jueves, 26 de abril de 2018

LLULL EXTENDED PLAY




Llull volvió a rugir.




Ayer era un día marcado en rojo para el madridismo y el baloncesto español en general. Una importancia subrayada en la presencia de dos jugadores NBA, los hermanos Hernángomez, uno con pasado madridista y otro proveniente del vecino rival estudiantil. De modo que Willy Hernángomez acudió al Palacio de Los Deportes ataviado con la elástica blanca de Sergio Llull, quien fuera compañero suyo en el club madridista, mientras que su hermano Juancho dejaba claro su apoyo al menorquín con una camiseta roja homenaje al base-escolta internacional que la propia selección española, entre cuyos jugadores se encuentra el menor de los Hernángomez, realizó en su momento cuando el aeroplano de Mahón se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Las pantallas de vídeo del pabellón madrileño, mientras tanto, ofrecían imágenes en exclusiva de un reportaje realizado para Real Madrid TV sobre el proceso de recuperación de Sergio Llull, un documento audiovisual para la historia, porque Llull es historia del baloncesto español y madridista, y sus ocho meses y medio recuperándose de una de las lesiones más graves que puede sufrir un baloncestista forman parte de esa historia, en este caso en su sentido negativo. Llull,el jugón de la eterna sonrisa, ha vivido durante estos meses sus momentos más duros. Pero está de vuelta, y esa era la noticia, tanto o más que la posibilidad de romper el empate a uno con el que la bronca eliminatoria de cuartos de final de Euroliga ante Panathinaikos llegaba al WiZink Center.


No fue, en líneas generales, un buen partido de Llull (lo extraño hubiera sido lo contrario), pero si fue un buen retorno. Por la victoria y por las buenas sensaciones durante los 19 minutos y 31 segundos que estuvo en pista. Llull, que duda cabe, está muy lejos de su nivel, y la lógica dice que tardará en alcanzarlo, pero dejó dos minutos y medio mágicos en el último cuarto que parecieron engañar al tiempo, como si nunca se hubiera ido de las canchas. En esos dos minutos y medio el balear rompió el partido con una canasta a tabla altísima, tras penetración (de las pocas veces que le vimos irse a canasta), y dos triples para un parcial de 8-0 que amenazaba con sentenciar el choque. 70-63 a 3.28 del final. No fue así. Calathes y James aparecieron de nuevo desde el triple y el Madrid no acertó en sus posteriores ataques. Un triple lejano de un genial Mike James ponía el empate a 70 y hacía comenzar un nuevo partido con apenas dos minutos por disputarse. Toda la presión ahora recaía en el bando madridista, quien de haber visto volar el punto del Palacio quedaría en situación crítica pues los griegos habrían recuperado el factor cancha e incluso una victoria el viernes en el cuarto partido no les garantizaría su presencia en otra Final Four.


Dos minutos en los que sin embargo el Real Madrid, con toda esa presión de equipo local jugó algunos de los mejores momentos de la serie, recordando al tercer cuarto del segundo partido, y de nuevo con dos grandes protagonistas (o dos grandes protagonistas ofensivos, mientras Laso recurría a los habituales cambios de “balonmano” según su equipo estuviera en ataque o defensa), los mismos que la pasada semana en Atenas: Jaycee Carroll y Felipe Reyes. El escolta mormón anota seis puntos, con una gran penetración lateral a tablero y un triplazo con tiro libre adicional que posiblemente fue la canasta del partido. El gran capitán por su parte logró sus cinco puntos desde el tiro libre. Picando piedra una vez más. Enorme. Entre ambos anotaron los últimos once puntos del Real Madrid.


Fueron los dos mejores jugadores del equipo de Laso. Jaycee se fue a 17 puntos sin fallo en 16 minutos, y 13 de valoración (le penalizaron sus 4 faltas personales), mientras que Felipe vuelve a agotar calificativos. Fue el más valorado de su equipo (14), ¡y jugando sólo 9 minutos! Lo del capitán madridista es un caso digno de estudio.


Pero hasta llegar a ese explosivo final de partido, lógicamente, pasaron muchas cosas. Una salida muy seria del Madrid frente a un Panathinaikos que sorprendía con Rivers de titular por delante de Antetokounmpo, ¿reconocía Pascual que Doncic había logrado superar la defensa del guerrero griego? Eso parece. El rendimiento del esloveno en estos play offs camina muy parejo al de su equipo. Claramente de menos a más. Su primera parte en el partido de ayer es magnífica, culminada con uno de los “highlights” de la temporada como fue su mate sobre Gabriel tras rebasar a Payne. Una primera parte en la que Xavi Pascual ya había dejado claro el nivel de crispación instalado en el entorno del club griego, protestando unos pasos claros que le costaron una técnica que parecía más bien una provocación buscando un cambio de tendencia arbitral en la segunda parte (a los griegos sólo les señalan dos faltas personales en los primeros siete minutos del último cuarto... hasta que Felipe se pone a picar piedra)


El Panathinaikos cumplió con el guión previsto. Todo fiado a Calathes y James. El gran acierto de la defensa madridista fue negar el pase al genial base greco-americano, quien tuvo que mirar aro nada menos que en 19 ocasiones, mientras que no encontraba a los habituales Gist y Singleton. El Real Madrid, con Laso a la cabeza, está dando un ejemplo de coralidad y juego en equipo superior al de su rival. En un partido tan decisivo como el de ayer los números son elocuentes respecto al uso de las piezas por parte de ambos entrenadores. Calathes se tiene que ir a 36 minutos, Gist a 28, Singleton casi 26... sorprende los apenas 20 de James mientras que Lojeski, absolutamente inoperante excepto por un mayor aporte en el rebote que el americano, se va a 25. De hecho los griegos ganan el rebote (38 a 36) Poco le importa a un Laso que va ganando la serie 2-1 y ayer da otra lección de dosificación y confianza en todos sus jugadores. El recuperado Doncic es el más utilizado, casi 28 minutos, pero a partir de ahí ningún jugador se carga. Taylor (otra vez fundamental en defensa) 24, Ayón 22, Thompkins 21... el resto por debajo de 20 minutos... en uno de los partidos más importantes de la temporada. Impresionante. Es curioso como en una serie en la que se presuponía un exceso de minutaje de Doncic, al final el exprimido va a ser Calathes, pese a contar durante toda la serie con un “back up” de tantas garantías como Nikos Pappas, y por supuesto un Mike James que perfectamente puede ejercer de director de juego.


Y es que Laso vuelve a contar con una de sus piezas más queridas, el único jugador de la plantilla junto a Felipe Reyes y Jaycee Carroll con el que ha compartido sus siete años de entrenador madridista. Sergio Llull vuelve, de momento en pequeñas dosis. No estamos todavía ante un Llull en versión “long play”, pero recordando mi formato musical favorito, o al menos mi favorito para pinchar, el 7”, ayer nos dimos una pequeña alegría en formato reducido. Un Sergio Llull versión “extended play”.


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