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viernes, 30 de junio de 2017

UN ANILLO PARA JAVALE






No sabemos lo que deparará el futuro, pero lo que nadie puede dudar es que los Golden State Warriors del periodo 2015-2017 pertenecen por derecho propio a los libros de historia. Un trienio mágico traducido en dos anillos de campeón, tres campeonatos del Oeste, el mejor balance en liga regular de la historia (73-9) y el mejor balance en play offs jamás conocido (16-1), pero también nos deja un dato llamativo e incluso podríamos decir que histórico, dentro de cierto bizarrismo o frikismo, más allá de la pura calidad del juego. Y es que el bueno de JaVale McGee tiene un anillo de campeón.


Posiblemente no haya en toda la NBA un jugador al que el calificativo de “extraño elemento” le haga más justicia. Sus anécdotas son variadas y de todo tipo, le hemos visto tropezarse, caerse, correr en sentido contrario, y hasta anotar en su propia canasta creyendo que era la del rival. Eso dentro de la cancha. Fuera de ella tampoco se queda corto. Dormir con sábanas estampadas con el cuerpo de un astronauta, pseudo-disfrazarse de ninja, o martirizar a base de bocinazos a sus vecinos son algunas de las ocurrencias con las que ha deleitado a sus fans en las redes sociales. Todo esto en un pívot del que Hakeem Olajuwom llegó a declarar en 2012 que dominaría la NBA en el futuro. El nigeriano se equivocó, como se equivocaron muchos que vieron en aquel jugador de 2,16 que llegaba con apenas 20 años a la NBA tras el draft de 2008 (uno de los más talentosos que se recuerda, con Derrick Rose, Westbrook, Kevin Love, Gallinari, Eric Gordon, O.J.Mayo, Michael Beasley, Brook Lopez, Ibaka, Batum o Ryan Anderson) en el próximo gran dominador de las zonas.  


Desde entonces una carrera errática sin llegar a cumplir en ningún momento las expectativas, vistiendo las camisetas de Washington, Denver, Philadelphia y Dallas, hasta que el verano pasado unos Golden State Warriors que buscaban reforzar su banquillo con los mejores retales posibles tras la reconstrucción obligada por el esfuerzo de hacerse con Kevin Durant sorprendían dándole una oportunidad a un jugador dudoso hasta en lo físico, pues sus 62 partidos en las tres campañas anteriores no invitaban al optimismo.


Y lo cierto es que McGee ha cumplido con creces en Oakland. Ha hecho sus mejores números desde 2014 y ha alcanzado su tope en porcentaje de tiros de campo, pero es que además lo ha hecho jugando menos minutos que nunca, en una enorme demostración de rendimiento proporcional a minutos en pista. Una cualidad que alcanzó su cenit en los magníficos play offs realizados por el jugador de Michigan. En la primera ronda ante Portland rozó los 10 puntos y más de 4 rebotes y 2 tapones por partido jugando apenas unos 12 minutos por noche. 5 rebotes y 3 rebotes ante Utah en 10 minutos por partido. 6,2 puntos ante San Antonio en poco más de 8 minutos por partido, haciendo además uno de los partidos de la temporada en el tercer choque de esas finales del Oeste, cuando alcanzó 16 puntos en tan solo 13 minutos de juego. Contra Cleveland ni siquiera jugó el quinto y definitivo partido, pero en los cuatro anteriores sumó 22.28 minutos en pista que aprovechó para contribuir al anillo con 11 puntos, 10 rebotes, 3 asistencias, 2 tapones y un robo. En realidad su media de los play offs es magnífica: 5.9 puntos, 3 rebotes y 2.2 tapones por partido. Una mediocridad, pensarán ustedes… ¡pero es qué sólo ha necesitado 9.3 minutos por noche para hacerlo! Tirando de proporción, si hubiera jugado 45 minutos por encuentro hablaríamos de 30 puntos, 15 rebotes y 12 tapones por noche.


Cuando se recuerde a los campeones de 2017 todo el mundo se acordará de Durant, Curry, Thompson, Green, o un Igoudala quien llegó a disculpar las torpezas de su actual compañero afirmando que el problema de McGee era su inteligencia e hiperactividad mental, lo cual le hacía estar con demasiadas cosas en la cabeza cuando estaba en la cancha. Tampoco se recordará a JaVale como uno de los mejores jugadores de la NBA, sino más bien como uno de los más decepcionantes. Se recordarán sus caídas, tropiezos y errores garrafales. Sin embargo, escrudiñando en sus estadísticas, nos encontramos a uno de los jugadores con mejor rendimiento en periodos cortos en la cancha. Como hemos dicho al principio de esta entrada, un “extraño elemento” con todas las letras. 



Imposible no sentir simpatía por este particular “patito feo” de la mejor liga del mundo. JaVale bien se merecía este anillo.  






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