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martes, 5 de julio de 2016

"FEAR THE BEARD" EN PHILADELPHIA






La NBA vivió un 4 de Julio (fiesta nacional en Estados Unidos por el Día de la Independencia) de auténtica locura con una serie de movimientos claves para entender lo que será el próximo campeonato, y que pone de relieve que esto no puede ser más que el principio con las cantidades astronómicas que se ven obligadas a manejar las franquicias (y cuando decimos que se ven obligadas es porque literalmente tienen que hacerlo, debiendo gastar un 90% del máximo del límite salarial en sueldos, es decir, unos 85 millones de dólares, o de lo contrarían esas mismas franquicias serán sancionadas por la NBA) Durant hacía estremecer los cimientos de la liga comunicando su marcha a los subcampeones Golden State Warriors, el equipo del 73-9 la pasada temporada, después conocíamos que nuestro mejor jugador de la historia y uno de los agentes libres más codiciados de este verano, Pau Gasol, ponía rumbo a San Antonio, para seguir aspirando al anillo en un equipo en el que presumiblemente ya no estará el mejor “cuatro” de todos los tiempos, Tim Duncan, y donde compartirá protagonismo en la pintura con LaMarcus Aldridge. Todo esto unido a la locura en contratos vista en días recientes, con Mike Conley llevándose la palma. El base de los Grizzlies, director de juego sobrio y posiblemente infravalorado en la mejor época de bases que pueda recordar de la NBA, renovaba por la franquicia de Tennessee por nada menos que 153 millones de dólares por cinco temporadas. Una cifra record sobre todo si tenemos en cuenta que el bueno de Conley ni siquiera ha sido All Star (aunque insistimos en que en la época actual, y ciñéndose al hecho de que sólo en el Oeste ya tiene en su puesto competencias como las de Stephen Curry, Russell Westbrook, Chris Paul o Damian Lillard, parece un dato secundario) 


Pero a última hora del día conocíamos otra noticia realmente impactante para los aficionados y que ha hecho correr ríos de tinta, no tanto en la NBA como en nuestro país. Sergio Rodríguez, pieza angular del Real Madrid de Pablo Laso ganador de 12 títulos en 5 años, vuelve a la NBA.
 

Se venía especulando desde mediada la temporada pasada con la posibilidad de que El Chacho, después de ganarlo todo con el Real Madrid, intentase de nuevo la aventura estadounidense, buscando sacarse la espina después de cuatro temporadas (las tres primeras en Portland, la última entre Sacramento y New York) en las que apenas jugó 13.2 minutos en 285 partidos, dejando unas medias de 4.3 puntos y 2.9 asistencias. Pudimos comprobar esporádicas explosiones de su talento, como los 23 puntos y 10 asistencias ante Denver en su año rookie, 24 puntos y 5 asistencias ya con la camiseta de Sacramento ante Nueva Orleans (compartiendo por aquel entonces vestuario con el “Chapu” Nocioni), o su partido posiblemente más recordado, pese a que no fueron sus mejores estadísticas (anotó 12 puntos y no repartió ninguna asistencia), pero fue capaz de liderar un parcial de 11-0 en el Madison frente a Washington, con dos triples y una espectacular canasta a aro pasado para remontar el partido y acabar recibiendo la ovación de uno de los pabellones más míticos de toda la NBA. Era Abril de 2010 y los contactos con el Real Madrid para volver a Europa ya estaban muy avanzados gracias a las gestiones del nunca bien ponderado Alberto Herreros.  




El Chacho en Sacramento, donde esperaba Nocioni.



Por eso cuando hace unos días en el “Media Day” de la selección española Sergio aseguraba su deseo de cumplir sus dos años de contrato con el Real Madrid la afición blanca respiró aliviada. Los rumores de su marcha a Brooklyn Nets parecían quedar definitivamente sepultados. Pero nadie contaba con la oferta de unos Philadelphia 76ers necesitados de reforzar el puesto de base con un jugador experimentado capaz de alimentar con balones a sus prometedores y jóvenes pívots, Noel, Okafor y el esperado y “maldito” Joel Embiid (aún no ha podido jugar un solo partido en la NBA a causa de sus lesiones en el pie derecho, que ya le han hecho pasar dos veces por el quirófano), además del alero Ben Simmons, número uno del último draft. El Chacho se va a un equipo sin presión de obtener resultados inmediatos, en el que todo lo que sea pasar de las 20 victorias será visto como un auténtico éxito (en las últimas tres temporadas han ganado 19, 18 y 10 partidos respectivamente, con descaradas pretensiones de “tankeo”, es decir, dejándose llevar en la mayoría de partidos buscando una posición muy baja en la clasificación para obtener mayores beneficios en la lotería del draft), en el que posiblemente sea el base titular y juegue una cantidad importante de minutos y se codee en los primeros puestos entre los repartidores de asistencias (donde esperamos que se siga viendo a otro ilustre internacional español, Ricky Rubio) Lo hace con un gran  contrato de ocho millones de dólares por una temporada, tras la cual y como agente libre podrá valorar su futuro todavía con 31 años y varias temporadas de buen baloncesto por delante. Aunque la noticia sea dolorosa para el madridismo no queda más que reconocerle agradecimiento por todo lo hecho con la camiseta blanca y desearle suerte en su segunda etapa NBA. 


Poco, prácticamente nada, tiene que ver este Chacho con aquel tímido veinteañero que desembarcó en Portland en 2006 recién proclamado campeón del mundo con nuestra selección española. Era el jugador más joven de aquel roster, y había sido elegido por Phoenix en la posición 27 del draft de aquel mismo año junto a bases que acabarían destacando como Rajon Rondo o Kyle Lowry. Su último curso en el Estudiantes había sido magnífico, promediando 10 puntos y 5 asistencias por partido con 19 años, y era uno de los grandes “prospects” en su posición del baloncesto europeo. Ahora es sencillamente uno de los bases que ha dominado el baloncesto continental en los últimos cinco años, gracias a su “resurrección” en la que ha tenido mucho que ver un Pablo Laso que ve torpedeada su línea de flotación y se ve obligado a reinventarse una vez más. Y es que la sociedad de los “sergios” ha sido por encima de todos los demás aspectos la que ha dotado de una personalidad más reconocible a este Real Madrid que ha maravillado a Europa no sólo a base de títulos si no sobre todo a base de juego. Llull se queda sólo como representante del juego desbocado y vertical y el conjunto blanco obligado a buscar en el mercado una opción que les haga mantener la competitividad y, a ser posible (esto más difícil) sea capaz de adaptarse al juego que propone Laso. En ese sentido hay que recordar que el primer año del Chacho en el Madrid, aún con Messina, promedia un discreto 6.38 de valoración en liga regular, para subir a 10 en la primera temporada a las órdenes de Laso.


Lo cierto es que Sergio Rodríguez debe ser considerado por méritos propios una de las grandes leyendas del baloncesto blanco de todos los tiempos. Seis años de servicios plasmados en 3 ligas, 4 copas, 3 supercopas, 1 euroliga y 1 intercontinental. Mejor pasador ACB la pasada temporada y en la 2013-14. Miembro del Quinteto Ideal ACB en las tres últimas temporadas. Jugador Más Espectacular de la temporada 2013-14. Miembro del Quinteto Ideal de la Euroliga 2013-14 y MVP de la competición aquella temporada. MVP de la Supercopa en 2013. Sólo Felipe Reyes y Sergio Llull pueden presumir de tener un mejor palmarés con la camiseta blanca en los últimos 30 años de la sección de baloncesto del Real Madrid.   


En efecto, mucho ha cambiado desde aquel lejano 2006 (hace justo diez años, buscando una cifra simbólica a la hora de elegir su retorno a la mejor liga del mundo) en el que El Chacho jugó su primer partido en la NBA. Entre otras cosas su cambio de look. De aquel jovencito pelado y barbilampiño a su llamativa y poblada barba que ha paseado su magia por todas las canchas de Europa durante esta década, y que ahora va a regalar su fantasía a la ciudad del amor fraternal, una Philadelphia que quiere competir con el Houston de James Harden a la hora de decir a los equipos rivales: “fear the beard”. 





MVP de la Euroliga, acrecentando su leyenda.





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