían sido coto privado de Frank Sinatra y artistas de esa cuerda digamos más "seria". Todo era poco si eras realmente otro genio, como aquellos chicos de Liverpool, con un mensaje en tu prodigioso cerebro capaz de parir combinaciones de notas musicales que hacían estremecer a toda una generación de jóvenes norteamericanos, con una misión dentro de una mente maravillosa que albergaba la creación de los más excitantes sonidos de todo un país. Todo era poco, en definitiva, si te llamabas Brian Wilson.  


Aquel chalado con sus locos cacharros.




Poco podemos apuntar sobre Brian Wilson en este blog (que, no se equivoquen, sigue estando dedicado al baloncesto), cuando es una de las figuras sobre las que más se ha escrito y analizado desde hace décadas y con justicia, tratando de descifrar los enigmas que se esconden bajo este genio poliédrico de vida tortuosa y torturada, se diría casi un Mozart del pop. Un hombre para el que la genialidad y el talento se han convertido en enfermedad en algunos momentos de su vida. De modo que vayamos a lo concreto, y dejemos lo abstracto para otros momentos, no obstante y ya metidos en faena aprovecharé para recomendar una vez más el que considero el mejor libro jamás escrito en nuestro país y nuestra lengua con temática referida a la música pop. El fascinante “Bendita locura”.  


No vamos por tanto a hablar de la vida y milagros del mayor de los hermanos Wilson, ni de su despótico progenitor Murry, quien pertenecía a ese tipo de padres empeñados en desahogar todas sus frustraciones en los hijos. Simplemente recordemos que junto a sus hermanos protagoniza una de las mayores sagas musicales familiares de la historia de la música pop, pero para que todo siguiera más aún en familia, otro de los miembros de los ya inmortales Beach Boys será un primo de los muchachos llamado Mike Love, quien junto al amigo común de todos ellos Al Jardine dará forma al quinteto originario y fundador de la mítica banda californiana.  


We're a happy family.




Sobre los Beach Boys ya se ha dicho muchas veces que debajo de esa apariencia amable y soleada, detrás de esa música idealista del sueño americano, se escondía una tormenta de demonios aterradora, una intriga de celos familiares, de amores y desamores, de vida turbia y desencajada, de espíritu disoluto, concentrándose todo ello sobremanera en el apuesto y desgraciado Dennis, quien él mismo era una tempestad en si, y que acabó alcoholizado y ahogado en las aguas de ese Pacífico sobre las que tantas veces había cabalgado a lomos de su tabla (era el único Beach Boy que sabía hacer surf), como un terrible epítome del artista maldito.  


No obstante el caso de la familia Love pese a su parentesco directo con los Wilson es, nunca mejor dicho, otro cantar. Jardine y Love si que han representado ese lado “amable” de los Beach Boys, ultraconservadores, familiares, firmes admiradores de Ronald Reagan, del capitalismo, y del “american way of life”. En ese ambiente tan sanote viene al mundo en Septiembre de 1988 (por lo tanto nunca llegó a conocer a uno de sus primos segundos, el “maldito” Dennis), un muchacho llamado Kevin, sobrino directo de un Mike Love quien por aquel entonces dilapidaba el buen nombre de los Beach Boys y el talento compositivo de Brian Wilson manteniendo viva a una banda que hacía gala de un horterismo infumable como eternos y ridículos chicos de la playa, amén de sus discutibles apoyos públicos a personajes como Reagan, convirtiendo a una de las mejores bandas de la historia y uno de los legados musicales más apasionantes en un estúpido cliché ochentero de playas, extenuantes y repetitivos discos recopilatorios, y películas de Tom Cruise, alimentando una imagen injusta de la banda de los Wilson, que afortunadamente el tiempo y la historia han puesto en el lugar que se merecen, una vez recuperados de esa época ignominiosa más propia de unas excursiones del Imserso a Benidorm que de la grandeza sentimental de uno de los cancioneros más poderosos a nivel anímico que jamás se hayan conocido.   


Mike Love haciendo el chorras.




Pero no son los genes de Mike Love los únicos con lustre y nombre propio que el pequeño Kevin recibe desde su nacimiento en la soleada Santa Mónica, ya que su padre fue el alero Stanley Love, estrella universitaria en los Ducks de Oregon, y jugador de segunda fila en la NBA de mediados de los 70, predestinando en cierta manera a su hijo a continuar una genealogía que le ha permitido progresar hasta el estrellato más absoluto, a punto de acudir a su segundo All Star Weekend consecutivo.  


Ciertamente Kevin era uno de esos muchachos que difícilmente podría escapar al éxito. Uno de esos chicos perfectos de telefim de sobremesa. Bien parecido, proveniente de familia de famosos, alto, fuerte, buen deportista. Kevin Love posiblemente hubiese destacado en cualquier disciplina física en la que hubiera intentado hacer carrera, pero afortunadamente para nosotros, y sin duda influido por su padre, su elección fueron las canastas y los tableros que asisten con impertérrita pasividad a lo furibundo de su juego (tanto es así que aún estando en su época High School se hizo famoso por la rotura de uno de esos dichosos tableros)  


Esos años de instituto Kevin los vive en el Lake Oswego High School de ese Oregon donde su padre había sido una celebridad deportiva. Love destroza todos los registros de la escuela, se convierte en el máximo anotador histórico del instituo, y les lleva a jugar tres finales estatales consecutivas (dos de ellas contra los South Medford del ahora madridista Kyle Singler) Para el salto a la universidad Kevin elige nada menos que los UCLA Bruins, que no es sólo el mejor equipo universitario de todos los tiempos, con once títulos, si no que incluso podría considerarse uno de los mejores clubes baloncestísticos de la historia durante el periodo del mítico John Wooden en los banquillos, con siete títulos consecutivos entre 1967 y 1973, una época marcada por el brutal liderazgo de dos grandes pivots: Kareem Abdul-Jabbar (Lew Alcindor por aquel entonces) a finales de los 60, y Bill Walton en los primeros años de la década siguiente. Otro jugador mítico de los Bruins en sus buenos tiempos de la década de los 60 había sido el gran Walt Hazzard (posteriormente, al igual que Kareem, convertido al islamismo), cuyo número 42 había sido retirado por el "college" y colgaba del Pauley Pavilion en homenaje al genial base de Delaware. Quien haya seguido la carrera de Kevin Love sabrá que siempre ha sido fiel al mismo dorsal, precisamente el 42, y así fue en la universidad angelina, ya que el bueno de Hazzard no tuvo reparos en que su número retirado volviese a lucir sobre la pista en esta ocasión en la espalda de aquel herculeo "prospect" blanco capaz de hacer dobles-dobles con una facilidad desbordante.    


Singler y Love en High School, viejos enémigos.




Pudiera parecer que Kevin Love fuese a seguir el ejemplo de los buenos chicos blancos de cabeza amueblada que llegan a la NBA trás cumplir su completo ciclo universitario de cuatro años en los más afamados "colleges", armados de una buena educación, profesionalidad, y ética de trabajo, al estilo de Tyler Hansbrough en North Carolina, o Kyle Singler en Duke (a decir verdad este último aún no ha llegado, y quien escribe estas líneas se debate entre recibirlo con los brazos abiertos en Detroit o seguir disfrutando de él en el Real Madrid, ya que como sabrán los lectores de este blog siempre me he declarado seguidor incondicional de ambos equipos), pero lo cierto es que la calidad de Love era tal que enseguida vio que la NCAA se le quedaba pequeña. En su primer y único año universitario, Kevin se convirtió en el mejor novato, fue elegido en el primer equipo All American, y llegó a la Final Four de Primavera. No necesitaba más para darse cuenta de que estaba preparado para el gran salto.  


En el verano de 2008, los Memphis Grizzlies que acababan de perder unos meses antes a su gran estrella Pau Gasol rumbo a Los Angeles Lakers en aquel traspaso que Gregg Popovich no tuvo reparos en afirmar que debió ser vetado, tuvieron el buen ojo de elegir a Kevin en la quinta posición tras ver como Derrick Rose, su ahora compañero Michael Beasley, O.J. Mayo y  su compañero en UCLA Russell Westbrook copaban las cuatro primeras posiciones en uno de los mejores drafts de los últimos tiempos. En lo que no parecieron tener tan buen ojo los oseznos fue en el megatrade de locura que se consumó esa misma noche, en el que tras un baile de ocho jugadores Love dió con sus huesos en la fría Minnesota y el escolta Mayo emprendió rumbo a Memphis. ¿Se imaginan una pareja interior hoy día formada por Kevin Love y Marc Gasol?  


Kevin drafteado por Memphis... la historia le deparaba otro destino.




El resto es historia conocida y contemporanea. Tres años en la mejor liga del mundo promediando 16.2 puntos y 12 rebotes por partido (25.3 y 13.9 este curso), noches históricas como su marca la temporada pasada frente a New York Knicks de 31 puntos y 31 rebotes (habría que remontarse tres década atrás y a nada menos que Moses Malone para ver la última vez que un jugador consiguió una marca por encima de los 30 puntos y 30 rebotes) Precisamente el propio pivot de los Philadelphia vería como su mejor marca de dobles-dobles consecutivos, nada menos que 51, era superada por este coloso que con tan solo 23 años ya apunta a ser el mejor jugador blanco de la segunda década del sigo XXI. Y lo mejor de todo para nuestro protagonista, después de dos temporadas en las que pese a sus excelencias individuales veía como su equipo se arrastraba en lo más hondo de la clasificación reflejando un balance de 32 victorias por 132 derrotas en sus dos primeros años NBA, es que ahora puede decir claramente que no está en el peor equipo de la liga, si no en un proyecto joven que compite contra cualquier rival, y que pese a que los play-offs aún se antojan una meta lejana, su franquicia es una de las más a tener en cuenta de cara al futuro inmediato del baloncesto profesional estadounidense, todo ello gracias a la llegada de un joven socio en la dirección del juego llegado desde nuestro país y a la sabia mano de un maestro de los banquillos como Rick Adelman. Love no deja de crecer y progresar en su juego, e incluso se nota en su físico más estilizado esta temporada después de un verano en el que lejos de descuidar la forma ha aprovechado para perder kilos y ganar agilidad y mejorar su muñeca. Ese verano en el que le vimos "twittear" como un poseso ese sagrado mantra baloncestístico de "pick&roll" cuando supo que nuestro base internacional Ricky Rubio había decidido dar el gran salto a la mejor liga del mundo a su lado.    


Pick&Roll Sociedad Ilimitada.




No se han equivocado, esto sigue siendo un blog de baloncesto, y si miran el calendario verán que hoy ha sido San Valentín, lo que se conoce como "día de los enamorados"... estamos seguros de que en pocos lugares del mundo como en las gradas del Target Center de Minneapolis las gentes se reúnen bajo el feliz y hermoso mensaje que un 25 de Junio de 1967 en la primera transmisión via satélite para todo el mundo cuatro muchachos de Liverpool quisieron llevar a toda la humanidad... "all you need is... Love".  

lunes, 13 de febrero de 2012

CAMINO AL ASW

Amigos de la canasta, este mes de Febrero se presta a depararnos grandes momentos para todos los que amamos este deporte en nuestro contexto más cercano, con la disputa de una nueva edición de la Copa del Rey en Barcelona a partir de este jueves, y con las jornadas decisivas de cara a la configuración de Cuartos de Final en la Euroliga (donde el Madrid depende ya casi de un milagro para acceder a dicha ronda). De todo ello esperamos ir sacando tiempo para hablar, comentar y analizar en este pequeño blog, pero de momento queremos centrarnos en lo que nos viene del otro lado del Atlántico, ya que hace unos días hacíamos unas predicciones de cara al próximo All Star Weekend de Orlando.   

Marc será nuestro hombre en Orlando.


De nuestras predicciones para los rosters definitivos vemos que hemos fallado en cinco de los catorce jugadores por los que apostamos, de modo que se confirma que este humilde escribano de baloncesto sabe tanto como de bioquímica avanzada, eso sí, seguimos dando el pego. Vamos al lío. En el Este no entran Rondo, Amar’e ni Granger, y lo hacen en su lugar Luol Deng, Andre Igoudala y Roy Hibbert. Mucho alero en su roster, y sólo dos bases puros (Rose y Williams) Nada que objetar a las presencias, Chicago merece llevar dos jugadores, Philadelphia, con el temporadón que están haciendo como paradigma hoy día en la NBA de lo que es el juego en conjunto también merecía representación, así como otro equipo que está haciendo del juego coral una virtud como son los Indiana Pacers. No obstante una pena la ausencia de jugadorazos como Rajon Rondo, Brandon Jennings, Josh Smith, o incluso nuestro José Calderón, que pese a su irregular campaña siempre nos da la sensación de que podría estar ahí. Las no convocatorias de Ray Allen y Kevin Garnett confirman que el tiempo dicta sentencia.    

En el Wild West nos equivocamos en dos nombres, y en uno de ellos bien que nos alegramos, ya que entra Marc Gasol por nuestra apuesta Rudy Gay como representante de esos Grizzlies que aún no acaban de carburar, y Tony Parker será de la partida en vez de nuestra elección Monta Ellis. Ojo que por el Oeste van cuatro bases puros (Paul, Westbrook, Nash y Parker), realmente curioso.   

Por mucho que cambien las cosas en LA hay algo que nunca falla: el trabajo de Pau.


Particularmente creo que Nowitzki no ha hecho méritos esta temporada para ir, pero finalmente el nombre ha pesado en la decisión de los entrenadores más que el trabajo realizado hasta el momento. Una pena quedarnos sin Pau Gasol en esta edición, un Pau que sigue en más o menos sus números de siempre (esta temporada, como decimos, superiores a lo de Nowitzki), pero sobre quien se ha instalado de nuevo esa injusta opinión de jugador blando, después de ganar dos anillos, de pelearse contra fieras salvajes de todo tipo desde Garnett hasta Howard, y de rendir de una manera intachable y 100% profesional sea quien sea su entrenador, situación, etc... a pesar de que Pau es la indiscutible estrella mediática que merecidamente es, su carrera en ningún momento, desde que era junior y los entrenadores no sabían que hacer con ese “extraño” elemento tan difícil de ubicar en una cancha de baloncesto, pasando por las dudas de Aíto García Reneses quien no tuvo reparos en afirmar que su marcha a la NBA era un error y no estaba curtido aún para ello (su “¡zas!, en toda la boca” llegó en forma de “Rookie of the year), o más recientemente como blanco de todas las críticas en cuanto ha llegado algún chaparrón al Staples Center, como decimos su brutal y exitosa carrera siempre ha tenido la crítica injustificada como denominador común, lo cual no hace sino engrandecer la figura de nuestro mejor jugador de todos los tiempos.    

Silenciando el TD Garden de Boston hace tan sólo unos días.

jueves, 9 de febrero de 2012

AGUANTANDO EL CHAPARRÓN

Hoy es Jueves (juergues, como dicen los jóvenes de ahora), y nos parece un buen día para hacer un pequeño repaso de nuestra Liga Supermanager ACB del Tirador Melancólico, y del papel de los diez participantes. Esperemos que para próximas ediciones seamos más los participantes, ya que como dijo el inventor de las orgías, cuantos más seamos más reiremos. 

Ninguna novedad en la clasificación general, Marc Rampas sigue comandando la general, y ha conseguido su sexta victoria parcial. Dominador absoluto, solo Nacho Douggy con sus Chicos Telepáticos aguanta el tirón y parece en condiciones de poder disputarle el triunfo final.   

Marc Rampas vuela hacia el triunfo con su equipo "El peluquero de Rudy".


Jornada 19





Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
172,2
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
152,8
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
145
Paketes
kontor
140,4
Thunder
dudotop69
135,8
Condensador de Fluzo
Zaphod42
133,8
Lopez Vazquezball
gominsky
124,4
mcgrady and friends
bishop77
112,4
Entelequia Israel
nachobsola
60,8
Avenida Belmont
gunspector
55,4



General





Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
2781,2
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
2521,8
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
2466,2
Thunder
dudotop69
2425,2
Paketes
kontor
2355,8
Condensador de Fluzo
Zaphod42
2304,8
Lopez Vazquezball
gominsky
2268,6
mcgrady and friends
bishop77
2068,6
Avenida Belmont
gunspector
1906,2
Entelequia Israel
nachobsola
1510