viernes, 6 de septiembre de 2013

LA FIESTA ESLOVENA


Realmente intensa la segunda jornada del Eurobasket disputada ayer, en la que inevitablemente tenemos que comenzar por detenernos en la derrota de nuestra selección. En este país hiperbólico y extremista no han tardado en encenderse las luces de alarma e instalarse la duda (sinceramente prefiero no mirar las redes sociales un día como hoy porque imagino que se les estará atizando a gran parte de los jugadores y a Orenga de manera absolutamente injusta y desmedida) sobre las posibilidades de los nuestros. Dejemos clara una cosa: la selección sigue teniendo las mismas virtudes y defectos que tenía antes de este partido. Aspectos que ya hemos tratado de analizar por aquí (excesiva dependencia de Marc, ausencia de un “killer” tirador, lo que obliga a reconvertir a Calderón (46% en triples esta temporada en la NBA) a escolta…), todo esto ya lo sabíamos, ¿a alguien le sorprende? 

La derrota de ayer no es un drama y perfectamente entraba dentro de las previsiones. Hemos caído ante una gran Eslovenia hipermotivada dentro de un ambiente infernal y con una evidente bajada de brazos en defensa por nuestra parte. El “deseo”, ese abstracto motor que hace que las piernas sigan corriendo cuando no queda gasolina y que los brazos lleguen a atrapar rebotes que parecen imposibles, en esta ocasión fue patrimonio del rival. Una Eslovenia que después de verse dominada por los de Orenga durante la mayor parte del encuentro se olvidaron de los pacatos planteamientos de su entrenador Bozidar Maljkovic y comenzaron a correr y a hacer posesiones por debajo de los 10 segundos. Les funcionó. Curiosamente en esta ocasión, el que se suponía que debía ser nuestro ritmo favorito de juego, el ritmo alto y de intercambio de canastas, fue nuestra losa. ¿Cansancio final? Puede ser, sobre todo en el caso de un Marc Gasol que llegó a perder hasta cinco balones en la zona. No podemos exprimirle tanto. Y volvemos al “deseo”, capaz de camuflar cualquier desgaste. No pasa nada, nuestras aspiraciones siguen intactas. Simplemente ayer había una fiesta en Eslovenia en la que no conseguimos colarnos.       


Goran Dragic impulsó el vendaval esloveno


Lo que si es cierto es que el partido de mañana frente a Chequía adquiere una relevancia que no hubiéramos previsto. Y no será fácil. El equipo de Satoransky y Vesely está dando una magnífica imagen (calidad no les falta para ello) y ayer pudieron con una Polonia que aún no conoce la victoria, siendo el único equipo con su casillero a cero en nuestro grupo, ya que Croacia se resarció de la mala imagen dada ante España y con su victoria ante Georgia (que también presenta balance 1-1) mantiene vivas sus opciones de pasar a la segunda ronda. Como decimos, nuestras posibilidades siguen intactas, pero no debemos permitirnos más fallos. A Eslovenia, por otro lado, le queda un camino expedito para finalizar como líderes de grupo.      

El drama, ya que hablamos de emociones fuertes, parece propiedad del Grupo D (de donde saldrán nuestros rivales para segunda ronda) Avisábamos ayer que Turquía y Rusia podían salir muy tocados de esta jornada, y así ha sido, sobre todo en el caso otomano que acumula dos derrotas en tantos partidos y mañana se las verá con nada menos que Grecia. Curioso lo del baloncesto turco, tan próspero económicamente y con tantos jugadores de calidad, pero con una capacidad para decepcionar cita tras cita (al igual que sus poderosos clubes en competiciones continentales) Parece que sólo se motivan cuando tienen la hinchada a favor. En la pequeña y portuaria ciudad de Koper, las gradas sin embargo van con Italia (de Koper a Trieste hay poco más de 10 kilómetros de distancia, para que entendamos porque Italia prácticamente juega como “en casa”) Los de Pianigiani dieron buena cuenta de Turquía dando un auténtico recital con Aradori y Belinelli sacando el fusil y Gentile y Melli confirmándose ya no sólo como el futuro, si no como el reluciente presente del baloncesto transalpino. Esperemos que Italia haya vuelto para quedarse.     


Alessandro & Nicolo, el futuro ya está aquí.


Tampoco pintan bien las cosas para Rusia, quienes confirman que este no debe ser su campeonato. Segunda derrota, en esta ocasión ante una intratable Grecia. Aún así los de Karasev tienen sobrada calidad para ganar los tres partidos restantes y colarse en la segunda fase. De hecho sería lo más lógico. Finlandia se presenta como su rival directo de cara a conseguir la tercera plaza. En estos momentos los fineses presentan dos victorias en dos partidos, pero les queda enfrentarse a Grecia, Italia, y ese duelo frente a Rusia que puede marcar el destino de ambas selecciones.    

En el Grupo A Francia endereza el rumbo dejando en la lona a una voluntariosa Gran Bretaña pero que finalmente sucumbió a la lógica y al poderío galo. Bélgica se rehace tras la derrota ante Ucrania y vence a Alemania para meterse en “la pomada”… y desastre hebreo con una nueva derrota israelí. La selección judía, que parecía capacitada para ser segunda de grupo y sólo perder ante Francia, acumula ya dos derrotas y está al borde de la eliminación. Le quedan tres partidos, uno ante una Francia que no quiere más sustos, y dos ante rivales directos como Bélgica y Alemania. Pintan bastos. La Ucrania de Fratello, a un paso de la segunda ronda. 


Sin grandes sorpresas el Grupo B, donde Serbia se sigue mostrando como uno de los equipos más serios del torneo. Sumaron su segunda victoria frente a una Bosnia que sigue ofreciendo muy poco más allá de Djedovic y Teletovic (horrible partido de Wright) Stefan Markovic (15 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias y 3 robos) hace olvidar a Teodosic. Lituania se recompone tras su primera derrota con una convincente victoria ante una Montenegro en situación delicada (dos derrotas), mientras que Macedonia, que había ganado por un solo punto en la primera jornada vivió ayer la otra cara de la moneda perdiendo por otro tanto ante Letonia y Rice, héroe ante Macedonia, falló la canasta decisiva después de anotar 24 puntos y confirmarse como uno de los mejores anotadores del torneo. En definitiva Serbia encarrilando la clasificación, Lituania enderezando el rumbo, Macedonia sin margen de error, Bosnia casi desahuciada, y  Montenegro y Letonia soñando con dar la campanada y meterse entre los doce mejores. 

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