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lunes, 30 de septiembre de 2013

CONFIANZA RENOVADA

Antes de acometer la entrada de hoy he de hacer un inciso, una triste cuestión personal. Finalizábamos nuestra anterior actualización, hace justo una semana, afirmando que en próximas entregas seguiríamos comentando el Eurobasket, centrándonos en la participación individual de nuestros jugadores y en el papel desempeñado por el resto de las selecciones participantes. Era nuestra "hoja de ruta" para la pasada semana, pero desgraciadamente no pudimos cumplirla debido a un luctuoso tema personal. Por lo que pasamos página y seguimos adelante, cierto es que con un tema en cierta manera relacionado con el pasado Euroasket. Este blog no deja de ser un hobby, una página totalmente amateur para hablar de baloncesto, pero quien se haya asomado por aquí sabe que nos gusta mantener cierta continuidad, y, en la medida de lo posible, hacer las cosas "bien". De modo que pedimos disculpas por la ausencia de estos días... y que el balón siga botando.  




Trust



La noticia pasó, dentro de lo que cabe, bastante desapercibida. Sobre todo entre esos voceras que se pasaron todo el Eurobasket desde el minuto 1 clamando por la decapitación y entrega en bandeja de plata de la cabeza de nuestro seleccionar nacional Juan Antonio Orenga. Es comprensible, ya que se trata de aficionados muy esporádicos y residuales que apenas siguen el día a día de este deporte. Puedo imaginar sus caras de asombro llegado el próximo verano cuando exclamen: “¡ah!, ¿pero sigue este tío?” 

Pues sí, sigue este tío. El tío que se ha tenido que comer el marrón de dirigir a la selección por primera vez en este siglo sin nuestros dos mejores jugadores de la historia, sin nuestros dos grandes líderes. En efecto, desde el Eurobasket de 1999 en Francia no contábamos con una selección en la que no estuvieran Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, bien juntos, o bien por separado. A partir de ahí casi década y media de éxitos y medallas que con Orenga, le pese a quien le pese, han continuado con un bronce que era el primer objetivo (había equipo para aspirar al oro, pero no para ser favoritos como lo éramos en los anteriores torneos continentales) Desde aquí comprendemos, respetamos y defendemos la decisión tomada por la FEB, una federación que hay que recordar que sigue dando al baloncesto español la mayor cantidad de medallas jamás recordada pese a que la seguirán criticando. Y sabemos que, una vez más, nuestra opinión no nos granjeará en absoluto un mayor número de seguidores si no más bien al contrario. Pero amigos, este no es el blog de moda del baloncesto.

Es cierto que Orenga ha cometido errores y ha demostrado ser un técnico aún en proceso de maduración (incluyendo el hecho de que todavía no tiene el suficiente respeto de los árbitros en comparación con colegas de profesión habituales ya en estas lides) El entrenador castellonense ha sido responsable de algunos de los momentos de desconexión del equipo, especialmente en nuestra derrota más dolorosa, la sufrida frente a la posteriormente campeona Francia de Vincent Collet (ejemplo de técnico que alcanza el éxito tras años de dudas y de confianza renovada por parte de su federación pese a que verano tras verano los galos quedaban algún peldaño por debajo de lo que parecían sus posibilidades reales, con la mejor generación de baloncestistas franceses de la historia) Esos 25 minutos (dos cuartos y prórroga) de baloncesto romo y apático incapaz de leer la defensa zonal planteada por Collet y con la prolongada ausencia de nuestro más preclaro director de juego, Ricky Rubio (3.4 asistencias por partido en 20.7 minutos de juego), extrañamente condenado al banquillo cuando precisábamos fluidez y circulación de balón ante la imposibilidad de encontrar el juego vertical para el que está más dotado Sergio Rodríguez. Un juego vertical negado totalmente precisamente gracias a esa maldita zona que tanto daño nos hizo. Sí, Orenga ha cometido errores y la dirección técnica ha sido manifiestamente mejorable (lo cual debiera  magnificar más la sobresaliente labor realizada por Scariolo en pasados veranos, ayudado, claro está, por dos seguros de vida a la hora de afrontar partidos decisivos y momentos calientes como son Pau Gasol y Juan Carlos Navarro… dos tablas de salvación de las que Orenga no ha dispuesto) Y es cierto que dando una patada a una piedra encontraremos decenas de entrenadores mejores cualificados que el actual seleccionador. El problema, para empezar, es que la mayoría de ellos no tienen la posibilidad de acceder al cargo.   


La España del 99, la última sin Pau y Navarro hasta hoy.


Como todo el mundo ya debería saber la ACB (que no la FEB) mantiene una norma según la cual un primer entrenador de club ACB no puede ser seleccionador nacional ni tener relación con el staff técnico de la Federación. Olvídense por tanto de Sergio Scariolo (Laboral Kutxa), Joan Plaza (Unicaja), Xavi Pascual (Barcelona), Aito García Reneses (Cajasol), José Luis Abós (Cai Zaragoza), Txus Vidorreta (Estudiantes), Pablo Laso (Real Madrid), Salva Maldonado (Joventut), Sito Alonso (Gipuzkoa Basket), Pedro Martínez (Gran Canaria), Moncho Fernández (Obradoiro), Oscar Quintana (Murcia), Velimir Perasovic (Valencia) y tantos otros que conforman lo más granado de nuestros banquillos. Técnicos de contrastada categoría y gran conocimiento de nuestro baloncesto. No se puede acceder a ellos. 

Partiendo de esta limitación el panorama se estrecha considerablemente a la hora de pensar en a quien otorgar las riendas de nuestra selección. Se podría pensar en algún “nombre” (lo cual a veces no implica “hombre”) ilustre del baloncesto europeo, con el riesgo de que su desconocimiento del baloncesto español traiga más desastre que orden (y ahí están los casos de Ettore Messina en el Real Madrid o Jasmin Repesa en Unicaja), por no hablar de los que ya están comprometidos con otras federaciones (Pianigiani con Italia o Maljkovic con Eslovenia) Habrá quien piense en un intento de limar asperezas con el gran Pepu Hernández, el hombre que nos hizo campeones del mundo e imprimió las señas de identidad de esta selección, pero es realmente difícil solucionar problemas de egos y en ese sentido cuando esta federación ha sufrido “desencuentros” tanto con técnicos como con jugadores se ha optado por pasar irremediablemente página. Por otro lado hay que recordar que la trayectoria de Pepu tras dejar la selección es más bien pobre, con dos etapas en Joventut y Estudiantes escasas de buenos resultados (rescisión de contrato en el primer caso, y cesado fulminantemente en el club colegial), con todos los respetos al gran Pepu, no parece que sea precisamente la panacea actual del baloncesto español. Casos como los de Mario Pesquera o Javier Imbroda, sinceramente, no creo que merezcan ni ser tenidos en cuenta hoy día a menos que queramos que nuestro baloncesto retroceda dos décadas. 

Con todo esto la decisión de continuidad y de apostar por alguien “de la casa” lejos de parecer descabellado se antoja como la solución de mayor normalidad para nuestro baloncesto. Juan Antonio Orenga lleva 11 años en la FEB, ha sido campeón continental con la Sub20 en 2011 (sin perder un solo partido en aquel torneo), y ha sido segundo de técnicos como Aito o Scariolo. Algo sabrá de esto (aunque no tanto como el aficionado de sofá que ve el basket televisado cerveza en mano, claro, que esto es España), algo habrá aprendido, y algo más aprenderá.    


El oro Sub20 en Bilbao. Orenga abriéndose camino.


He llegado a leer (en esos blogs populares a los que todo les parece mal y tienen tanto éxito) que la designación de Orenga como seleccionador nacional era un insulto al baloncesto español. Tal cual. Habría que preguntarles a quienes piensan así si cuando grandisimos técnicos como Joan Plaza o Xavi Pascual obtuvieron por fin la confianza merecida para ser primeros entrenadores de nada menos que los dos grandes de nuestro baloncesto, aquello también fue un insulto (seguro que también lo pensaron, luego se la tendrían que envainar, claro) Quizás que Pablo Laso, el hombre que ha devuelto al Madrid a la senda de los triunfos (y del buen baloncesto), fuese fichado en su momento como primer entrenador blanco pese a su escaso bagaje también habría que considerarlo un insulto. O que los Boston Celtics hayan confiado la dirección técnica de su equipo a un joven entrenador universitario sin experiencia en la NBA, ¿por qué no?, sea un insulto a todo el baloncesto estadounidense. En fin, aficionados que parecen incapaces de ver más allá de los Messina, Obradovic o Maljkovic y que si por ellos fuera jamás un segundo entrenador podría seguir el paso lógico de convertirse alguna vez en primero. 

Intuyo que en esta decisión de la FEB algo habrá pesado la opinión de los jugadores, al fin y al cabo los grandes protagonistas de esto. No me parece mal, al contrario. Pese a que siempre se ha criticado (por los de siempre) la autogestión de este grupo de baloncestistas, hay que recordar que ha sido precisamente esa autogestión la que ha ayudado a la impresionante recolección de éxitos obtenidos por esta selección en el siglo XXI. La autogestión lejos de ser nada negativo es una garantía de comodidad para los trabajadores que rendirán mucho mejor en un ambiente confortable que bajo la tiranía del látigo. Esto vale tanto para el deporte profesional como para cualquier empresa. ¿O me va a decir cualquiera de ustedes que no trabaja mejor si se sabe poseedor de cierta flexibilidad para trabajar “a su ritmo” que cuándo tiene al jefe encima? Para los enemigos de la autogestión, basta recordarles como acabó una de las mejores selecciones serbias de la historia, en su propio Eurobasket de 2005 en Novi Sad entrenada por precisamente uno de los técnicos más disciplinados y férreos como Zeljko Obradovic. Se lo digo yo: a puñetazos en el vestuario después de no pasar de la segunda fase. Ahí estaban jugadores como Bodiroga, Milicic, Avdalovic, Radmanovic, Rakocevic, Jaric, Rebraca, Krstic… casi nada. Pues bien, entonces, ¿qué preferimos, que los nuestros jueguen a la pocha y se tomen unas cañas o que se acaben liando a puñetazos soltando toda la tensión acumulada? 


En definitiva, otra decisión de la federación más exitosa del deporte español que seguirá dando que hablar y siendo cruentamente criticada… y mientras tanto, la colección de medallas que sigue aumentando. Que alguien me lo explique.  

lunes, 23 de septiembre de 2013

LA EDAD DEL BRONCE


Otra medalla para la colección. Que nadie nos la amargue.


España tercera en el Eurobasket de Eslovenia. Bajamos dos peldaños respectos a los dos últimos torneos continentales, por lo que el bronce parece saber a poco en una selección acostumbrada a mayores éxitos y que siempre vive dentro de la mayor exigencia, pese a que en este verano las ausencias podían hacer comprensible cierta falta de brillantez anterior. Buen resultado final, pero la sensación de que podíamos haber hecho más y de que nuestros propios errores nos condenaron a la lucha por el tercer puesto. Sentimiento generalizado entre la mayoría de las selecciones dentro de un Eurobasket con un nivel de juego bastante discutible y en el que casi todos los equipos se van con la sensación de no haber hecho su mejor baloncesto. 

Pero ocupémonos de lo nuestro, y ya haremos más adelante un análisis global del campeonato. Este fin de semana vimos como un triple fallado desde la esquina por José Calderón nos dejaba fuera de la final, como un guiño al pasado reciente y ese Mundial de Japón donde Andrés Nocioni erraba en la misma posición para certificar que la “generación dorada” del baloncesto argentino daba relevo a la de los “Juniors de oro” de la canasta española. Desde entonces nuestra impecable e implacable cosecha presenta un oro mundial, dos platas olímpicas, dos oros europeos, una plata europea, y un bronce europeo. Este es el botín de los maravillosos últimos ocho veranos. Una época inolvidable para cualquier amante de este deporte de este país. Y una vez más, en El Tirador hemos de decir que lo que menos nos ha gustado de la participación española en el campeonato ha sido el excesivo ruido generado alrededor cuando han llegado las derrotas y tropiezos. Y desde luego sabemos que no habrá alabanzas por un bronce que no es regalado si no muy trabajado ni reconocimiento por todo lo realizado durante estos ocho años increíbles y que difícilmente hubiéramos podido soñar quienes tenemos cierta edad y hemos vivido auténticas travesías en el desierto del baloncesto español. Todo ese ruido, ese alboroto y batir de sables promovido desde redes sociales, blogs, medios de comunicación y una afición mal acostumbrada e incapacitada para el análisis ya que piensa que todo empieza y acaba en nosotros y no comprenden de la dificultad que entrañan este tipo de competiciones. Observo con pena como ese tipo de actitudes garantizan el éxito populista y popular. Lo tenemos claro: en este blog nunca nos vamos a comer un colín ni seremos de esas páginas con miles de visitas y cientos de comentarios. Lo nuestro no interesa. No nos sumamos a ningún linchamiento ni pedimos decapitaciones. Disfrutamos del juego, reconocemos el esfuerzo, alabamos las virtudes y analizamos los errores dentro del contexto en el que suceden. Hablamos de baloncesto, no de chavales jugando a la pocha. Pero pensamos seguir igual. No nos interesa llegar al máximo número de lectores, si no que quienes se acerquen aquí vengan desprovistos de filias, fobias, sectarismos y talibanismos varios. Quien piense que España ha hecho un mal torneo, le pregunto entonces como habría que calificar el campeonato de las 21 selecciones que han quedado por debajo de nosotros, muchas de ellas plagadas de estrellas europeas o jugadores NBA consagrados. Selecciones y federaciones como la croata, eslovena, serbia, italiana, griega, rusa o turca. También me pregunto que pensarán los aficionados de esos países de quienes se quejan de una medalla de bronce. Al igual que la selección de Orenga ayer, permítannos que también nosotros nos coloquemos una pequeña medalla. El 11 de Julio de 2013, es decir, hace más de dos meses, en este mismo blog escribíamos “Hay equipo para pelear por las medallas, pero debemos comprender que el oro no puede ser la máxima prioridad debido a las circunstancias” En esa misma entrada también afirmábamos “Si uno echa un vistazo al resto de plantillas no debiera verse infundido de un excesivo temor, aunque en mi opinión creo que Francia puede ser, por fin, la gran vencedora. El baloncesto galo lleva años viendo como la mejor generación de jugadores de su historia no ratifica su incuestionable calidad reflejándolo en el palmarés. La culpa en una gran medida ha sido de nuestra selección, que les ha derrotado y frustrado una y otra vez en las últimas grandes citas. Esta puede ser su gran oportunidad de darse la revancha” Créannos que somos pésimos a la hora de realizar pronósticos, pero no había que ser demasiado espabilado para comprender que Francia, con sus líderes (Parker, Batum y Diaw… sólo con la ausencia de Noah) se encontraba ante su “ahora o nunca” frente a una España sin sus dos mejores jugadores de la historia (además de Felipe Reyes e Ibaka) Y aún así estuvimos a punto de hacerlo y volverlos a dejar en la cuneta. 

Por lo tanto un torneo con sabor agridulce. Buen resultado final pero errores puntuales que nos han apartado de metas mayores. Creo que nuestros momentos de buen baloncesto han sido muy superiores en cantidad a los malos, pero no en calidad. Es decir, parte de nuestro peor juego llegó en los momentos decisivos, esos en los que nos jactábamos de ser seguros. Eso ha dolido. Nos vamos con una medalla de bronce después de siete victorias y cuatro derrotas. Metemos a Marc Gasol en el mejor quinteto del torneo. A nivel estadístico hemos sido una selección autoritaria. Hemos sido el equipo más anotador del campeonato (78.3 puntos por partido) y el que mejor ha defendido (62.8 puntos encajados) También lideramos en asistencias (¿he oído que no sabemos jugar en equipo?) con 17.1 por partido, hemos sido los máximos recuperadores (7 robos por partido), y también los que más triples por partido (¿alguien dice que no tenemos tiro exterior?) hemos clavado (9.2) En el resto de categorías del juego estamos en todas bastante arriba, pero sin liderar. Buenos números. En lo individual hay jugadores que han hecho algunos de sus mejores partidos históricos con la selección en este torneo, lo cual quiere decir que han sabido dar un paso adelante, pero también es indicativo de la extraordinaria importancia y acaparamiento productivo que han tenido siempre Pau Gasol y Navarro, nuestros dos líderes por quienes ha pasado todo nuestro juego en los últimos años. Tanto que al resto de los jugadores apenas les dejaban “hacer números”, como se suele decir.   


Marc obtuvo el reconocimiento a su gran torneo.


Sobre nuestra primera fase ya realizamos un análisis en este blog, por lo que no vamos a repetirnos. Fue una buena primera ronda con cuatro victorias y sólo una derrota ante los anfitriones. Comenzamos la segunda con demasiadas dudas, dando vida a una Grecia a la que pudimos dejar sentenciada en el comienzo de esa fase. Aquel partido nos condenó a vivir sin margen de error, aunque la victoria de una sorprendente Croacia sobre los helenos permitió que afrontásemos el choque ante Italia sin tensiones de última hora, para acabar realizando un esperpéntico final de partido. Balance de 1-2 en esa segunda fase que no invitaba al optimismo. En el choque decisivo de cuartos nos dimos un buen festín con un partido para el recuerdo también analizado en este blog. Francia nos esperaba en semifinales (en realidad les esperábamos nosotros, que jugamos antes, es una licencia literaria) con el cuchillo entre los dientes. Era su revancha. Pero nuestra salida a cancha fue imponente, mostrando una vez más la mejor defensa del campeonato frente a una Francia que vivía del juego bordado en seda de esa maravilla llamada Tony Parker. 34-20 al descanso. Sacábamos músculo ante una selección a la que muy injustamente hemos tachado en ocasiones de depender del físico cuando el actual baloncesto galo encierra mucho más. Tanto más que les ha hecho, por fin, merecidos campeones de Europa. Con catorce abajo Collet ordenó a sus jugadores ir aún más al límite contra su bestia negra. Más duro, más fuerte. Si morían contra España, que fuera matando. Desde el comienzo del tercer cuarto se vio a nuestra selección más fría y falta de chispa. Francia jugaba duro atrás, pero es que además en ataque despertaban, con un decisivo Diot dando descanso a Parker, y con un tiro exterior que comenzaba a hacernos mucho daño. Poco a poco veíamos menguar nuestro botín de puntos y nos estrellábamos contra la zona gala dirigidos por un Sergio Rodríguez incapaz de leer esa defensa y superado por el exceso de confianza que le otorgó Orenga. España jugo a algo que no sabe hacer: especular. Cuando tuvimos que alargar las posesiones comenzaron nuestros problemas, por no hablar del exceso de bote de nuestros jugadores exteriores y su poca capacidad de hacer circular el balón. El comienzo de la prórroga fue sencillamente infame y sepultó todas nuestras opciones. Nuestra primera canasta en juego en el periodo extra llegó a nada menos que 34 segundos del final del partido, con un Sergio Rodríguez a la desesperada y volviendo a hacer lo que mejor sabe, el juego vertical. Antes de eso tan sólo dos tiros libres de Marc Gasol movieron nuestro marcador. No se puede jugar peor un tiempo extra. Y con todo aún tuvimos una última posesión que finalizó con un estrambótico lanzamiento triple de Marc para buscar una segunda prórroga que no merecíamos.

Y es justo decir que para finalizar el partido contra Croacia ha sido uno de nuestros mejores choques del torneo. Incluso diría que el segundo mejor tras el jugado contra Serbia. Nuestro partido más brillante en ataque frente a una buena Croacia con una imagen muy distinta a la dada en aquel primer partido en el que les apabullamos de manera rotunda (pese a que la diferencia final fue parecida) Un estupendo 50% en tiros de campo destacando los 12 triples anotados en 24 intentos. Un partido para reconciliarnos con el baloncesto y con nuestra selección en un torneo que por momentos ha ofrecido un nivel de juego que preocupantemente nos ha hecho recordar aquellos ignominiosos años 90 en los que triunfaba el baloncesto férreo y especulativo. Algo así como volver a la Edad del Bronce. 


En próximas entregas analizaremos con detalle el papel de cada uno de los protagonistas de la selección, así como el del resto de selecciones participantes.  

jueves, 19 de septiembre de 2013

ESPAÑA TOP MODEL


El desfile


60-90. Como una top model mutilada en una de sus medidas. Así se presenta España en semifinales. Un 6 y un 9 en guiño erótico acomodado entre ceros para mostrar un marcador rotundo y que refleja uno de los mejores partidos en mucho tiempo de nuestra selección. Un partido de videoteca, para recordar. Un golpe en la mesa para silenciar el ruido de los que dudaron, de los que negaron, de los que atacaron, de los que pidieron cabezas, dimisiones, guillotina. 

Los jugadores son los mismos, exactamente los mismos. Claver sigue siendo el mismo jugador sin nivel, Calderón el mismo cestista errático en un Eurobasket infame, Ricky el mismo chaval sobrevalorado, Rudy el mismo jugador que desaparece en los momentos importantes, etc, etc… o eso deberían mantener, en aras de la coherencia, los que dijeron que con esta selección no podíamos aspirar a medallas. Si algo sabe hacer este equipo es cerrar bocas. Lo hicieron el año pasado en Londres. Y no hablemos ya del Eurobasket 2009 en Polonia, cuando desde un importante periódico deportivo se llegó a pedir públicamente la cabeza de Sergio Scariolo al cuarto partido de torneo (el articulista en cuestión, por supuesto, días después no tuvo ni la vergüenza de rectificar, pedir perdón, o admitir que se había equivocado… que más da, tiremos la mierda encima que ya vendrá otro a limpiarla) 

Pero dejemos todas estas disquisiciones de momento, que ya nos ocuparán espacio en este blog una vez acabado el campeonato. Un torneo en el que ahora de repente las expectativas del oro se tornan desmesuradas y tampoco debiera ser así. Francia tiene por lo menos tan buen equipo como nosotros.

Hablemos del partido de ayer. Un marcador tan concluyente que casi se explica por si solo. Rudy fue el primero en iniciar el desfile, que para eso tiene una novia modelo y de pasarelas sabe un rato. Su relevo anotador lo tomó un vertiginoso Sergio Rodríguez en su mejor versión, recordando al jugador que llegó a poner en pie el Madison Square Garden. El Chacho es un genio, y nunca ha dejado de serlo, pese a que hace dos años muchos lo veían capitulado para este deporte. Simplemente necesitaba volver a encontrarse a si mismo. Claver fue otro de los que se sumó a la fiesta, con siete puntos consecutivos en el tercer parcial. Pero brillo anotador al margen todo el equipo deslumbró colectivamente con una defensa de libro, hambrienta, ambiciosa, caníbal en lo individual e inteligente cuando hubo zona. Jugadores gestionados por un (hay que decirlo, porque nadie le va a reconocer nada) buen Orenga que apenas permitió relajaciones (sólo nos ganaron el último parcial, “maqulllando” lo que podía haber sido una paliza aún más histórica) Un encuentro, como decimos, para guardar en la videoteca con una contundente paliza y en la que además los jugadores se pudieron divertir y divertir a los aficionados (ese pase de baseball de Marc para Llull, puro Globetrotters) Un ardor defensivo que destrozó completamente a la joven Serbia y que se puede reflejar en la imagen de Nemanja Bjelica yendo hacía el aro y encontrándose de repente con tres siluetas rojas rodeándole. Un día para no tomar prisioneros. 

Y por la noche Francia, una selección con una trayectoria similar a la española, se deshizo de Eslovenia en un partido que si bien empezó “a lo Maljkovic”, con escasa anotación, defensas férreas, baloncesto controlado y posesiones largas, pronto, para fortuna del espectador, fue tomado por los auténticos protagonistas: los jugadores. Y en ese sentido el duelo Dragic-Parker estuvo a la altura de las expectativas. ¡Qué jugadorazos! Pero fue el genio de los Spurs el primero en cambiar el ritmo del choque, otorgando a su equipo ventajas no concluyentes pero que ya rondaban los diez puntos y obligaban a Eslovenia a jugar a arreones y bajo la inspiración de un vertical Goran Dragic, quien si en la primera parte apenas había encarado el aro, en la segunda se olvidaba de la pizarra de Boza y se echaba el equipo a la espalda para intentar dar vida a Eslovenia. No pudo ser. En esta ocasión la ebullición anímica del graderío no fue suficiente. Francia fue superior. Tiene mejores hombres, y un equipo más completo y batallador a ambos lados de la cancha.   


"Este juego es mío".


El viernes será otra historia. Creo que Francia es el rival que nos puede poner en más aprietos de todo el campeonato y que estamos ante una final anticipada. Y lo es porque sin duda el Eslovenia-Francia fue una semifinal anticipada. 


De momento disfrutemos de lo logrado. El primer objetivo, la lucha por las medallas, ya está conseguido. España brilló en la Pasarela Ljubljana.  

miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL ESTADO DE LAS COSAS (II)



Ivkovic, otra vez en el camino.

Ayer dedicamos nuestra entrada a analizar única y exclusivamente a la selección española llegado el decisivo momento de afrontar los cuartos de final, pero es necesario echar un vistazo al global del torneo que hoy comienza sus eliminatorias de las cuales saldrán los cuatro equipos que tendrán el honor de luchar por los metales. 

Y nos toca precisamente a nosotros abrir fuego contra la Serbia del profesor Ivkovic y su escuela de jóvenes talentos. Dusan Ivkovic, el hombre que reflotó el baloncesto serbio después de que tocase fondo con esa brillante pero indolente generación anterior que acabó a puñetazos en los vestuarios de su propio Eurobasket celebrado en Novi Sad. No han encontrado desde la plata de 2009 (cayendo contra España... al año siguiente se vengaron con aquel triple de Teodosic) la deseada continuidad, pero en este campeonato están dejando muy buenas sensaciones pese a no contar con algunos de los más brillantes nombres del baloncesto serbio actual y habituales a la hora de defender la elástica de su país (el citado Teodosic, Keselj, Macvan…) De hecho se diría que juegan mejor sin el concurso del genial base del Fenerbahce, en ocasiones una auténtica ruleta rusa para sus propios compañeros. El sobrio Stefan Markovic (ausente ante Francia, pero que seguro estará a disposición de su entrenador esta tarde) ha hecho olvidar a Teodosic, y junto al talentoso Nedovic forman uno de los mejores back-courts del torneo. La gran estrella es ese pívot de movimientos de seda llamado Nenad Krstic, quien a sus 30 años está en plena madurez baloncestítica y está realizando un campeonato a la altura de las expectativas. El completísimo Nemanja Bjelica es un apoyo fundamental para el pívot del CSKA, y el eficiente Bogdan Bogdanovic (no confundir con el croata Bojan) completa un quinteto titular temible y en el que basa Ivkovic gran parte de sus aspiraciones. Su rotación no es muy amplia, y sólo el joven escolta Kalinic y el duro pívot Katic (no sería de extrañar verlo de titular hoy por Bjelica con la misión de dar cera a Marc) parecen disponer de minutos de calidad desde el banquillo. En fondo de armario semejamos claramente superiores, pero como sus estrellas tengan el día puede ser equipo de medallas perfectamente. Pese a haber sido primeros del grupo E su balance es similar al español: cinco victorias por tres derrotas, derrotando a Lituania, Bosnia, Letonia, Bélgica y Francia, y cayendo frente a Macedonia, Montenegro y Ucrania. 

A la noche tendremos a nada menos que Francia y Eslovenia luchando por un puesto en semifinales. Eran dos de los grandes favoritos por el oro y ahora una de ambas selecciones tendrá que conformarse por luchar por el quinto puesto. Pierda quien pierda, su torneo habrá sido un fracaso. Esto se debe a la tremenda irregularidad francesa, quienes también acuden a cuartos con el balance “de moda” (cinco victorias, tres derrotas) Los galos han ofrecido momentos de baloncesto sumamente brillante junto a otros de ignominia e indolencia total (vamos, más o menos como España) Eslovenia, para no ser menos, también llega a esta cita después de ocho partidos con un balance de 5-3 (se ve que lo de irse de ciertos partidos no es patrimonio exclusivo del equipo de Orenga) Estamos ante el auténtico partidazo de los cuartos de final, absolutamente impredecible, y con el duelo de los dos mejores bases de la competición: Dragic frente a Parker. Lo que si podemos pronosticar es que los eslovenos tendrán a doce mil almas en las gradas empujando como un solo hombre.   


Parker frente a Dragic. El duelo de la jornada.


Italia se las verá mañana contra Lituania. Ese partido que durante tantos minutos de nuestro último partido de la segunda fase creímos nuestro. Los de Pianigiani hicieron una primera ronda soberbia e impoluta pero dejaron dudas en la segunda fase, cayendo ante Eslovenia y Croacia. Aún así siguen siendo uno de los equipos más fuertes del campeonato y su baloncesto resulta de lo más atractivo. Italia ha vuelto. Es una buena noticia. Siguen siendo el segundo equipo más querido en las gradas debido a su cercanía con Eslovenia. Lituania llega, al igual que Italia, con un balance de seis victorias y dos derrotas. Sólo cedieron al abrir el torneo ante Serbia y cerrando la primera fase contra Bosnia (de hecho estuvieron muy a punto de quedarse fuera) Y lo que son las cosas, de clasificarse a la segunda fase con mucho sufrimiento a arrollar en la misma y no perder ni un partido. Están fuertes, y se muestran como un equipo muy coral, con muchos jugadores aportando y rotación larga. Un equipo que claramente ha ido de menos a más. Será un partido bonito. 

Y cierra las eliminatorias el que parece el duelo más desigual. Una Ucrania sorprendente capaz de meterse entre los ocho mejores frente a la Croacia de Repesa que presenta los mejores números del torneo… todo eso después de perder por 28 puntos frente a España y poner unos pírricos 40 puntos en su casillero. A partir de ahí siete victorias. Son el equipo más reboteador (43.1 por partido) y tienen la tercera mejor defensa del torneo entre los equipos que siguen vivos, dejando a los rivales en 70 puntos por partido. Ucrania, liderados por el veloz base Eugene “Pooh” Jeter y el artillero Sergiy Gladyr (2.4 triples por partido, líder de la categoría entre los jugadores que siguen compitiendo), llegan al partido decisivo con, como no, un balance de 5-3, y siendo el equipo más triplista del torneo (9.5 por partido), sin duda su gran baza. Croacia parece muy favorita, pero a estas alturas a ver quien les dice a los de Fratello que no deben seguir soñando.    


Gladyr saca brillo al fusil.


Un dato interesante, de los ocho cuartofinalistas tres pertenecían a nuestro grupo inicial, el C. Croacia, España y Eslovenia. Quizás debamos valorar este dato. Del A se cuelan Francia y Ucrania, del B Serbia y Lituania, y del D, que parecía el más fuerte, sólo Italia. Con Rusia, Grecia, Turquía y Francia o Eslovenia fuera de la lucha por las medallas, muchos de los pronósticos iniciales se han ido al traste. La Europa del Este resurge con fuerza y coloca a cinco equipos entre los ocho finalistas. Bien pudieran darse unas semifinales exclusivas en ese sentido, con Serbia-Eslovenia por un lado y Lituania-Croacia/Ucrania por otro. 

martes, 17 de septiembre de 2013

EL ESTADO DE LAS COSAS


Descanso en Ljubljana. Víspera de destrucción, que cantaba Barry McGuire, y eso mismo debe estar pensando Juan Antonio Orenga al frente de una selección española agotando la paciencia de unos aficionados mal acostumbrados y en ocasiones demasiado injustos y desmemoriados. 

“Calderón está haciendo un campeonato infame”, “Víctor Claver no tiene nivel”, “Rudy Fernández desaparecido una vez más”, “Ricky Rubio es un jugador sobrevalorado”, “Sin Navarro y sin el Gasol bueno no somos nada”, “Son una banda”, “Orenga no puede ser seleccionador”, etc, etc, y una larga lista de dolorosos “etc”… así respira España después de nuestra tercera derrota. Dan ganas, visto lo visto, de decirle a José Luis Sáez que coja a la expedición y se la traiga de vuelta cuanto antes. “Chicos, que mejor no nos presentamos ante Serbia”. Es más, viendo algunas reacciones incluso debería cerrar el chiringuito de una federación que verano tras verano no ha parado de darnos alegrías y recolectar medallas para nuestro deporte en distintas categorías y tanto en masculino cómo en femenino. El cainismo nacional más desatado que nunca. 

No se trata de defender desde aquí a la selección. Desde luego en El Tirador tampoco estamos disfrutando un pimiento con nuestro papel hasta el momento (ni con el torneo en general, con un nivel de juego escaso en calidad como ya hemos comentado y en el que técnicos pacatos y del viejo y feo estilo noventero como Repesa o Maljkovic son los que están triunfando) y ayer nos tirábamos de los pelos tras el esperpéntico final contra la escuadra azzurra. Pero no nos vamos a sumar al linchamiento general. No nos sale del teclado. No olvidamos todo lo que nos han dado (y que aún nos pueden dar) la mayoría de estos jugadores.

Y ahora vamos con las críticas, tratando de buscar explicaciones al porque esta selección alterna momentos realmente brillantes y soberbios (o a ver si cuando hemos dejado a Croacia, equipo más en forma del campeonato, en 40 puntos, o ayer cuando dominábamos a placer a Italia no ha sido así) con desconexiones impropias de lo que siempre ha sido un grupo ganador y competitivo. Desconexiones que además nos han costado tres derrotas que instalan la duda ya acomodada como compañera de viaje dentro de este grupo. Posiblemente nuestro análisis, nuestro intento de escarbar en nuestros errores, no guste, ya que escapa al simplón “somos una banda”. Ya estamos acostumbrados.   


Calderón fuera de sitio, un experimento que no funciona.


Hablemos de líderes, que al fin y al cabo son los que te hacen ganar y perder partidos (y campeonatos) Siempre hemos mantenido que esta selección actual, la de este verano, partía con tres grandes líderes por encima del resto en base a su calidad, jerarquía, galones y experiencia. En este orden: Marc Gasol, José Calderón y Rudy Fernández. Con Marc y Calderón, jugadores NBA consolidados, como nuestras primeras espadas. 

No parece haber dudas sobre el rendimiento de Marc, y menos después de su colosal y homérica exhibición de ayer contra Italia. Un partido para los anales de su particular historia dentro de la selección, pese a la derrota. Pero cabe preguntarse, ¿nos está lastrando la excesiva dependencia de Marc Gasol?, ¿estamos desperdiciando y despreciando otras armas por la tendencia de que todo empiece y acabe en el de Sant Boi? El dato de que Marc haya perdido ya 20 balones en el torneo es apabullante. Dudo mucho que ningún otro pívot haya perdido tantas posesiones, y desde luego es el jugador de nuestra selección que más bolas ha perdido (doblando a los siguientes en la lista, Llull y Rudy, con 10) Creo que cualquiera que entienda de este deporte coincidirá conmigo en que los jugadores más proclives a perder balones, y la estadística lo demuestra, son los bases. Es la propia lógica de tratarse de quienes acumulan más tiempo el balón en sus manos. Que nuestra gran referencia interior sea quien más balones regale al rival indica algo antinatural en nuestro juego, una especie de descabezamiento abstracto de quien es culpable en parte Orenga (ahora algunos echarán de menos a Scariolo), pero también el propio jugador, de quien es loable su intento de convertirse en una especie de “point-center”, un “all around player” al estilo LeBron James, pero quien debiera darse cuenta de que dentro de la zona es donde es imparable de verdad y mejor para nuestros intereses sería que la convirtiese en su hábitat natural. El Marc a seis metros del aro congelando el balón a una mano, en una imagen ya demasiado habitual, chuleando a rivales y compañeros (que te la enseño, que te la paso, que sí, que no…) lastra demasiado unos ataques estáticos que están siendo, una vez más, nuestras más grandes lagunas. Nuestro pívot no puede retener el balón tanto tiempo tan lejos del aro dejando que nuestras posesiones acaben siendo casi agónicas. 

¿Qué hay sobre quien debía ser nuestra otra gran referencia, José Calderón? Desgraciadamente se le ve ausente y desaparecido en su nuevo rol de escolta tirador. El nuevo jugador de los Mavs declaraba en una magnífica entrevista en el último número de la revista Gigantes que Orenga le había pedido ser el “navarro” (si tal cosa es posible) del equipo. Su excelso 46% en triples la pasada temporada en la mejor liga del mundo parecía suficiente aval para que el extremeño se convirtiera en nuestra metralleta. Pero hasta la fecha, y obviando el recital anotador ante Finlandia, el experimento no ha funcionado. Sus 9.4 puntos por partido parecen insuficientes para quien debiera ser nuestra primera opción ofensiva en el perímetro. Eso sí, su muñeca sigue caliente (18 de 37 en triples, fantástico) Un dato muy intranquilizador: sólo ha lanzado tres tiros libres. Necesitamos a un Calderón más agresivo y vertical que no rehuya el contacto. 

No creo que Rudy esté haciendo un mal campeonato. Una vez más hay que recordar su generosidad y estajanovismo al convertirse en relevo forzado de Carlos Jiménez y tener que ocupar esa posición de tres, de alero alto, que le obliga a la lucha y la pelea con jugadores más altos y fuertes que él. Y Rudy no se arruga. Es nuestro máximo recuperador de balones, nuestro segundo máximo anotador y nuestro tercer máximo reboteador. Está cumpliendo. A Ricky Rubio podríamos situarlo en un escalafón intermedio dentro de la jerarquía de la selección. Es nuestro jugador más joven, luego no puede exigírsele lo mismo que a un veterano como por ejemplo Calderón. Pero también es cierto que el del Masnou ya vive su tercer Europeo a pesar de su edad. Puede dar mucho más de sí, y da la sensación de que definitivamente el baloncesto FIBA es una carga para él. 

¿El resto?, a sumar en lo que pueden. Especialmente en el caso de un magnífico Víctor Claver, creciendo desde el partido frente a Grecia y otro de los jugadores con quienes más injustas están siendo las críticas. Ayer hubo una jugada absolutamente paradigmática en ese sentido. Contrataque del alero de los Blazers que se va como un rayo hacia el aro buscando el mate… y se encuentra con un soberbio tapón del nuevo jugador de los Pistons Luigi Datome (al que espero que en la MoTown le obliguen a cambiar de peinado, por cierto, pero esa es otra historia) A toro pasado parece que Claver pecó de ingenuo y debió esperar a forzar la falta del italiano, pero precisamente una de las cosas que más se le han achacado al valenciano es su indolencia y falta de carácter y determinación. Ayer en esa jugada fue sobrado de ambas cosas… ante el pitorreo generalizado de la afición. Más cainismo, más madera.   


La potencia, sin control...


Llull notando en exceso su hematoma en las costillas. Está tocado. El Chacho con su habitual y maravilloso juego sin red (y en ese sentido fue extraño verle errar dos tiros libres decisivos en nuestra última jugada antes de la prórroga, siendo un jugador que se maneja sin miedo al fallo, como ajeno a cualquier presión) San Emeterio y Mumbrú desaprovechados en ataque (el ataque estático de nuevo, nuestro asignatura pendiente, esa que tan bien solucionó Scariolo y tan poco se lo reconocieron), Rey, esforzado, y Aguilar y Gabriel definitivamente no cuentan. Esto es lo que hay, ¿llegará para ganar a Serbia? No veo porque no. En las principales casas de apuestas parecen opinar lo mismo, ya que España sigue siendo la principal favorita en los pronósticos y por tanto la peor pagada de cara a alzarse con el título. Se ve que por ahí fuera no dudan tanto de nosotros. 


“You don’t believe, we’re on the eve of destruction”, cantaba Barry McGuire. Los cuchillos ya están afilados para que mañana de los nuestros no quede ni el utillero.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

RICKY Y RUDY DAN LA CARA


¡Qué bueno que vinisteis!

Como rememorando aquellos (no tan) viejos tiempos del Joventut de Aito García Reneses, ganador de una Eurocup, una Uleb y una Copa del Rey en apenas tres años gracias al concurso de estos dos genios de nuestro baloncesto, la selección española de Juan Antonio Orenga ha tenido en la ex –pareja verdinegra a su principal fuente de recursos dentro de un grupo en el que colectiva e individualmente casi todos han aportado. El balance es realmente positivo, por lo que nos apetece desmenuzarlo un poquito. 

Cinco partidos disputados, con cuatro victorias y una sola derrota frente a unos anfitriones desatados en los minutos finales. Los cuatro encuentros ganados lo han sido de una manera apabullante y desde el aplastamiento, con unos números defensivos brutales, históricos. Un trabajo atrás que es absolutamente un seguro de vida y que debe marcar el camino hacia nuevos éxitos. 

Como no podía ser de otro modo, presentamos las mejores estadísticas defensivas del campeonato. Tan sólo 53.8 puntos por partido permitidos. Una barbaridad. El siguiente en la lista ya lo vemos a casi 14 puntos de diferencia (Finlandia, con 67.4) Estamos fuertes en el rebote, aquello que tanto nos hacía dudar (terceros con 39.4 rechaces por partido, por detrás de Croacia con 40.2 y nuevamente la sorprendente Finlandia con 39.6) Siguen las buenas sensaciones defensivas si nos atenemos a las recuperaciones, donde también lideramos (8 por partido), y en la otra gran categoría defensiva, los tapones, aparecemos segundos con 3.4 (por detrás de la eliminada Rusia, con 4 por partido) Las “malas” noticias podrían llegar en ataque, donde el margen de mejora es notable, pero aún así vemos datos para el optimismo. Y es que también somos líderes en asistencias (17 por partido), síntoma de la generosidad en ataque con la que juega este equipo. No obstante y como tratamos de explicar, es en ese lado de la pista donde más debemos progresar. Ocho equipos anotan más que nosotros y nos bajan hasta la novena posición (73.8 puntos por partido, muy por debajo de la primera, Francia, con 80.6) Nuestro 43.6% en tiros de campo nos sitúa igualmente en novena posición en tal estadística (lidera Grecia con un brillante 52.8%), subimos un poco en tiros libres, pero también es mejorable (71.3%, sexta posición, lidera Montenegro, eliminado, con 76.3%) En general muy buenos números sobre todo atrás, pero con la obligación de mejorar nuestro ataque para que la candidatura al oro cobre aún mayor fuerza. 

En lo individual, como hemos recalcado, la doble R Ricky-Rudy se muestra como la más activa hasta el momento, con buenas aportaciones de Marc Gasol. A priori nuestros tres líderes, por experiencia, jerarquía y galones, deberían ser Calderón, Marc y Rudy. El base extremeño se está reservando para los momentos calientes, donde su veteranía y buena muñeca serán factores decisivos. El pívot de los Grizzlies después de recibir hasta en el carnet de identidad en los primeros partidos ha ido jugando un poco a medio gas a medida que la primera fase iba concluyendo y nuestra clasificación se veía plácida. Y Rudy, como siempre, aportando en todo, y además recuperando su mejor versión anotadora (es nuestro líder en ese aspecto, 11.6 puntos por partido, seguido por Ricky con 10.8 y Marc con 10.4, únicos tres jugadores que sobrepasan la decena de puntos por choque)    


Todos contra Marc


Permítanme llegado a este punto hacer una digresión sobre Ricky Rubio, ya que a poco que sean seguidores de este blog sabrán de nuestra devoción por quien consideramos uno de los mayores magos del baloncesto actual. Para continuar con la esperpéntica tradición de este país, al genio más precoz en la historia de nuestras canastas también se la criticado y atizado en ocasiones buscando magnificar sus escasos defectos y minimizar la extraordinaria cantidad de virtudes que le han llevado a con tan sólo 22 años poseer uno de los mejores palmarés europeos y ser un base titular NBA totalmente consolidado. Son pocos y cada vez son menos, pero Ricky también tiene sus “haters”, y como todos los “haters” ni atienden ni atenderán a razones. Viven con la cantinela de que Ricky tira mal, y se tirarán diez años así como quienes se han tirado diciendo que Casillas “iba mal por alto”, luego llegará algún inventor del deporte que siente a estos genios y dirán, diez años después, “¿lo ven?, ¡yo tenía razón!” Y ahora El Tirador ha de escribir algo, tal y como lo siente: a mí un Ricky anotador, de 15 o 20 puntos por partido, no me dice especialmente tal cosa. No, no me he vuelto loco. La razón es que hay en el mundo decenas, centenares, de bases anotadores. Das una patada a una piedra y encuentras un base anotador. Ricky es otra cosa, y eso es lo que le hace diferente. No obstante si la nueva versión anotadora de Rubio sirve para tapar bocas, bienvenida sea. Con Ricky ocurre algo curioso. Es el primer base en la historia al que se la ha criticado su altruismo y generosidad en el juego. Es como si alguien criticase a Mutombo por poner excesivos tapones. Una locura.   


El estigma del niño prodigio.


Y ahora volvamos a la selección, con  Rudy erigido en primer espada. Otro jugador injustamente criticado, cuando su participación en el combinado nacional en los últimos tiempos ha sido otra demostración de generosidad y de esfuerzo, al convertirse en heredero de Carlos Jiménez como el mayor estajanovista del equipo. Al no confiar, primer Scariolo y más tarde Orenga, en ningún alero alto al que darle galones en la selección, Rudy se ha reconvertido en un tres encargado de hacer en ocasiones el trabajo sucio, desgaste defensivo, y arrimar el hombro en el rebote. Los que sólo ven en el baloncesto una cuestión de puntos evidentemente no se lo han sabido agradecer. Lo cierto es que el mallorquín se ha echado la selección a la espalda siendo hasta el momento nuestro máximo anotador (los citados 11.6 puntos por encuentro), máximo recuperador (1.4), segundo máximo reboteador (5.6) y taponador (0.6) Además está lanzando con un magnífico 48.8% (44.4 en triples, 8 de 18) y un 80% en tiros libres. Casi nada, y sólo necesitando 22.4 minutos por partido. Sin duda alguna nuestro mejor hombre hasta el momento. Tras él Ricky presenta sus lustrosos 10.8 puntos por partido, liderando además en asistencias (3.8) y secundando también a Rudy en robos (1.2) Tampoco pierde de vista el rebote, donde es quinto (2.8 por partido) Y ojo a sus porcentajes de tiro, lanzando con un 52.6% de efectividad, muy por encima del resto de nuestros jugadores exteriores, y sólo por detrás de Xavi Rey (66.7%) 60% en triples (3 de 5), y a mejorar en los tiros libres (73.3%, 11 de 15) Es el segundo jugador que más va a la línea, ya que es nuestro segundo jugador que más faltas recibe, por detrás, como no, de un Marc Gasol que acaba “calentito” la mayoría de los partidos. Ricky sólo está necesitando 21 minutos por partido para presentar esta magnífica producción.

Lo dicho, Ricky y Rudy dan la cara.
  

lunes, 9 de septiembre de 2013

EUROPA HA MUERTO



Bauermann y el ridículo polaco.



Nos valemos del título de una conocida canción del grupo asturiano Ilegales (banda muy apreciada por El Tirador, dicho sea de paso) para nominar de manera realmente contundente la entrada de hoy. Y es que el presente Eurobasket 2013 de Eslovenia está dejando un nivel de juego tan pobre hasta el momento que nos ha hecho retrotraernos a décadas atrás, antes de la vigorosa actualidad que vive este deporte. No obstante somos optimistas y creemos que esto es un caso puntual. El torneo es largo y muchos equipos están jugando con el freno de mano echado, sabedores de que la dosificación de esfuerzos y la gestión de las emociones son clave, y que de nada vale vaciarse en la primera fase en lo que realmente es una carrera de fondo. Vamos a analizar un poco como está cada grupo tras el fin de semana y a la hora de afrontar la última jornada. 

En el Grupo A sólo Francia es ya equipo de segunda ronda con un balance de 3-1. Como Alemania ya no tiene posibilidades, la derrota que inflingieron a los galos no tendrá efecto para el equipo de Collet, que puede pasar “limpio” si derrota a Bélgica. Ucrania, pese a presentar mismo balance que Francia, necesita ganar a Gran Bretaña, o en caso de derrota confiar en una victoria francesa frente a Bélgica (por lo tanto es casi seguro que los de Fratello estarán en la segunda fase) Tanto belgas, como británicos, como israelíes, aún manejan opciones de clasificación. Bélgica y Gran Bretaña dependen de si mismos. Si ganan sus respectivos partidos ante Francia y Ucrania, están dentro. Los belgas lo tienen complicado debido al rival, pero aún siendo derrotados podrían clasificarse si Gran Bretaña o Israel (no ambos) ganan su partido, y también si británicos pierden y Alemania vence a Israel. De modo que no les pinta mal. Israel, pese a su horrible primera fase, aún puede colarse si gana a Alemania y Francia y Ucrania derrotan a Bélgica y Gran Bretaña, lo cual no parece nada descabellado. Y Gran Bretaña, como decimos, depende de si misma. No hay más cábalas. Aunque Ucrania está realmente fuerte. La lógica (es decir, la apuesta por la calidad de las plantillas) me haría apostar por Ucrania e Israel acompañando a Francia, pero en una primera fase que empezó loca, nada es descartable para su cierre. 

El Grupo B sigue estando apasionante, aunque Serbia ya es matemáticamente equipo de segunda fase. Queda por ver si pasan “limpios” o arrastran su derrota frente a Macedonia. De ello depende, claro está, que el equipo de la bandera de los ocho rayos se clasifique o no. Los de McCalebb necesitan ganar por más de 9 puntos a Letonia y esperar una derrota bosnia frente a una Lituania que necesita ganar para no tener que esperar el resultado entre letones y macedonios. Letonia, con balance 2-2, tiene no pocas opciones de presentarse en la siguiente ronda. Lo harán si ganan su partido contra Macedonia, como es lógico, pero aún perdiendo podrían seguir adelante si pierden Bosnia y Serbia. Y aún ganando Serbia (partido a priori fácil, contra Montenegro), los letones estarán vivos si su derrota frente a Macedonia es por debajo de los 10 puntos de diferencia. Bosnia necesita ganar a Lituania y esperar una derrota letona, o ganar de más de 9 puntos para no depender del resultado letón. Bastante complicado. Montenegro, pese a la buena imagen mostrada, no tiene opciones, ya que sale perdiendo en todos los empates posibles aunque gane su partido frente a Serbia. Esas derrotas por un punto frente a Macedonia y Letonia como les estarán pesando ahora. Resultados aparte la selección de Montenegro ha vivido otro momento de indisciplina deportiva por parte de Vladimir Dasic, apartado de su selección y sumando un capítulo más a una carrera llena de despropósitos por parte de un jugador con tanta calidad como escasa profesionalidad. Una pena.    


Dasic la vuelve a liar.


Vamos con nuestro grupo. Después del tropiezo ante Eslovenia hemos arrasado respectivamente a la República Checa y a Polonia. Estamos matemáticamente clasificados, y todo parece indicar que nos llevaremos la derrota eslovena, ya que aunque los anfitriones no están en segunda ronda de manera matemática, sólo una victoria de Chequia por dos puntos a Croacia unida a una derrota eslovena por más de 40 puntos frente a Polonia les dejaría fuera. Nuestro encuentro hoy contra Georgia es absolutamente intrascendente, ya que tanto los georgianos como Polonia ya no presentan opciones. Lo de la selección de Bauermann merece comentario aparte. Con diferencia el equipo que peor imagen deja en el torneo, y teniendo jugadores de la calidad de Gortat, Lampe o Kelati. Todo lo contrario que la voluntariosa Chequia, que se la juega frente a Croacia en un partido que es una final para ambos. Prácticamente quien gane sigue, aunque los checos necesitan hacerlo por dos puntos o más (si lo hacen por uno deben esperar una derrota española o bien una victoria eslovena) De modo que es un partido para no perdérselo. 

Por último, en el Grupo D ya está todo decidido. Nuestros tres rivales para la siguiente fase serán Italia (único equipo invicto del torneo), Grecia y la sorprendente Finlandia. Interesante partido el Grecia-Finlandia de hoy, ya que quien pierda pasará a la segunda fase con un balance 0-2 complicado de levantar. Por lo tanto los griegos obligados a ganar para no sufrir posteriormente. Suecia ha cumplido y se va con al menos una victoria (frente a Rusia) Turquía, decepcionante, eliminada y hasta el momento con una sola victoria ante Suecia. Claro que peor es lo de Rusia, con cuatro derrotas en cuatro partidos. Hablamos de la actual medalla de bronce olímpica y europea y de la selección campeona de este torneo en 2007. La ausencia de su gran líder Andrei Kirilenko no es excusa. Su Eurobasket debe hacer reflexionar a su federación sobre como llenar el vacío dejado por David Blatt, después de un verano tumultuoso protagonizado por la espantada de Fotsis Katsikaris. 

En definitiva, a falta de buen baloncesto, aún nos queda emoción. Esperemos que en la segunda fase suba el nivel.    


A ver con que carita volvemos ahora a casa...



viernes, 6 de septiembre de 2013

LA FIESTA ESLOVENA


Realmente intensa la segunda jornada del Eurobasket disputada ayer, en la que inevitablemente tenemos que comenzar por detenernos en la derrota de nuestra selección. En este país hiperbólico y extremista no han tardado en encenderse las luces de alarma e instalarse la duda (sinceramente prefiero no mirar las redes sociales un día como hoy porque imagino que se les estará atizando a gran parte de los jugadores y a Orenga de manera absolutamente injusta y desmedida) sobre las posibilidades de los nuestros. Dejemos clara una cosa: la selección sigue teniendo las mismas virtudes y defectos que tenía antes de este partido. Aspectos que ya hemos tratado de analizar por aquí (excesiva dependencia de Marc, ausencia de un “killer” tirador, lo que obliga a reconvertir a Calderón (46% en triples esta temporada en la NBA) a escolta…), todo esto ya lo sabíamos, ¿a alguien le sorprende? 

La derrota de ayer no es un drama y perfectamente entraba dentro de las previsiones. Hemos caído ante una gran Eslovenia hipermotivada dentro de un ambiente infernal y con una evidente bajada de brazos en defensa por nuestra parte. El “deseo”, ese abstracto motor que hace que las piernas sigan corriendo cuando no queda gasolina y que los brazos lleguen a atrapar rebotes que parecen imposibles, en esta ocasión fue patrimonio del rival. Una Eslovenia que después de verse dominada por los de Orenga durante la mayor parte del encuentro se olvidaron de los pacatos planteamientos de su entrenador Bozidar Maljkovic y comenzaron a correr y a hacer posesiones por debajo de los 10 segundos. Les funcionó. Curiosamente en esta ocasión, el que se suponía que debía ser nuestro ritmo favorito de juego, el ritmo alto y de intercambio de canastas, fue nuestra losa. ¿Cansancio final? Puede ser, sobre todo en el caso de un Marc Gasol que llegó a perder hasta cinco balones en la zona. No podemos exprimirle tanto. Y volvemos al “deseo”, capaz de camuflar cualquier desgaste. No pasa nada, nuestras aspiraciones siguen intactas. Simplemente ayer había una fiesta en Eslovenia en la que no conseguimos colarnos.       


Goran Dragic impulsó el vendaval esloveno


Lo que si es cierto es que el partido de mañana frente a Chequía adquiere una relevancia que no hubiéramos previsto. Y no será fácil. El equipo de Satoransky y Vesely está dando una magnífica imagen (calidad no les falta para ello) y ayer pudieron con una Polonia que aún no conoce la victoria, siendo el único equipo con su casillero a cero en nuestro grupo, ya que Croacia se resarció de la mala imagen dada ante España y con su victoria ante Georgia (que también presenta balance 1-1) mantiene vivas sus opciones de pasar a la segunda ronda. Como decimos, nuestras posibilidades siguen intactas, pero no debemos permitirnos más fallos. A Eslovenia, por otro lado, le queda un camino expedito para finalizar como líderes de grupo.      

El drama, ya que hablamos de emociones fuertes, parece propiedad del Grupo D (de donde saldrán nuestros rivales para segunda ronda) Avisábamos ayer que Turquía y Rusia podían salir muy tocados de esta jornada, y así ha sido, sobre todo en el caso otomano que acumula dos derrotas en tantos partidos y mañana se las verá con nada menos que Grecia. Curioso lo del baloncesto turco, tan próspero económicamente y con tantos jugadores de calidad, pero con una capacidad para decepcionar cita tras cita (al igual que sus poderosos clubes en competiciones continentales) Parece que sólo se motivan cuando tienen la hinchada a favor. En la pequeña y portuaria ciudad de Koper, las gradas sin embargo van con Italia (de Koper a Trieste hay poco más de 10 kilómetros de distancia, para que entendamos porque Italia prácticamente juega como “en casa”) Los de Pianigiani dieron buena cuenta de Turquía dando un auténtico recital con Aradori y Belinelli sacando el fusil y Gentile y Melli confirmándose ya no sólo como el futuro, si no como el reluciente presente del baloncesto transalpino. Esperemos que Italia haya vuelto para quedarse.     


Alessandro & Nicolo, el futuro ya está aquí.


Tampoco pintan bien las cosas para Rusia, quienes confirman que este no debe ser su campeonato. Segunda derrota, en esta ocasión ante una intratable Grecia. Aún así los de Karasev tienen sobrada calidad para ganar los tres partidos restantes y colarse en la segunda fase. De hecho sería lo más lógico. Finlandia se presenta como su rival directo de cara a conseguir la tercera plaza. En estos momentos los fineses presentan dos victorias en dos partidos, pero les queda enfrentarse a Grecia, Italia, y ese duelo frente a Rusia que puede marcar el destino de ambas selecciones.    

En el Grupo A Francia endereza el rumbo dejando en la lona a una voluntariosa Gran Bretaña pero que finalmente sucumbió a la lógica y al poderío galo. Bélgica se rehace tras la derrota ante Ucrania y vence a Alemania para meterse en “la pomada”… y desastre hebreo con una nueva derrota israelí. La selección judía, que parecía capacitada para ser segunda de grupo y sólo perder ante Francia, acumula ya dos derrotas y está al borde de la eliminación. Le quedan tres partidos, uno ante una Francia que no quiere más sustos, y dos ante rivales directos como Bélgica y Alemania. Pintan bastos. La Ucrania de Fratello, a un paso de la segunda ronda. 


Sin grandes sorpresas el Grupo B, donde Serbia se sigue mostrando como uno de los equipos más serios del torneo. Sumaron su segunda victoria frente a una Bosnia que sigue ofreciendo muy poco más allá de Djedovic y Teletovic (horrible partido de Wright) Stefan Markovic (15 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias y 3 robos) hace olvidar a Teodosic. Lituania se recompone tras su primera derrota con una convincente victoria ante una Montenegro en situación delicada (dos derrotas), mientras que Macedonia, que había ganado por un solo punto en la primera jornada vivió ayer la otra cara de la moneda perdiendo por otro tanto ante Letonia y Rice, héroe ante Macedonia, falló la canasta decisiva después de anotar 24 puntos y confirmarse como uno de los mejores anotadores del torneo. En definitiva Serbia encarrilando la clasificación, Lituania enderezando el rumbo, Macedonia sin margen de error, Bosnia casi desahuciada, y  Montenegro y Letonia soñando con dar la campanada y meterse entre los doce mejores. 

jueves, 5 de septiembre de 2013

A FALTA DE BUEN BASKET, MUCHAS SORPRESAS


¡Comenzó lo bueno! Por fin arrancó el Eurobasket de Eslovenia y lo ha hecho cargado de marcadores sorprendentes, quizás para compensar que la calidad y el nivel del juego no ha sido todo lo alto que nos gustaría. Esperemos que vayan llegando los encuentros espectaculares y las grandes figuras saquen lo mejor de si mismos. Echemos un vistazo a lo sucedido ayer. 

Para empezar, admitamos que no tenemos ni idea de esto. Llegamos a sugerir que Gran Bretaña y Alemania eran dos de los peores equipos del torneo y que sólo el enfrentarse entre ellos produciría que no se fuesen de vacío del campeonato. Bien, pues la primera en la frente. Al mediodía era Gran Bretaña quien podía con Israel en la prórroga, después de mandar durante gran parte del choque pero ver como los hebreos encarrilaban el choque en los compases finales. No supieron sentenciar los de la Estrella de David frente a una selección británica sujetada en el brío de un Kieron Achara y su magnífico doble-doble (18 puntos y 13 rebotes) Pero si sorpresa fue el triunfo de la Union Jack, que decir de lo sucedido a la noche con el sonoro tropiezo galo ante una Alemania que si bien es cierto fue capaz de poner en aprietos a los de Collet durante los partidos de preparación, nadie esperaba que cuando llegase la competición tuviese opciones. Recital del base Heiko Schaffartzik, que con 12 puntos, 11 asistencias y 1 robo de balón fue uno de los protagonistas de la jornada. Entre medias Ucrania venció a Bélgica en lo que parecía un duelo directo por la tercera plaza. Partido discreto pero muy disputado en el que el acierto exterior ucraniano fue clave (10 triples de 22 intentos), destacando el joven pívot Zatysev, con 16 puntos (y 4 de 5 en triples) en 19 minutos. De momento una de las revelaciones del campeonato. Pese a todo Francia e Israel siguen siendo las grandes favoritas para ocupar las dos primeras plazas del grupo, pero se abre un amplio abanico de posibilidades de cara a saber quien les acompañará a segunda ronda.   


Parker no fue suficiente.


El Grupo B demuestra que puede ser el más competido (y quizás el de mejor baloncesto en general) En Jesenice se vivió el mejor partido de la jornada, disputado entre Macedonia y Montenegro (el único encuentro en el que ambos equipos han llegado a los 80 puntos) Los macedonios dominaban ligeramente en el luminoso, pero finalmente llegó la remontada montenegrina de la mano de Tyrese Rice, autor de los últimos ocho puntos de su equipo. McCalebb falló la canasta decisiva, que tampoco pudo anotar Chekovski en el posterior palmeo. Letonia ganó con una solvencia inesperada a una pobre Bosnia que apenas rotó y exprimió en exceso el triángulo Wright-Djedovic-Teletovic, y por la noche disfrutamos de un siempre interesante Serbia-Lituania en el que los lituanos, como viene sucediendo últimamente, decepcionaron un poco. Recital de Nenad Krstic (20 puntos y 9 rebotes) en el conjunto de Ivkovic, que lejos de echar de menos a Milos Teodosic, se diría que juegan más cómodos y fluidos sin el genial pero ciclotímico base.

España debutó con una contundencia que ya no recordábamos en este tipo de competiciones. El 68-40 final es un registro histórico, ya que nunca habíamos superado a los croatas por una diferencia tan mayúscula. Los 40 puntos de la selección croata es la peor marca anotadora en un Eurobasket en los últimos 48 años, y hacía 54 años que en un gran torneo no encajábamos tan pocos puntos (hay que remontarse al Europeo de 1959 donde Austria nos hizo 33) Todo esto sin hacer nuestro mejor baloncesto y con la sensación de no descubrir nuestras mejores cartas en ataque, ante una Croacia en la que Jasmin Repesa, ese hombre eternamente circunspecto, asistía a la debacle de los suyos y posiblemente de su ya caduca visión baloncestística. Por el contrario partido plácido para un Orenga armada de tranquilidad delbosquiana que pudo rotar y dosificar a sus jugadores… a excepción de Marc Gasol, que con 34 minutos en pista demuestra que no tiene recambio (preocupante que lo carguemos de tanto minutaje en un torneo a once partidos) Horas antes Georgia y Polonia se habían encargado de abrir fuego en nuestro grupo en otro partido con cierto marcador sorprendente, no tanto por la derrota polaca, que podría entrar en los pronósticos, si no por la diferencia entre ambos equipos. Ciertamente a los de Bauermann no les salió nada, erráticos en el tiro (3 de 16 en triples) y sin poder frenar a un gran Sanikidze (23 puntos y 6 rebotes) bien secundado por un Shermadini (13 y 9) capaz de plantar frente a las torres polacas Gortat y Lampe. La anfitriona Eslovenia debutaba por la noche frente a una Chequía que a punto estuvo de protagonizar otra de las sorpresas de la jornada. Hasta tres balones tuvieron los checos para ganar el partido o al menos llevarlo a la prórroga, pero finalmente los de Maljkovic consiguieron su primera, y muy sufrida victoria. 


Concluímos con el grupo D donde para no variar la tónica de la jornada hubo resultados francamente inesperados. Primero era Turquía, una selección con tanta calidad como indolencia en sus filas, quien se dejaba sorprender por una hambrienta Finlandia en otro partido que sinceramente no conservaremos en las videotecas, y por la noche Italia demostraba que la Rusia post-Blatt mete menos miedo que años anteriores. Sorpresa menor lo de los transalpinos, pero sorpresa al fin y al cabo- Sólo Grecia cumplió con el guión previsto, derrotando con autoridad a Suecia sin necesidad de grandes esfuerzos (Sloukas, el más utilizado por Trinchieri, 24 minutos en pista) Con sólo una jornada disputada y ya se pone realmente interesante este grupo, donde Rusia frente a Grecia y Turquía frente a Italia afrontan hoy duelos casi dramáticos y que les puede dejar al borde la eliminación, algo que nadie hubiera podido imaginar en la segunda jornada.    


Finlandia vivió su particular pasión turca.